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Palabras en ebullición que arremeten sobre Olivos.

por Ana Lema

Delfina Muschietti es poeta, crítica, traductora y profesora de Letras en la Universidad de Buenos Aires. Creó el ciclo de poesía La Voz del Erizo, que actualmente coordina, en el Centro Cultural Rojas, dependiente de la Universidad de Buenos Aires. Publicó: Los pasos de Zoe (1993), El Rojo Uccello (1996) y Enero (1999). Tradujo la poesía de Pier Paolo Pasolini en la Antología La mejor juventud, editada en Buenos Aires y en Barcelona. También estuvo a cargo de la colección de poesía para Libros del Rojas. En mayo último Muschietti presentó Olivos (Ediciones Libros del Rojas).

El universo de Olivos se construye sobre emociones, recuerdos, reflexiones, lugares, personajes varios, entre ellos la propia autora y Silvia Plath. "Me atrajo algo que leí en su biografía donde aparece la voz de una amiga que la va a visitar, ni bien Plath se casa, y la encuentra deambulando por la casa y con la cara arrasada en lágrimas. Entonces, recordé situaciones donde había visto a otras mujeres, entre ellas yo, unidas por una situación trágica que nos acercaba a Plath. Esta serie de imágenes me remitieron a el camino que sugiere Plath de ir de lo individual a lo colectivo. Es por ello que en Olivos aparece un poema con tres mujeres de realidades y características completamente distintas que, coinciden en un punto: todas aparecen con la cara arrasada en lágrimas."

El lenguaje del libro es urgente, inquieto, fresco y arremetedor, sin embargo la armonía de su ritmo aporta el equilibrio justo. Tal como Muschietti escribe:


Poemas de Olivos

ha llegado el viento
aunque este otoño
será más cálido,
dicen las noticias:
un cielo pálido
raspa viejas heridas
las nuevas a la espera
se abren frescas
vívidas.
¿se beberá el dolor
aquí
sin esa boca
en el color fuerte
de la Santa Rita
cayendo sin pausa
sobre los tapiales
de Olivos
y Entre Ríos
y la Villa Recchi
y aquella esquina
con el muro doblado
en glicinas
de la Roma de Pasolini,
florecida
siempre más allá
de cada puntual primavera?
en el instante del sueño
el ojo fuera de foco
sobre las espaldas
en el agua del río
la luz puntillista del atardecer
en San Antonio:
"hace quince días apenas
no la conocía"

***

en bicicleta
por la vía nueva
del Tren de la Costa
nos llega espuma
en el aire
el azul fuerte del cielo
se recuesta
sobre el paredón alto
de enredadera
donde brotan esas flores
casi transparentes
las campanitas
frágiles tenues lilas
su corazón abierto
en el fragor del verde
mientras pasábamos
la tarde veloz
mirábamos casas
sueño de luz
que entra limpia
por los anaqueles de vidrio
alrededor de la galería
con piso de mosaicos
como ese de San Antonio
que vimos repentinamente
al doblar aquella esquina

***

fuera de foco
de la razón el ojo
a mi lado se cierra
a la escena de la siesta
se abre a la luz
de su cámara oculta de luz:
el cuadro sigue esa boca
velada más lenta que la imagen
veloz misteriosa
en el corazón de su propio designio
de su propia carne florecida
en pétalo suave de rubíes
y espejados
cristales negros ¿de dónde vienen ?
¿cómo aparecen así sin anunciarse
regresando?
¿no sentís ese olor a vos
como un alucinógeno?
¿ese contacto de los labios
como un desprendimiento
fugaz del universo
suspendido en el espacio
más allá de cada centímetro
de cuerpo desbordado
negándose su propio límite
imprevisible

***

a pedido escribió
el back stage
rememorando:
será como una tormenta
de verano a punto de estallar
el tiempo tensándose
adentro atrapados
en el sabor desconocido
se supone:
una curva una sombra
apenas al sesgo
prometen ese olor
de la flor del paraíso
al llegar octubre
otra vez el ardor
de las calles florecidas
dejándose ir
en la sensación
el modo agitado de no estar seguros:
no existe
hasta que estalla
leía en el libro
de Susana Villalba
si será así cuando sea
tendrá el sabor de su boca
ese peso denso trópico
una fruta exótica doméstica
manera de ser animal
esa encendida tensión
fresca al morder será
su brazo lo que insinúa
moreno al descender
desde el hombro hasta la fibra
de la nuca
ese lugar apetecido:
seré yo lo que desea al ver
ese pliegue al respirar
un suave detalle
qué mira si me muevo qué
espera desencadenar cuando toque
una forma de morir al nacer
mira lo que busca
huele un rastro una imagen:
el tiempo sigue tensando
el placer nervioso de esperar
imaginar con los labios:
nada pierde now
sólo es inminencia
tesoro posible
de florecer en la sombra de la lluvia
cuando hace calor
en la moviente luz de las velas
llega lo que parece
ya empieza a suceder

***

como Sylvia Plath
recién casada
a quien Sue Weller visitó en Londres
y encontró "deambulando por la casa
con la cara arrasada en lágrimas"
Mariela la chica de 15 años que vino
de Entre Ríos a trabajar con la familia
y yo encontré a las 9 de la mañana
la mano en la esponja llena de
CIF y lavandina
lavando el baño
con la cara arrasada en lágrimas
yo misma cuando bajaba
los escalones del hall del edificio
sobre la calle Maipú
y encontré a mi hermana
que venía a visitarme ella
me vio herida saliendo
con la cara arrasada en lágrimas
hablándome a ciegas
con cierto temblor compasivo
supo enseguida todo el cuadro:
el dolor final de no haber
nacido para eso

 

Texto, Copyright © 2002 Ana Lema. Todos los derechos reservados.
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Última actualización: domingo, 30 de junio de 2002

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