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Fernando Arrabal sigue rompiendo moldes con su
Carta De Amor (Como Un Suplicio Chino).

por Paz Mediavilla


La conjunción de elementos que se nos proponía era tan explosiva que sólo por eso merecía la pena ser partícipe de este evento teatral, aunque sólo fuera como público, aunque sólo fuera como crítico.

Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Producción: Centro Dramático Nacional e INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música), a cuya cabeza está en este momento Andrés Amorós. Dirección escénica: Juan Carlos Pérez de la Fuente, director del Centro Dramático Nacional. Actriz: María Jesús Valdés. Autor: Fernando Arrabal. Ante estos elementos, como decía, había que ver lo que pasaba. Y lo que pasó fue un espectáculo teatral que, como predijo Amorós en la rueda de prensa, pasará a la historia. Y no sólo por los componentes de este cóctel teatral sino porque el resultado del mismo es verdaderamente sobrecogedor y teatralmente excelente.

 
Estudio Pérez-Enciso

Juan Carlos Pérez de la Fuente, al frente del Centro Dramático Nacional nos ha sorprendido muy agradable y gratificantemente. La elección del autor: Fernando Arrabal ha sorprendido hasta al mismo Arrabal que, después de pasar la mayor parte de su vida en Francia había perdido la esperanza de ser profeta en su tierra (no ha permitido que sea así Pérez de la Fuente que también llevó a escena hace poco El cementerio de automóviles). El texto, inédito, es de un intimismo que raya en la impudicia. También es una elección arriesgada. Y el lugar, sencillamente pone los pelos de punta. Es una sala en los sótanos del Museo, que data del siglo XVIII. Antes de dedicarse a la exposición de obras de arte, el Museo Reina Sofía era el Hospital General de Madrid y la citada sala, según consta en los anales del lugar era la sala de vivisección o, según otras fuentes, era el lugar donde se encerraba a los locos peligrosos para reducirlos.

Sea cual fuere su ocupación original, el acceso a aquella sala por primera vez crea una desazón difícil de explicar. La reforma que han efectuado para que pueda ser utilizada como sala teatral ha respetado la forma original y, por otra parte, se ha habilitado con lo necesario para que cumpla su función perfectamente. Es una celda abovedada, con cabida para sesenta espectadores y el espacio escénico está situado en el centro, ocupando buena parte del total del mismo. Xavier Mascaró, que ha realizado la escenografía, la ha cuidado y mimado de forma que, cuando se mostró la sala a los distintos representantes de medios de prensa que nos encontrábamos en el lugar, lo hacía como si de un hijo se tratara.

Otro de los ingredientes fundamentales de este logro teatral, por supuesto, es el texto. Hay que aclarar que permanece inédito hasta el día de hoy aunque la obra teatral haya tenido su estreno mundial en el National Theatre of Israel (Tel Aviv) el 2 de junio de 1999, interpretado por la actriz Orna Porat.

Buena parte de la obra de Arrabal, incluida esta Carta de Amor... tiene un tema común: los hechos que marcaron su infancia y, consecuentemente, su vida entera. En el año 1936, Arrabal tenía cuatro años y vivía con su familia en Melilla, lugar en donde estaba destinado su padre, teniente del ejército español. El 18 de julio se produce el levantamiento militar que provocó la guerra civil española y el teniente Arrabal no se sumó a éste, motivo por el cual fue condenado a muerte. Posteriormente le fue conmutada la pena a cadena perpetua. En el año 1942 es trasladado al psiquiátrico del hospital militar de Burgos del que desaparece y posteriormente no se sabe más de él. La versión oficial es que escapó del psiquiátrico en pleno invierno y con un metro de nieve, sin documentación y en pijama.

Este hecho y todos los detalles que rodean al mismo marcan de tal forma a Arrabal que su obra literaria está llena de sus inquietudes al respecto. Desde la novela Baal Babilonia, publicada en 1959, pasando por obras cinematográficas como Viva la muerte, uno de los seis largometrajes que ha dirigido y también buena parte de su poemario está teñido de estos acontecimientos que se produjeron durante su infancia.

 
Chicho/Temporada 2001-2002

Los "detalles" a los que me refería anteriormente no son precisamente nimiedades. La relación de Arrabal con su madre se ve afectada de por vida por estas circunstancias. En primer lugar porque provoca su separación geográfica (la madre tiene que trabajar en Madrid mientras que él permanece en Ciudad Rodrigo con sus abuelos maternos) y, en segundo lugar, porque Arrabal culpa a su madre de ser la responsable del arresto del padre y posteriormente de alejarle de su hijo y no permitir que existiera relación entre ellos. En tres párrafos de Baal Babilonia dice:

"En las fotografías de Melilla estamos tú y yo, pero él no está en ninguna de ellas. Y cuando te pedí que me lo enseñaras en una foto, me dijiste que no tenías... Ni las fotos de Villa Ramiro ni las fotos de Madrid están cortadas. Ni a las fotos de Villa Ramiro ni a las fotos de Madrid les falta ningún pedazo. Sólo a las fotos de Melilla les faltan pedazos que alguien ha cortado con tijeras" (104).

También:

"¿Cómo quieres que te haya hablado de tu padre? ¿Para qué te iba a hablar de él? ¿Para que te sintieras desgraciado pensando que tenías un padre indigno? Te he ahorrado todas las posibilidades de sufrimiento. Ése ha sido mi único deseo siempre. Y si no te he hablado jamás de él, créeme que ha sido por el inmenso amor que le tengo, a pesar de todo, y por el inmenso amor que también tengo por ti. Mi conciencia está bien tranquila. He obrado cumpliendo mi deber de madre y mi deber de esposa" (100).

"Yo no dije a los jueces nada más que la verdad. Lo que él debería haberles dicho desde el primer momento, para no aumentar el castigo que se merecía. Como siempre, como una esposa amante de su marido, busqué lo que sería mejor hacer, y lo hice. ¿De qué le hubiera servido el que dijera que no era cierto? De todas formas, le habrían condenado. Así, con mi testimonio, los jueces, al ver mi sumisión a ellos, estaban forzados a ser más indulgentes con él. Esto era lo que él debería haber hecho si hubiera estado en su juicio. Pero se empeñó en cerrar todas las puertas que le podían servir. Cuánto mejor para él y para vosotros, si se hubiera humillado desde el primer momento y hubiera confesado todas sus faltas. Pero él nunca supo dirigirse en la vida. ¡Qué hubiera sido de él sin mí!" (111-112).

En estos años de juventud Arrabal arremete contra la figura materna abiertamente, con la fuerza de la razón y la vehemencia de su edad. En Carta de Amor... un Arrabal maduro descarga sus iras no contra su madre sino contra la "Madrastra Historia" y responsabiliza a ésta última de ser la culpable de todo lo acontecido en sus vidas.

Extracto de Carta de Amor (Como un suplicio chino):

"...Me cuentas la leyenda del más cruel martirio chino. Las víctimas eran siempre dos enamorados
(o dos esclavos prófugos).
El verdugo les encadenaba, con grilletes, uno a uno por los pies y los depositaba en lo más hondo de un profundo pozo tapiado. Al cabo de meses, cuando el verdugo abría el hoyo, los restos de las víctimas muertas,
Entredevoradas,
Ancladas en el fondo,
Eran pasto de gusanos necrófagos.
Eres tan listo
(¡no en balde ganaste el premio de superdotado!)
y sabes tantas cosas... Dices que me "recuerdas" esta historia china... como si yo hubiera podido conocerla.
Ahora me escribes:
"A ti y a mí
La guerra civil,
Madrastra historia,
Nos infligió este martirio chino.
A punto estuvimos de devorarnos.
Pero incluso prisionero de la fatalidad
Soñaba con la esperanza.
Aquella que alimentó mi infancia
Y mi adolescencia
...contigo."
Pero ¡qué reproches tan atroces nos dirigimos entonces! Cuando tú, mi propio hijo, me acusaste nada menos que de haber denunciado a tu padre.
De haber sido la culpable de que fuera condenado a muerte".

Arrabal, como personaje público, se ha caracterizado por romper moldes, haciendo siempre lo inesperado, en muchas ocasiones haciendo lo "no correcto", según los manuales de buena conducta. Lo ha hecho a lo largo de su vida en sus manifestaciones públicas. Hace años, siendo ya el autor español vivo más representado internacionalmente, se dirigió a un programa de televisión (Quién sabe dónde) y apareció en pantalla, pidiendo información públicamente sobre su padre desaparecido.

 
Chicho/Temporada 2001-2002

Continúa con su tónica de romper moldes cuando, con ocasión de este estreno todo el mundo esperábamos una manifestación "típica de Arrabal" y se presentó ante la prensa como un simple mortal, un hombre tierno y emotivo al que todas las experiencias vividas le han hecho mella. Así se comportó cuando, en la rueda de prensa celebrada en Madrid con el motivo de Carta de amor..., al retrasarse el escritor una media hora, los periodistas congregados esperábamos una aparición teatral de Arrabal como en otras ocasiones o, incluso, un comunicado de última hora excusando su presencia al acto. Pero no fue así en absoluto: apareció la figura pequeña (más empequeñecida que nunca) de Arrabal pidiendo excusas por un retraso de avión que había provocado que no llegase puntualmente al acto. Finalmente cuando se abordó Carta de amor... Arrabal estaba tan emocionado que le resultaba difícil hablar sobre ello y se produjeron múltiples y dolorosos silencios (con el autor intentando contener las lágrimas) que tuvo que rellenar el director de la función para poder finalizar la rueda de prensa.

Continuó sorprendiendo Arrabal el día del estreno. Acababa de llegar del entierro del escritor Camilo José Cela, gran amigo suyo, en Iria Flavia. Por otra parte hay que tener en cuenta que su madre -protagonista de su obra- había muerto un año antes. La emoción era la nota dominante. No era fácil reconocer en este hombre con las emociones a flor de piel al Arrabal al que nos tenía acostumbrados, el iconoclasta, el "niño terrible" que jugaba a escandalizar a "las señoras". Al acabar la función, Arrabal bajó a la escena a abrazar a María Jesús Valdés y dijo: "No me pidáis que hable esta noche. Dejad que disfrute de este momento. Hoy me faltan las palabras, porque las emociones me sobran".

La crítica ha sido unánime. Arrabal y su Carta de Amor... han sido entendidos y apreciados por todos.

 

 

Texto, Copyright © 2002 Paz Mediavilla. Todos los derechos reservados.
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Última actualización: jueves, 28 de febrero de 2002

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