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Firmado: Guerrilla Girls

por Sara Rivera

No sabemos quién se esconde detrás de esa firma. No hay nombres, una de las premisas de este grupo de mujeres es el anonimato: "Si publicásemos nuestros nombres, destruiríamos el anonimato, y por tanto, nuestra efectividad, y nuestras carreras como artistas se acabarían, se morirían", afirmaron varios miembros del grupo durante una entrevista realizada en el año 1990. El anonimato les permite un círculo de acción mayor, y por otro lado les permite centrarse en sus intereses como colectivo y no en su individualidad como artistas.

Como nombre "de guerra" utilizan aquellos de artistas mujeres y escritoras, en general ignoradas, o al menos nunca equiparadas a los nombres masculinos a lo largo de la Historia del Arte con mayúsculas. Escogen nombres como Frida Kahlo, Georgia O´keeffe o Artemisa Gentilleschi para ocultar tras ellos sus verdaderas identidades, con el fin de aumentar su fuerza, de abrirles el hueco que hasta hoy la historia de la pintura les ha negado.

 

Firman como Guerrilla Girls, y se autodenominan "Conciencia del mundo del arte". Exactamente ese es el objetivo que lleva a este colectivo de mujeres a unirse a partir del año 1985 para denunciar la discriminación por sexo y raza en el mundo del arte en particular, y en la sociedad por extensión. En un momento de especial conservadurismo, surgieron en Nueva York una serie de grupos que trataron de remover la conciencia del Estado a favor de los sectores más abandonados de la estructura social. Guerrilla Girls observaron que se había producido un gran aumento en el número de mujeres matriculadas en Escuelas de Bellas Artes, o dedicadas profesionalmente al mundo artístico, y sin embargo las artistas femeninas no ocupaban siquiera un 10% de las grandes exposiciones organizadas por galerías y museos.

Si Linda Nochlin se preguntaba ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas? para analizar esa gran ausencia, y otras artistas como Barbara Kruger o Judy Chicago enfocaron su obra a romper los estereotipos que se habían impuesto a la identidad femenina y reivindicar por fin el papel que les corresponde, las Guerrilla Girls se propusieron directamente avergonzar, señalar con el dedo a esas instituciones que mantenían y alimentaban la discriminación. Sus obras buscan un mensaje radicalmente directo, no pueden ser más elocuentes. En 1989 colocaron un cartel frente al Metropolitan Museum de Nueva York con la pregunta:

¿Tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el Metropolitan? Menos del 5% de los artistas en las secciones de Arte Moderno son mujeres, pero un 85% de los desnudos son femeninos.

El texto está escrito sobre una reproducción de la Gran Odalisca de Ingres, uno de los iconos femeninos de tono erótico más conocidos dentro de la tradición artística del sistema patriarcal, llevando una máscara de gorila. El impacto visual que produce la máscara de gorila sobre el cuerpo desnudo constituye una crítica al estereotipo femenino de mujer como objeto de deseo, rompiendo la función de contemplación para la mirada de un espectador evidentemente masculino. No sólo aparece en sus obras esa máscara, también ellas la llevan, afirman que con este gesto se unen a la larga tradición masculina de vengadores enmascarados, al mismo tiempo que subordinan su identidad al fin común.

 

Otro de sus carteles, del año 1988, establecía las "ventajas" de ser mujer artista:

THE ADVANTAGES OF BEING A WOMAN ARTIST:
- Working without the pressure of success.
- Not having to be in shows with men.
- Having an escape from the art world in your 4 free-lance jobs.
- Knowing your career might pick up after you´re eighty.
- Being reassured that whatever kind of art you make it will be labeled feminine.
- Not being stuck in a tenured teaching position.
- Seeing your ideas live on in the works of others.
- Having the opportunity to choose between career and motherhood.
- Not having to choke on those big cigars or paint in Italian suits.
- Having more time to work when your male dumps you for someone younger.
- Being included in revised versions of art history.
- Not having to undergo the embarrassment of being called a genius.
- Getting your picture in the art magazines wearing a gorilla suit.

Firmado, Guerrilla Girls.
La palabra clave de todas estas reflexiones es la ironía. Se acabó la imagen de la feminista cabreada, tan desvirtuada por la crítica, aquella figura que los discursos antifeministas han querido desacreditar veladamente para conseguir que aquella independencia que perseguían no lleguase demasiado lejos. Como afirma Amelia Jones, la feminista es un enemigo amenazante al status conservador, la figura de la mujer autosuficiente da miedo:

"La reciente resurrección de esta fantasía patriarcal por derecho bajo el disfraz de "valores familiares" es un síntoma de la ansiedad masiva del sistema patriarcal, señalando una reacción de formación contra la amenazante incursión de las mujeres en la fuerza de trabajo y, más recientemente, en la arena política"(1).

La ironía se convierte aquí en un arma, dobla su efectividad gracias a lo directo del mensaje, y su radicalidad se ve completada por el uso de imágenes de gran impacto visual. Esta conjunción deja sin argumento posible a la institución que recibe el ataque. No es casual que la ironía y el sarcasmo hayan sido habitualmente relacionados con la identidad femenina. Si el humor ha estado presente en lo que llamamos postmodernidad, ha sido en relación con la mujer cuando se ha utilizado con mayor énfasis. Jo Anna Isaak habla de las mujeres desde su capacidad de vivir y trabajar con el concepto de "jouissance", el exceso, el disfrute de ir más allá de lo establecido o llegar al sin sentido; la risa como estrategia revolucionaria, lo orgásmico, la relación con el inconsciente(2).

 

Ironía dentro de un compromiso; del mismo modo que su actividad ha crecido hasta alcanzar un ámbito internacional, han llevado sus objetivos de crítica y reivindicación más allá del campo del arte. Otros carteles aluden a otros excluidos sociales por otro tipo de causas diferentes a la de raza o sexo, carteles como el que pregunta:

¿Cuál es la diferencia entre un prisionero de guerra y una persona sin casa? Respuesta. Bajo la convención de Ginebra, un prisionero de guerra tiene derecho a comida, refugio y atención médica.

Su arte es concebido como arma social, buscando el efecto golpe. Como dice otro de sus lemas: We strike next, obligan a poner la vista sobre los principios discriminatorios en una comunicación a nivel público, dialogando con la realidad. De ahí proviene el uso del cartel y la fotografía, ambas técnicas conservan cierta autonomía respecto a los moldes tradicionales artísticos que les otorga un carácter adecuado para los aspectos políticos. Al mismo tiempo se trata de un medio que consigue llegar a una mayor cantidad de público al intervenir en el entorno urbano, provocando el cuestionamiento desde la misma raíz del problema, desde el propio lugar donde surge. Guerrilla Girls son tan conscientes de todo ello que invaden la ciudad con sus carteles, durante las horas nocturnas. Jorge Ribalta profundiza en este enfoque social, acentuado aún más por el hecho de ser enfrentado en grupo:

"El trabajo colectivo, la colaboración, nace de un compromiso semejante al pacto que subyace a la organización social y que da lugar al mundo de las convenciones de la vida pública. El trabajo colectivo tiene un eco evidente en la tradición socialista y (...) en la concepción benjaminiana del "autor como productor". Cuestionando la categoría tradicional del autor individual, y en consonancia, de la obra maestra, la colaboración es aquí el síntoma de una disposición comunicativa de la obra que enlaza directamente con el postulado vanguardista de reconciliar el arte y la praxis social."(3)

Guerrilla Girls son el punto combativo en una evolución que empezó con la labor de mujeres aisladas que poco a poco se han unido para luchar contra aquello que se ha llamado "el problema que no tiene nombre"(4), luchar por un espacio propio y no impuesto por las presiones sociales, y que crece solidariamente buscando también la no discriminación de otros grupos marginados. Si el movimiento comenzó desde posturas interiores reunidas por una empatía que las empujó a trabajar de manera colectiva, Guerrilla Girls constituyen el momento de hacer esa presencia pública y fuerte, en sus palabras: We could be anyone; we are everywhere.


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Notas

(1). JONES, AMELIA. "Postfeminism, feminist pleasures, and embodied theories of art", en New Feminist Criticism. Art, Identity and Action. Icon Editions, 1991.

(2). ISAAK, JO ANNA. Feminism and Contemporary Art. The revolutionary power of women´s laughter. Routledge, 1996. Nueva York.

(3). RIBALTA, JORGE. "Un arte útil", en Domini Public, Catálogo de la Exposición.

(4) RAVEN, ARLENE. "The Archaic Smile". New Feminist Criticism. Art, Identity and Action. Icon Editions, 1991

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*Página web recomendada: www.guerrillagirls.com

 

 

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Última actualización: jueves, 28 de febrero de 2002

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