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Gillian Wearing: Disquiet

por Sara Rivera

Artistas de diversas generaciones nos tienen acostumbrados a indagar en su interior a través de su obra, y de paso, mirar su reflejo en nosotros mismos, por lo que nos pueda tocar. Algunos incluso han reflexionado en torno a las cuestiones del yo desde otros individuos, o se han abierto a una perspectiva social sobre todo a lo largo de los últimos años. Pero pocos han conseguido profundizar tanto respecto a los sentimientos de una sociedad silenciada como Gillian Wearing.

El secreto consiste en lo directo de su método. Su preocupación fundamental es saber lo que sienten las personas de la calle; entonces procede a preguntarlo, no lo busca en sí misma ni incide en interpretaciones paralelas. En 1992 Gillian Wearing salió a las calles de Londres y realizó su obra "Signs that say what you want them to say and not signs that say what someone else wants you to say". Paraba a las personas que pasaban por allí y les pedía que escribieran en una hoja de papel blanco lo que pensaban en aquel momento. La heterogeneidad marcó tanto al número de personas preguntadas como a sus comentarios, pero todas tenían en común, incluso aquellas respuestas más impersonales, cierto sentido de desasosiego. Algunas eran conmovedoras, como aquella que pedía a Mary que volviera, otras concienzudas como aquel que declaraba "Everything is connected in life. The point is to know and understand it", otras tremendamente elocuentes como "I’ve been certificated midly insane" o simplemente "I’m desperate". Como señalara Richard Cork (1) , sorprende la fuerte sinceridad de las declaraciones en cada uno de los casos y la necesidad de expresarse. Wearing destacaba cómo la gente sentía que podía decir algo.



Esta necesidad se ve confirmada en su obra "Confess all on video. Don´t worry, you will be in disguise. Intrigued? Call Gillian." (1994). Ella puso este anuncio en la revista Time Out, e increíblemente un número de personas elevado acudió para confesar sus traumas y deseos más íntimos escondidos tras una máscara. Este hecho pone de relieve cómo las personas necesitan liberar su identidad y cómo Wearing domina perfectamente los medios para permitirlo; el uso de las máscaras funciona en un doble sentido, hace sentirse protegido a la persona que habla en el vídeo al aparecer irreconocible, y produce un efecto de extrañeza en el espectador. La máscara mantiene la verdad del mensaje y guarda lo representacional del hecho artístico, puesto en que todo momento también permanece la visión de Wearing, todo arte conlleva manipulación, aunque hablen otros. Como explica Russell Ferguson, Wearing con sus máscaras no sustituye una identidad por otra sino que utiliza lo superficial del aspecto físico para revelar verdades fundamentales (2). A través de la máscara consigue ese carácter de confesión y desarrolla su personalidad como artista, puesto que a pesar de su principal interés por las relaciones humanas Wearing no es ajena a las reflexiones sobre el arte, más evidentes en otras obras como "Western Security", donde escenifica una pelea entre cowboys dentro de un museo para denunciar el sentido reverencial que han adquirido estas instituciones, o "Sacha and Mum", cuya utilización del vídeo rompe el efecto documental que predomina en gran parte de sus obras.

Las máscaras no siempre son físicas; en "10-16", aparecen adultos doblados por voces de niños, consiguiendo una situación en la que los personajes también consiguen revelar sus traumas interiores pero sin que podamos reconocerlos, son personajes que muestran lo doloroso de la entrada en el simbólico según las teorías de Lacan durante estos años de la adolescencia (3).

Así pues, Gilliam Wearing se mantiene siempre entre lo real, las experiencias de la gente de la calle, y lo artístico, allí donde ella utiliza los recursos de la filmación y de las reflexiones sobre la identidad para presentar su manera personal de ver el mundo; porque ella guarda una distancia que le otorga el poder para construir la narración, pero desde esa posición ella no interpreta, ni juzga, ella permanece al lado del que habla, a la misma altura. La clave culminante de su obra es la empatía, la suya con sus personajes, y la que produce en el espectador que contempla desde fuera pero que asimismo podría estar dentro de sus vídeos. Wearing trasmite tal sensación de confianza que ha llegado a introducirse en sus propias obras, en algunas junto a otras personas como en "Take your top off", donde aparece fotografiándose en la cama junto a transexuales, y otras en la que ella misma es la protagonista, como "Dancing in Peckham", donde baila ella sola sin música en mitad de un centro comercial durante veinticinco minutos bajo la mirada asombrada de los que la rodean.

En definitiva, Gillian Wearing se expresa visualmente, pero lo expresado proviene directamente de la calle, sin juicios, ni filtros, retando la propia percepción de la artista y la del espectador que contempla sus obras. Éste se ve obligado a replantearse lo que ve a su alrededor y su manera de actuar en la sociedad. Su estilo personal, influido por los TV shows y la yuxtaposición de elementos incongruentes, consigue crear una sensación de extrañeza y dramatismo que transmite fielmente el mensaje de aquel que necesita hablar ante la cámara con honestidad. Sus obras permiten la espontaneidad mientras se preguntan acerca de la construcción de la identidad, pero no se pierde en estereotipos, sino que utiliza las máscaras como vía para la expresión de lo más íntimo de los individuos; desde lo artificial consigue exponer la cara más auténtica de lo humano, desde sus estructuras indefinidas y seriadas abre camino a cualquier tipo de manifestación, consciente o inconsciente, pero siempre sincera. La artista establece una comunicación llena de significado a través del arte, permitiendo al otro ser el otro pero rompiendo su anonimato y su silencio. Podemos perdernos en la complejidad de su obra, pero al fin y al cabo acaba remitiéndonos a lo más sencillamente humano, Wearing aporta un medio a los sentimientos y hace que los que observamos cuestionemos lo que creíamos conocer de nuestro medio.

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Notas:

  • (1) Richard Cork, "The British Art Show 4". London: Hayward Gallery, 1995.
  • (2) Russell Ferguson, "Gillian Wearing". London: Phaidon, 1999.
  • (3) John Slyce, "Gillian Wearing". London: Phaidon, 1999.

 

 

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Última actualización: jueves, 06 de septiembre de 2001

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