| Imprebís: "Usted nunca sabrá qué va a ver!
¡Ellos tampoco saben qué van a hacer!" por Paz Mediavilla
En Imprebís se construye el espectáculo a través de la
aportación del público que ejerce de guionista. Se trata de una propuesta atractiva en
la que tanto los autores como los espectadores suelen salir convencidos del talento con el
que se ejecutó su texto.
Mi encuentro con Santiago Sánchez, el hombre de la eterna sonrisa, se
produce en el Teatro Alfil de Madrid, donde durante todo el mes de marzo y hasta mediados
de mayo va a estar Imprebís. El término Imprebís define tanto al espectáculo como a la
compañía que lo hace posible. Y como este punto no me quedaba muy claro le pregunté a
Santiago qué "cará...mbanos" es Imprebís, y me dijo: "Bueno, a mí me
gusta definir Imprebís como la historia de múltiples encuentros que afortunadamente se
van produciendo, van aumentando y van haciendo la realidad que es el equipo que está
ahora aquí".



Investigando un poco descubrimos que el primer encuentro al que se
refería Santiago se produce en Canadá. Michel López, hombre de teatro de origen
español y nacionalidad francesa, se encuentra con Robert Gravel, hombre de teatro
también, que un buen día se plantea por qué están llenos los campos de fútbol y los
teatros vacíos. A partir de ese planteamiento intenta utilizar las armas que proporciona
el teatro para crear la emoción, el riesgo y la pasión que genera el deporte en la gente
y que hoy en día es lo que más busca el espectador. Creó entonces lo que llamó
"Match de Improvisación" en el año 1977. Michel López, tras este encuentro,
trabaja 12 años como seleccionador nacional de la Selección Francesa de Improvisación y
finalmente, genera el espectáculo en Francia con el nombre de Improvizafond. El siguiente
encuentro: es el de Michel López con Santiago Sánchez, también hombre de teatro,
valenciano, que por aquel entonces estaba trabajando en París. Y los otros
"encuentros" han sido los dos grandes actores que hacen posible la función
todas las noches: Carles Castillo y Carles Montoliú: "los Carles", que es como
suele referirse a ellos Santiago Sánchez, para abreviar. Los otros dos puntales en los
que se sustenta la representación son: la música y la iluminación que han sido también
diferentes "encuentros" a lo largo del camino de Imprebís.
Pero qué es Imprebís, se preguntarán con razón. Bien, pues vamos a
reproducir la definición que hizo sobre ello su director, Michel López, con ocasión de
su estreno en París: "Imprebís se realiza en un escenario vacío, con dos actores,
un director, un iluminador y un músico. Durante una hora y quince minutos van a crear en
directo temas escritos por el público que, anteriormente, habrán sido depositados en un
recipiente a la entrada del teatro. Es un espectáculo creado completamente en directo y
ante los espectadores. Los temas se extraen al azar y se leen ante el público. Esos temas
pueden tener un tratamiento especial si lo pide el director. Para ello gira un disco sobre
el que están inscritos unos diez estilos y siempre es el azar el que decide cómo se
interpretará; por ejemplo, estilo Beckett, Groucho Marx, Tenessee Williams, Arniches,
Kafka... esta lista puede variar en cada representación.
Una vez se ha anunciado el tema, el director dispone de treinta segundos
para acordar con los actores el enfoque teatral de la escena. Al final de estos treinta
segundos, al menos uno de los dos actores debe lanzarse a interpretar.
Las escenas se desarrollarán asimismo en unos ambientes y efectos de
luz creados de forma espontánea por un iluminador que ha planteado con anterioridad su
diseño de luces. El músico acompaña y dinamiza la representación fuera de las
improvisaciones, si bien puede intervenir en el desarrollo de la escena, a petición del
director, los actores o a iniciativa propia.
La duración de las escenas varía de diez segundos a diez minutos... el
final del espectáculo es anunciado por el timbre de un despertador".
Para Santiago "uno de los elementos que puede ser diferencial es
que es un espectáculo original que pone en el espectador un estado de ánimo particular.
Porque nunca llegas a un teatro y te dan la posibilidad de elegir, proponer qué te
gustaría ver arriba, sino que sabes que vas a ver algo que tiene un desarrollo previsto.
También produce un estado de participación especial porque cuando se saca un tema:
¿saldrá? ¿no saldrá el mío? Creo que es un segundo grado de participación. Un tercer
grado, creo que es que mientras nosotros, en los treinta segundos trabajamos en ver cómo
lo enfocamos, el público también vive un proceso de imaginar... cómo van a salir, qué
van a hacer. Yo creo que son sensaciones muy propias del teatro pero que muy pocas veces
se tiene la oportunidad de vivirlas".
En mi experiencia como espectadora de Imprebís lo que más curiosidad
me produce son los treinta segundos que utilizan director y actores para "crear y
ensayar" la pieza. Te gustaría tener un pequeño micrófono para enterarte de cuál
es el secreto de esa magia teatral. Le pregunto a Santiago que, por supuesto no me desvela
nada, y me dice que no hay magias ni secretos. "No hay una fórmula concreta. Mi
trabajo ahí pasa por buscar cuál es la forma de teatralizar ese tema". Y qué
entienden Imprebís por "teatralizar un tema", pues dotarlo de "estructura
dramática". Ésta debe:
1. Determinar el asunto (ideas principales que lo determinan).
2. Determinar el punto de vista (determinar los personajes que defienden
la idea del protagonista o se oponen a ella).
3. Concretar la causa esencial (el provocador del conflicto).
4. Precisar la fábula argumental (la narración sencilla de cómo
transcurren los sucesos).
5. Fijar el espacio y el tiempo.
6. Determinar los personajes (qué hacen, cómo lo hacen).
También, como amante del teatro, me planteo el "derroche"
diario de arte y le transmito al director mi inquietud por "la pérdida" del
material que consiguen en cada representación. Ante esto, Santiago, que mantiene su
sonrisa, me dice: "bueno, creo que seríamos capaces de retomar aquello que se hizo,
pero nunca sería igual. Yo creo que hay un homenaje en este espectáculo a lo que es la
esencia del teatro. Yo creo que la historia del teatro que conocemos es absolutamente
falsa. Conocemos la historia de lo que se escribió pero no la verdadera historia del
teatro. Creo que la verdadera historia del teatro es la historia de lo que nunca se pudo
escribir y, en ese sentido, tampoco tenemos voluntad de que esto pase a ninguna historia,
sino que es la historia del público que cada noche viene. El impacto en la memoria según
lo "memorables" que hayamos estado cada día y nuestro trabajo".
Y para finalizar, intento extraerle -con dificultad- algunas de las
técnicas que utilizan, como por ejemplo la de réplica y contrarréplica. Me explica:
"yo digo siempre que hay dos claves fundamentales del espectáculo que son: la
escucha y el rebote. Es decir, que si tú me preguntas algo, yo lo escucho y eso me
sugiere algo que digo y cada vez sugiere otra cosa con la que podemos establecer una
conversación. Es exactamente eso. Entonces, cómo trabajar esa escucha y ese rebote...
hay maneras y hay un proceso muy grande de trabajo. Muchas veces es tan sencillo como
considerar que lo importante no es la palabra sino el personaje que no tiene la palabra.
Es uno de los ejercicios del ABC. Hacemos un ejercicio con un palo. El actor que tiene el
palo habla y el otro no puede hablar, pero nosotros al que estamos siguiendo es al que no
habla para que dé toda la fuerza de la emoción. Otro es lo que llamamos el ejercicio
entre el imaginario y la energía. Se supone que el que habla está aportando el
imaginario y el que calla está aportando la energía a la improvisación y es fundamental
que el actor sepa quién tiene cada una de las dos cosas y no confunda porque si no,
habría un choque de imaginarios. Luego, hay un ejercicio que se llama la tercera
réplica. Dos réplicas que no tienen nada que ver se hacen coincidir en una sola
propuesta... hay mil maneras de trabajar".
Me deja Santiago en el camerino en que nos encontramos del Alfil porque
ha quedado con los actores para los ejercicios de "calentamiento" y no quiere
ser él quien llegue tarde. Detrás de su eterna sonrisa y amabilidad hay un trabajador
del teatro disciplinado que no deja ningún cabo suelto a la "improvisación".
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