| La primera exploración de un asteroide por
Santiago Egido Arteaga
La NASA dejó de ser necesaria
políticamente al final de la guerra fría, y desde entonces el congreso de los EEUU la ha
sometido a un doloroso régimen de recortes presupuestarios. Consecuentemente, la NASA
decidió favorecer en los 90's unas misiones más modestas y baratas que las realizadas
anteriormente (como si tuviese otra opción). El lema de "faster, cheaper,
better" se convirtió en una especie de mantra ejecutivo de esta burocratizada
organización. Los resultados de esta política de reducciones han sido más bien
discutibles; sus fracasos más sonados fueron las dos sondas a Marte de 2000. Ahora podrá
recuperarse parcialmente ante la opinión pública gracias al brillante éxito de la sonda
NEAR-Shoemaker, cuya exploración del asteroide Eros concluyó el pasado 28 de febrero.
Y es que realmente NEAR-Shoemaker fue más rápida, más barata, y
mejor. Se diseñó y se construyó en sólo 26 meses, concluyéndose antes de plazo y por
debajo del presupuesto. El coste total de la misión ha sido de sólo 225 millones de
dólares; las comparaciones son odiosas, pero la tradición exige que esto se compare con
el precio de una película, igual que el coste de un hospital se ha de comparar al de un
bombardero, así que recordaremos que el coste final de "titanic" fue 200
millones de dólares.
La nave
NEAR-Shoemaker fue construido en el Laboratorio de Física Aplicada de
la Universidad John Hopkins, que también se encargó de controlarlo a lo largo de toda la
misión. Originalmente se llamaba simplemente NEAR, siglas de "cita con asteroide
cercano a la Tierra" en inglés (y un juego de palabras). Pero ya en órbita de Eros
se decidió cambiar su nombre para honrar la memoria de Gene Shoemaker, un geólogo
legendario que apoyó entusiásticamente el proyecto y que murió en 1997 en un accidente
de tráfico en Australia durante una expedición de búsqueda de meteoritos.


[ La nave Near ]

La sonda tenía el tamaño de un coche y pesaba 800 kilos completamente
cargada de combustible. Su procesador central corría a 12 MHz y tenía una memoria de 256
KB -pero recordemos que un ordenador personal en el espacio dejaría de funcionar al cabo
de unos días como consecuencia de la intensa radiación.
Llevaba a bordo seis instrumentos científicos: una cámara
multiespectral, un magnetómetro, un altímetro láser, y tres espectrómetros para
detectar rayos infrarrojos, X y gamma. El altímetro se usó para trazar contornos de la
superficie. Se mandaban "disparos" muy rápidamente mientras la nave se movía,
y se medía el tiempo que tardaban los reflejos en volver a la nave. De aquí se deducía
con precisión la distancia entre la nave y el asteroide, y luego se podía averiguar el
relieve de una línea trazada sobre Eros. Los espectrómetros de rayos X y gamma
analizaban la radiación del espacio "reflejada" por el asteroide; de esta
información se puede deducir la composición química de la capa más superficial del
asteroide. Aparte de estos aparatos, la radio de NEAR-Shoemaker también fue usada para
obtener datos como veremos más tarde.
El viaje
NEAR-Shoemaker se lanzó en febrero de 1996. Su viaje a Eros duró casi
cuatro años, pero este tiempo fue más entretenido de lo que se podría pensar.
Primero pasó a 1200 kilómetros de Mathilde, el primer asteroide de
tipo C visitado, e hizo varias observaciones.
Casi un año después de su lanzamiento, tras haber dado una vuelta
alrededor del Sol, volvió a encontrarse con la Tierra y usó nuestro campo gravitatorio
para acelerar y cambiar su rumbo hacia Eros. El encuentro se usó como entrenamiento para
las maniobras que habría que hacer en Eros, se aprovechó para hacer varias observaciones
de la Luna, y miles de astrónomos aficionados de todo el planeta aceptaron el reto de
intentar ver la nave con sus telescopios -algunos lo consiguieron.
En diciembre de 1998 llegó a Eros, y entonces se produjo un pequeño
desastre: algo falló dos segundos después de encender el motor para frenar la nave y
conseguir que entrase en órbita de Eros. La nave quedó sin control y pasó Eros de
largo, quemando combustible inútilmente y dando vueltas como tonta. En ese momento los
mensajes tardaban quince minutos en ir de la nave a la Tierra, y otros quince para volver;
no se hubiera podido reaccionar a tiempo de todas formas. Sigue sin estar clara la causa
del incidente. Al cabo de unas horas el ordenador de a bordo se puso en un modo de
emergencia y restableció contacto con la Tierra, pero ya era tarde para entrar en
órbita. A pesar de todo se improvisaron planes para hacer alguna observación de Eros
mientras la nave se alejaba a un kilómetro por segundo.
Las inserciones en órbita son las maniobras más difíciles que hacen
las sondas; tanto los rusos como la NASA han aprendido dolorosamente en Marte lo
irrepetibles que son estos momentos. Suerte que los diseñadores de la misión a Eros
tuvieron esto en cuenta, y escogieron la trayectoria de acercamiento de tal forma que
hubiera una segunda oportunidad. El truco está en conseguir que la nave se acerque a su
objetivo siguiendo una órbita alrededor del Sol cuyo período coincida con el del
asteroide. De esta forma, si falla algo, NEAR-Shoemaker y Eros se alejan cada uno por su
elipse, pero tardan lo mismo en completar sus giros alrededor del Sol, y al cabo de una
órbita vuelven a coincidir en el mismo sitio.
El truco salió tan bien que hasta sobró combustible. Dado que la nueva
cita iba a ocurrir cerca del 14 de febrero de 2000, la NASA decidió gastar parte de las
reservas de combustible para modificar la fecha de llegada. El propósito: marcarse uno de
esos detallitos publicitarios para demostrar que la ciencia es guay, haciendo que NEAR
(cercano) y Eros (dios del amor) se reencontrasen el día de los enamorados.
Esta vez la maniobra de inserción en órbita resultó perfecta, y la
sonda pasó un año orbitando Eros a diferentes alturas.
Durante todo su viaje, NEAR-Shoemaker hizo numerosas observaciones
astronómicas a pesar de que sus instrumentos no estaban bien diseñados para ciertas
tareas. Entre otras cosas, sacó fotos del cometa Hyakutake desde una perspectiva
diferente a la de la Tierra y colaboró en la búsqueda de los misteriosos estallidos de
rayos gamma; para ello hubo que modificar el software del espectrómetro de rayos gamma en
mitad del viaje.
Cómo es Eros
El asteroide 433 Eros (o Eros a secas) se descubrió en 1898 y fue el
número 433 en tener su órbita catalogada. Se le escogió como objetivo de la misión
porque es el mayor de los asteroides que pasan cerca de la Tierra.


[ Vista general de Eros y estría en su superficie ]

Mide 33 kilómetros de largo por 13 de ancho y 13 de alto. Como es casi
obligatorio compararlo con algún objeto familiar que no sea una patata, alguien con mucha
imaginación ha sugerido que recuerda a una zapatilla de bailarina retorcida. Tiene una
depresión llamada La Silla que es tan grande que el asteroide entero parece estar formado
por dos lóbulos, y unos cuantos cráteres enormes de hasta cinco kilómetros y medio de
diámetro. Está salpicado con unos 100.000 cráteres menores y un millón de rocas del
tamaño de una casa. Igual que la Luna, está cubierto de una capa de regolito, un polvo
extremadamente fino, y en algunos sitios está surcado por grietas paralelas de origen
desconocido.
Esta forma tan irregular tiene consecuencias sorprendentes. La gravedad
no apunta directamente hacia la superficie, sino que en algunos sitios se desvía mucho
hacia algún punto del horizonte. Los objetos cayendo en Eros no sólo se acercan a la
superficie, sino que además se deslizan hacia algún lado, como si estuvieran borrachos.
Una persona de pie parecería inclinada. Y no sólo cambia la dirección de la gravedad,
sino también su intensidad; una persona que pesase 70 kilos en la Tierra pesaría en Eros
entre 17 gramos y 39, según sobre qué punto estuviese andando. La velocidad de escape
también depende mucho de en qué punto se esté; en los extremos de Eros bastaría correr
a 10 kilómetros por hora para escapar completamente del asteroide, mientras que en las
zonas bajas harían falta 60 kilómetros por hora para conseguirlo. Las órbitas de
NEAR-Shoemaker eran vagamente circulares pero muy deformadas; para tomar las fotos de
cerca se tuvo que trabajar bastante para asegurarse de que las órbitas bajas no fuesen a
llevar la nave a impactar contra el asteroide.
Además, una superficie tan deformada hace que haya muchos sitios en
Eros donde los paisajes tienen varios horizontes. Himeros, una enorme depresión, no se
reconoció al principio como un cráter porque su forma se adaptaba a las ondulaciones del
terreno. Fue un ordenador el que descubrió que su profundidad, medida con respecto a la
dirección local de la gravedad, era la de un cráter en vez de la de un valle.


[ Perspectiva y charcos ]

Eros pesa casi siete billones de toneladas. Gira establemente sobre su
eje más corto (otros asteroides hacen cosas raras) y da una vuelta cada cinco horas y
cuarto. No tiene satélites naturales (ya se conocen asteroides con lunas). Comparado con
otros asteroides su color es realmente monótono, pero su brillo cambia bastante de un
sitio a otro. Los lugares con el tono más claro son los fondos de los cráteres nuevos;
esto se debe a que la radiación del espacio oscurece los materiales en la superficie, de
forma que la tierra recién excavada brilla más.
Eros es un planetesimal
Mientras NEAR-Shoemaker orbitaba, su radio emitía en una frecuencia
muy, muy precisa. Pero sus mensajes llegaban a la Tierra con una frecuencia ligeramente
distinta debido al efecto Doppler, que hace que la frecuencia de recepción aumente cuando
la nave se acerca a la Tierra y disminuya cuando se aleja. De estas diferencias se puede
deducir la velocidad de la nave (con alguna restricción), de la velocidad se puede
deducir la aceleración, de la aceleración de la nave se puede averiguar la intensidad de
la gravedad alrededor de Eros, y de aquí se puede averiguar (con un error relativamente
grande) la distribución de masas dentro del asteroide.
Así es como se ha sabido que Eros no puede contener huecos muy grandes
en su interior y que su densidad es 2,7 veces mayor que el agua, es decir, más o menos la
misma que la de la corteza terrestre. Esta densidad no cambia apenas de un lugar a otro;
la explicación más fácil de esto es pensar que su composición interna sea uniforme.
Además, su composición química no es ni rica ni pobre en hierro.
El análisis de estos datos sugiere que Eros es un planetesimal, es
decir, uno de los primeros grumos de material que crecieron "suavemente" durante
el nacimiento del sistema solar hace 4.500 millones de años. Se cree que los planetas se
formaron posteriormente como consecuencia de colisiones "violentas" entre
planetesimales. Así pues, Eros puede haber sido el ganador de una lotería cósmica y
haber contemplado relativamente indemne cómo billones de sus hermanos chocaban entre sí
o eran lanzados fuera del sistema solar debido a la gravedad de otros planetas.
Eros podría haber sido otras cosas aparte de un planetesimal. Por
ejemplo, podría haber sido simplemente un montón de rocas débilmente unidas por su
gravedad; pero los precisos contornos de la superficie obtenidos por el altímetro láser
no han encontrado las grietas que habría entre estas rocas, y las estrías en la
superficie del asteroide indican que es un bloque relativamente consolidado.
También podría haber sido una esquirla arrancada de un asteroide mayor
tras un impacto con un meteorito, pero esto parece muy poco probable. Los asteroides mucho
mayores que Eros deberían sufrir procesos de diferenciación debido a su calor interno,
como ocurre en la Tierra, que tiene un núcleo caliente y una corteza fría con
composiciones químicas completamente diferentes. Pero no hay evidencia en Eros de ninguna
diferenciación; no hay flujos de lava, ni fallas, ni nada que indique actividad interna.
Así que se cree que Eros nunca ha sido parte de un asteroide mayor.
El misterio de los cráteres encharcados
Si bien parece que nunca ha pasado nada en el interior de Eros, su
superficie ha resultado ser más activa de lo esperado. La mayor sorpresa ha sido que el
altímetro láser descubrió que los fondos de muchos cráteres no sólo son
extremadamente suaves y planos, sino que además son casi perfectamente horizontales (con
respecto a la dirección local de la gravedad). Es decir, lo mismo que si su fondo se
hubiera llenado de agua.
Algo raro pasa con los cráteres en Eros. En la Luna se puede estimar la
edad de un cráter grande contando cuántos cráteres pequeños hay en su interior; cuanto
más viejo sea el cráter grande, más meteoritos habrán caído dentro suyo y más
cráteres pequeños habrá. Pero si usamos esta técnica en Eros llegamos a la absurda
conclusión de que todos sus cráteres son jóvenes.
Lo que es más raro todavía, en Eros hay un déficit de cráteres
pequeños. Expliquemos esto. Algunas regiones de la Luna están tan saturadas de cráteres
que, en promedio, cada impacto destruye tantos cráteres viejos como hace nuevos (un solo
meteorito puede producir un cráter primario y varios cráteres secundarios excavados por
rocas arrojadas en el primer golpe). En esta situación de equilibrio (se forman tantos
cráteres como desaparecen) los cráteres no demasiado grandes deben cumplir una relación
matemática; por ejemplo, en la Luna se ve que la superficie ocupada por cráteres cuyo
diámetro está entre 4 y 8 kilómetros es tanta como la cubierta por cráteres entre 2 y
4 kilómetros. Bueno, pues en Eros hay menos cráteres pequeños de los que debería
haber.
Esto tiene una consecuencia inesperada. En las fotografías de áreas
grandes del asteroide, el paisaje aparece dominado por cráteres. Sin embargo, en las
fotos de áreas pequeñas, lo que predomina son las rocas. Esto no ocurre en la Luna,
donde aparecen multitud de cráteres en fotos de cualquier escala.
Todas estas preguntas parecen tener la misma explicación: el regolito
en Eros levita. Al no tener atmósfera, la superficie está bañada por todo tipo de
radiaciones, algunas de las cuales hacen que el suelo adquiera cargas eléctricas. Como la
gravedad es tan pequeña, los granos de polvo más pequeños se levantan repelidos por la
carga del mismo signo en el suelo. Estos granos tienden a desplazarse hacia las zonas más
bajas, igual que un líquido, y se posan cuando pierden sus cargas estáticas. El
resultado es que el fondo de los cráteres grandes queda inundado por un polvo finísimo
que borra los cráteres pequeños.
Este mismo fenómeno debe ocurrir en la Luna; la cuestión entonces es,
¿por qué las consecuencias son muchísimo más visibles en Eros? No se sabe.


[ Cráteres ]

Más misterios por resolver
Hasta ahora, todas las misiones espaciales han proporcionado más
preguntas nuevas que las que han respondido. Eros no ha sido la excepción.
¿Por qué las rocas en su superficie aparecen distribuidas de esa forma
tan caprichosa? Uno podría esperar que estuviesen por todas partes, o que tuviesen
preferencia por los fondos de los cráteres, pero no es el caso; tienden a concentrarse en
unas zonas que, aparentemente, no tienen nada de especial.
¿Cómo se formaron los grupos de grietas paralelas? Estas formaciones
parecen ser un fenómeno corriente y se han detectado en otros asteroides y lunas
pequeñas.
El magnetómetro de NEAR-Shoemaker ha descubierto que Eros no tiene
campos magnéticos, ni globales ni locales. Pero en cambio casi todos los meteoritos,
incluso los de composición parecida a Eros, tienen campos magnéticos. ¿Cómo se explica
esto?
¿Por qué muchas de las rocas parecen redondeadas, como si algo las
hubiera erosionado? La respuesta obvia es que los brutales cambios de temperatura las han
ido desmenuzando, y he hecho en algunos casos se ven los depósitos de derrubios a los
pies de las rocas. Pero cuando los expertos se fijan en los detalles encuentran problemas
con esta idea.
¿De dónde vienen todas esas rocas y el regolito? La gravedad en Eros
es tan débil que tras un choque con un meteorito todos los fragmentos deberían escaparse
para no volver. Y sin embargo la superficie está cubierta de restos de impactos. Una
posible solución es que estos restos escapen pero se queden en órbitas muy parecidas a
la de Eros, de forma que sería una cuestión de tiempo que volviesen a caer. También es
posible que el regolito (la capa de polvo superficial) sea muy fácil de levantar, con lo
cual el material eyectado se movería mucho más lento de lo que sugiere el tamaño de los
cráteres. No está nada claro.
¿Por qué hay tan pocos cráteres en Eros con un pico central?
Pero no todo iban a ser nuevas preguntas. NEAR-Shoemaker nos ha
enseñado la composición de un asteroide cercano a la Tierra, lo cual nos será muy útil
si algún día uno de ellos va a chocar contra nosotros y tenemos que destruirlo. Hablando
rápido y mal, Eros es una condrita, un tipo muy común de meteoritos. También hemos
aprendido que el día que queramos extraer minerales de un asteroide no deberíamos ir a
uno del tipo S. Y se ha comprobado que es posible orbitar alrededor de un cuerpo con
gravedad tan irregular como Eros.
El fin de NEAR-Shoemaker
La misión fue un éxito completo, pero llega un momento en que tener
más datos no aporta más conocimiento - recordemos que la cantidad de información
recibida de NEAR-Shoemaker fue diez veces mayor que la originalmente planeada. Además,
mantener estos proyectos es caro. Entre otras cosas, la NASA se comunica con todas sus
sondas más allá de la Luna usando tan sólo tres antenas de espacio profundo, una de las
cuales está muy cerca de Madrid. Dadas las penurias económicas que atraviesa, no parece
probable que esta situación vaya a mejorar. El tiempo de escucha es un recurso demasiado
limitado, y había que apagar a NEAR-Shoemaker para poder atender a otras cosas.
Como viene siendo tradicional en estos casos, se decidió
"suicidar" la nave de alguna forma útil en vez de simplemente apagarla. En este
caso se le ordenó salir de órbita y dejarse caer sobre Eros, tomando durante la caída
una foto cada minuto y mandándola a la Tierra. La última foto, tomada a 120 metros de
altura, no se acabó de transmitir debido al impacto con Eros, pero hubo mucha suerte:
captó la frontera de uno de los "charcos" de polvo en el fondo de un cráter
mostrando detalles de tan sólo un centímetro (las rayas verticales al fondo de la foto
son un relleno para cubrir los datos no enviados).





Hubo más suerte todavía: la nave cayó sobre dos de sus paneles
solares a unos 6 kilómetros por hora, y sobrevivió al choque a pesar de no estar
diseñada en absoluto para aterrizar. Tras perder momentáneamente el contacto, unos
minutos después volvió a llamar a la Tierra y dijo que se encontraba perfectamente.
Rápidamente se solicitó extender la misión diez días más para que el espectrómetro
de rayos gamma pudiese estudiar la composición de Eros en un punto particular de su
superficie, en vez de mezclar los datos de toda un área como se tiene que hacer desde
órbita. Para ello hubo que reescribir unos programas y mandarlos por radio a Eros. No se
tomaron fotos porque habrían salido completamente desenfocadas.
El pasado 28 de febrero, NEAR-Shoemaker mandó sus últimos datos y se
apagó. En las pantallas de la sala de control aparecieron los errores de "corriente
de caracteres interrumpida" y "pérdida de portadora" mientras los
operadores guardaban un minuto de silencio. Ahora este grupo de amigos que han trabajado
juntos durante más de cinco años se dispersará; atrás quedan 3.700 millones de
kilómetros recorridos juntos y más de 160.000 fotos tomadas.
En Eros está empezando el invierno en el hemisferio donde se posó
NEAR-Shoemaker. Las temperaturas alcanzarán los 150 grados bajo cero de noche, y 100
sobre cero de día. La nave no soportará estos cambios; si algún día alguien la
recupera para ponerla en un museo, verá que no queda nada de su electrónica. Pero en
cierto sentido seguirá con nosotros; los científicos analizarán sus datos durante
décadas, y hay planes para mandar nuevas misiones a otros asteroides que aprovecharán
todo lo aprendido en Eros.
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Babab agradece a la NASA y al Johns Hopkins University Applied Physics
Laboratory el permiso para usar sus fotos. Su website sobre esta misión está en http://near.jhuapl.edu
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