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Ramón Masats: "Me gustan los tópicos"

por Eva María Contreras

Ramón Masats pertenece a esa generación de fotógrafos que en los años cincuenta rompieron con el academicismo reinante en el panorama cultural español. Desde el final de la Guerra Civil cualquier intento de creación artística sincera que reflejase la realidad del país había sido prácticamente imposible debido a la censura impuesta por la dictadura. El exilio había dejado a España sin la mayor parte de sus mejores artistas y pensadores, y los que quedaban tuvieron que adscribirse al único tipo de expresión artística permitida, el arte oficial destinado a ocultar la verdad y ensalzar los valores imperialistas, católicos y llenos de retórica que defendía el gobierno.

La fotografía en este entorno había derivado hacia el pictorialismo decimonónico. El reportaje, reflejo de la sociedad de cada momento, era un género inexistente.

Pero en los años cincuenta surgió un grupo de artistas jóvenes que empezaron a romper con los cánones establecidos: Ramón Masats estuvo entre ellos, presentando una nueva forma de entender la fotografía e influyendo de manera muy importante en el rumbo que este arte tomaría desde entonces en España. En la actualidad el valor de su obra es reconocido internacionalmente y se ha convertido en una de las figuras clave del arte fotográfico español de la segunda mitad del siglo XX. Así lo demuestra la retrospectiva que le dedicó el Círculo de Bellas Artes en 1999 y la que este año se ha presentado en la Photogalería de La Fábrica, en Madrid, acompañada de la edición de un libro monográfico de la colección de Photobolsillo que ellos mismos editan.

Catalán, de Caldes de Monbui (1931), Masats empezó a hacer fotos gracias a la mili. Sobre este hecho se ha publicado repetidas veces una anécdota, que ahora Masats nos desmiente, según la cual el comienzo de su carrera se debe a que le tocó su primera cámara en una tómbola.

"Eso es mentira, lo que pasa es que yo le trincaba dinero a mi padre cuando estaba en la mili y a pesar de las juergas en las que me lo gastaba todo, me sobró algo y no quería volver a casa con él. Así que me compré una cámara de fotografiar. Pero luego, como tenía que justificar cómo la había conseguido, me inventé esa historia y la he tenido que mantener mientras mis padres han estado vivos. Porque mi padre, que ya murió hace ocho años, se hubiese llevado un disgusto al saber que yo a los 22 años le robaba dinero. Se lo conté a Publio López Mondéjar y siguiendo el dicho de los periodistas que dice "no dejes que la verdad destroce una bonita historia", él prefirió seguir con ésta, que le pareció una bonita historia, en vez de contar la verdad en el libro." (1)



[Foto 1: Madrid, 1961. Foto 2: Málaga, 1960]

Que Ramón Masats decidiera gastar el dinero que le quedaba precisamente en una cámara no es una casualidad:

"A mí me gustaba leer, siempre he sido un gran lector, y en la mili vi una revista de fotografía que se llamaba "Arte fotográfico" y dije mira, ya que no haces nada... (me aburría mucho en la mili). Me compré una cámara y empecé a hacer fotografías. Luego, volví a casa. En Tarrasa había un grupo fotográfico en el Casino del Comercio, y una noche me acerqué por allí. Me recibieron muy bien, muy amables, y así empezó mi afición por la fotografía.

Luego la cosa se fue complicando: fui a la Agrupación Fotográfica de Cataluña, conocí a unos amigos que luego han sido grandes fotógrafos, como Maspons y Miserachs, y llegó un momento en que vine de profesional a Madrid."

Por aquél entonces, en la segunda mitad de la década de los cincuenta, se sucedieron diversos cambios que fueron abriendo el camino de la renovación. Surgieron agrupaciones de fotógrafos para trabajar unidos en la creación de una nueva fotografía más cercana a la realidad. La más activa y radical fue AFAL, que desde Almería consiguió unir a fotógrafos como el propio Masats, Cualladó y Shommer. También surgieron nuevas revistas como la "Gaceta Ilustrada" o "La Actualidad Española", dedicadas al reportaje fotográfico, que, siguiendo el modelo de "Life" o "Paris-Match", ofrecían una salida a las nuevas obras de la generación joven.

En esta época de cambios llegó Masats a Madrid, donde reside desde que en 1957 le ofrecieran la posibilidad de publicar en "La Gaceta Ilustrada".

"Llegó un momento en que en el negocio de mi familia, mi padre y yo queríamos ir por caminos diferentes. Y la fotografía me estaba tirando mucho, quería hacerme profesional. Había una revista muy importante en España, que era como un "París Match" de aquella época. Era bastante gráfica e importante: "La Gaceta Ilustrada", y para mí era la mejor que había en España. La dirección estaba repartida entre Madrid y Barcelona. Oriol Maspons trabajaba ya como fotógrafo profesional en ella, pero vivía en Barcelona. Hablé con él y me dijo que a lo mejor si venía a Madrid me darían trabajo. Lo consultó con el director. Yo cogí mis fotos de aficionado y un reportaje que había empezado a hacer sobre los Sanfermines y me vine aquí a Madrid. Se lo enseñé al director y dijo que le interesaba, aunque no como fijo (yo tampoco quería estar fijo) pero que si venía a vivir a Madrid me encargarían cosas. Y me vine a vivir a Madrid."

Las fotografías que Masats hacía por aquél entonces llamaron la atención de mucha gente. Tras una exposición compartida con Xavier Miserachs y Ricard Tarré en Cataluña, fue llamado junto con el primero para participar en una exposición internacional realizada en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas por el mismísimo Otto Steiner, fundador de la llamada "fotografía subjetiva". La exposición, con el nombre de "Imágenes inventadas", agrupaba fotografías de artistas de la talla de Man Ray o Moholy Nagy.

En Madrid la repercusión del trabajo de Masats supuso un impacto en la anquilosada Real Sociedad Fotográfica que aglutinaba la casi totalidad de la actividad fotográfica de la capital.

Según una crítica de J.S. Casademont sobre una nueva exposición de Masats, Miserachs y Tarré, aún en la década de los cincuenta, Masats "es la obsesión por la pureza. Para quien haya visto sus fotografías no es necesario decir que sus dotes son las del reportero en el más puro sentido de la palabra. Aquí no hay composición ni preocupación formal alguna. Ni aprendida ni innata. Porque lo que es innato en Masats es captar de un solo golpe de vista el valor del asunto en sí. Todo lo imprevisto o característico de un acontecimiento es captado por lo que se diría rapidez refleja de su obturador." (2)

Con Masats y los fotógrafos de su generación se abre por tanto una nueva etapa en el panorama fotográfico español que no supuso sin embargo ninguna ruptura traumática, sino más bien una evolución natural del arte hacia un camino verdadero que había estado cortado por las consecuencias de la guerra.

"Era consciente de que no me gustaba lo que se estaba haciendo, yo intentaba hacer otra cosa distinta. De eso sí éramos conscientes, porque no fui yo solo el que hizo esto, fue una forma de pensar de varios fotógrafos."

Algo que influyó decisivamente en la manera de fotografiar de todos estos jóvenes de los cincuenta fue la exposición "The Family of Man", organizada en el MOMA de Nueva York en 1955, cuyo catálogo les permitió conocer lo que se estaba haciendo por entonces en el mundo del reportaje fuera de España. "Era fotografía pura de reportaje en la que participaban muchos fotógrafos que he admirado mucho como Eugene Smith. También me influyeron mucho al principio Cartier Bresson y William Klein."

La fotografía de Ramón Masats es fundamentalmente costumbrista, retrata la realidad que le rodea sin intervenir en ella y sin espíritu de denuncia social, centrándose en los tópicos españoles: "Nunca me ha gustado mostrar mucho la miseria. Me gusta más sugerir que mostrar."

En su primera época, hasta mediados de los años sesenta, recogía en sus imágenes en blanco y negro todo aquello que le llamaba la atención en los pueblos y ciudades de España, como la "mujer pintando el suelo": "Eso me lo encontré paseando por una calle de La Mancha. No sé cuál es el motivo de esto. No es algo que me haya inventado yo, es algo que existía. Recuerdo que había varias casas pintadas así."



[Foto 3: Tomelloso, Ciudad Real, 1960]

Los protagonistas eran la gente de la calle, como esos señores que miran atentamente y con la boca abierta hacia arriba: "Tomé esas fotos en la Puerta del Sol, y están mirando la lotería de Navidad. Como no había televisión ponían allí los números premiados en unas grandes pancartas y la gente miraba. Hice estas fotos para un documental que estaba preparando Mario Camus, que quería una secuencia de gente mirando cómo salían los números de la lotería, pero no quería rodarlo. No sé si es que le daba vergüenza o qué, creo que era por timidez, a pesar de que él no era el operador. Prefirió utilizar fotografías y me pidió que las hiciera yo."



[Foto 4: Madrid, 1964]

Poco a poco Masats fue elaborando su técnica como reportero, sacando la cámara a la calle sin la timidez de Mario Camus: "Hay una forma de acercarte a la gente, de forma intuitiva. Tienes que ser sobre todo muy discreto, no llamar la atención, no ir vestido de una forma llamativa, pasar lo más desapercibido posible. No he tenido grandes problemas. A veces he utilizado el teleobjetivo, pero cuando ha sido necesario también me he acercado a la gente. Llegó un momento que sí empezó a darme un poquito de timidez. Pero era por leer mucho, entonces empiezas a preguntarte si tienes derecho tú sobre la imagen, empiezas a hacer elucubraciones... Pero he superado esa timidez."

En esta época publicó varios libros, como "Los Sanfermines", que tuvo un enorme éxito, "Neutral Corner", sobre el mundo del boxeo y "Viejas historias de Castilla la Vieja", uniendo sus fotos a textos de algunos de los mejores escritores españoles: "He tenido suerte. Normalmente son los editores los que te proponen la unión. Con Delibes hice el libro "Viejas historias de Castilla la Vieja". La editorial Lumen por entonces publicaba una serie de libros que se llamaban Palabra e Imagen, que consistían en coger a un escritor y a un fotógrafo para hacer un libro mitad imagen, mitad palabra. Y me vinieron con un texto de Delibes y me dijeron si me gustaría hacer las fotos. Dije que me encantaría. Pregunté a Delibes, ¿donde situarías esto geográficamente? Y me dijo que por la zona de Valladolid que se llama Tierra de Campos, así que estuvimos dando una vuelta durante todo un día con el coche enseñándome muy someramente los sitios. Luego volví solo y fue cuando fui haciendo el libro, pero ya más o menos delimitado por lo que él me había enseñado.

Después hice otro libro de boxeo con Ignacio Aldecoa y esto fue al revés. Ignacio me enseñó los sitios de boxeo de Madrid y por supuesto los combates que había, y me dijo que fuera haciendo las fotos y luego él hizo los textos.

Hubo otros libros. Normalmente lo primero fueron las fotos y luego los textos."

Poco a poco Ramón Masats fue retratando todos los tópicos españoles, tema fundamental de su obra que llevó también a sus realizaciones audiovisuales, ya que a mediados de los sesenta se pasó de la fotografía a la televisión y el cine: "Me gustan mucho los tópicos, y como español aficionado a los tópicos he hecho toros, Semana Santa..., todos los tópicos de España. Incluso entre el 65 y el 82, que me dediqué a hacer cine, televisión y documentales. Hice una película que se llamaba "Topical Spanish", de la que tengo muy mal recuerdo. No quería saber nada más de ella, pero el Festival de Cine Independiente de Barcelona, celebrado en Noviembre, la ha rescatado. Tuve muchos problemas con la producción, ha sido la peor época de mi vida, así que nunca jamás he vuelto a querer hacer una película de cine. Tuve una mala experiencia con un jefe de producción que era un sinvergüenza, por no decir palabras más gordas. Pero a lo que íbamos: creo tanto en los tópicos que la película se llamaba "Topical Spanish".

El paso al cine y la televisión es algo que se da frecuentemente en muchos fotógrafos, como un eslabón más en su carrera creativa. Masats, consciente de la dificultad que entraña la iluminación, ya sea en fotografía, ("iluminar es muy difícil, se necesita una gran técnica"), como en cine, no se ha ocupado nunca de ella en sus audiovisuales. Se ha dedicado a la realización, sobre todo de documentales, siguiendo su faceta de reportero: "En un momento determinado sentí la necesidad de que aquello tuviera un orden, un montaje, necesitaba que las imágenes se movieran, que tuvieran un sonido: palabras, música, silencios... A muchos fotógrafos nos ha pasado, es una necesidad de expresarte. Y tuve la suerte de que Mario Camus me produjera un pequeño corto que ganó un premio en el Festival de Documentales de Bilbao. Era el segundo que hacía. Cuando vine a Madrid, había una persona que me conocía y me daba trabajos como fotógrafo, que recibió el encargo de poner en marcha la segunda cadena de Televisión Española. Vio el documental, le gustó, y me dijo que necesitaba a alguien. Y así fue como empecé. Yo tenía mucha amistad y relación con mucha gente de cine, Carlos Saura, Mario Camus y otros, y fui el puente gracias al que muchos de ellos empezaron a colaborar con la televisión."

Tras su experiencia en el mundo del audiovisual la fotografía se convirtió de nuevo en la actividad fundamental de Ramón Masats. Eran los años ochenta y los encargos que recibía eran de reportajes y libros en color, lo que hizo que el blanco y negro quedara relegado a fotografías más personales y por tanto de menor difusión. Otra diferencia con su obra anterior es la ausencia de gente en la mayoría de sus imágenes: "Me he aburrido de la gente. O a lo mejor es que hubo una época en que hice mucha gente y ahora ya no me apetece. Además, es muy difícil ya fotografiar gente. La gente ya no tiene la espontaneidad que tenía antes, está mucho más resabiada, preguntan ¿y eso para qué es?"

Se trata de algo que caracteriza la fotografía del final de siglo: "Ahora en Estados Unidos no hay una sola publicación que te publique lo que llamamos un "candy shot", la fotografía tomada por la calle de la gente, a no ser que tengas un permiso por escrito. No es que te vayan a denunciar, pero... Los abogados en Estados Unidos buscan dinero en todo. Puedes hacer la foto pero no habrá ninguna publicación que te la publique si no llevas un papel escrito. Cada vez hay menos reportajes de la calle porque hay problemas de tipo legal. La estética de la fotografía la están cambiando más los abogados y los jueces que la evolución misma de la fotografía."

Al preguntarle a Ramón Masats por su opinión sobre la fotografía española, sus gustos y opiniones, esto es lo que nos contesta:

"De mi generación me gusta todo. Hay una generación nueva de fotógrafos españoles espléndida, la de Navia, Andrada, Kim Manresa... También hay una generación intermedia (no me gusta dar nombres porque tengo una memoria fatal y siempre se me olvida alguien) con Cristina García Rodero, por supuesto, Koldo Chamorro... Y luego hay uno que no tiene nada que ver con nuestra fotografía pero que me parece impresionante que es Chema Madoz, me parece un fotógrafo increíble.

García Alix como fotógrafo es espléndido y como persona también. Se puede ser un hijo de puta y un gran fotógrafo, pero él no, es un fotógrafo y un personaje estupendo. Ganó el premio nacional y le felicité, le dije que ya me gustaría que todos los premios nacionales fueran tan certeros como el que le han dado a él, porque de verdad es un fotógrafo extraordinario.

Ahora mismo en España hay una gran cantidad de buenos fotógrafos, si en España hubiese los medios que tienen los americanos para hacer el National Geographic... Siento ser tan chovinista pero creo que hay que serlo, porque hay una cantidad de fotógrafos jóvenes impresionante...

Siempre hemos dado pintores en este país, y fotógrafos los hay extraordinarios, pero si los extranjeros, que tienen medios y venden millones de ejemplares, para hacer un tema te permiten tardar un mes, aquí un fotógrafo lo tiene que hacer en un día. Estoy esperando que algún día un francés o un americano venga y descubra el valor que hay en los fotógrafos españoles, sobre todo en los jóvenes."



[Foto 5: La Carolina, Jaén, 1997. Foto 6: Madrid, 1958]

Ramón Masats sigue haciendo fotografías como siempre las ha hecho, en la época de Internet y el boom de la informática, ni siquiera tiene ordenador:

"De momento el laboratorio me gusta mucho, me pongo mi musiquita y me paso horas positivando...

No estoy en contra del ordenador, ni muchísimo menos, pero la verdad es que no lo necesito, me encuentro suficientemente organizado e informado como para no necesitar ordenador. ¿Dónde voy a disfrutar tanto como leyendo un libro? Pero me parece muy bien. Incluso en la penúltima exposición, en el Círculo de Bellas Artes, había una fotografía que retocamos por ordenador y no me importaría retocar otras, pero no lo necesito. Me parece bien que esto se use y se aproveche, pero al final tiene que haber siempre una persona, llámese fotógrafo, programador o lo que sea, que decida donde se pone la cámara o qué es lo que se hace en aquella pantalla. Es lo mismo, en el fondo: alguien que hace algo."

En la actualidad Ramón Masats se encuentra inmerso en un nuevo proyecto, el cual aparenta tener todos los ingredientes que cualquier buen aficionado a la fotografía puede esperar, incluyendo la intriga: asegura que es algo muy diferente a lo que ha hecho hasta ahora. Algo que requiere poner de acuerdo a gente y hacer cábalas en lo económico. Según dice, un trabajo complicado.

 

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Esta entrevista se llevó a cabo a raíz de la exposición que sobre la obra de Ramón Masats se realizó en la PHotogalería de La Fábrica el pasado mes de octubre de 2000 en Madrid.

La Fábrica es un proyecto cultural privado que tiene como objetivo desarrollar iniciativas y actividades relacionadas con la cultura contemporánea, y que apoya de una manera especialmente importante a la fotografía. En relación con este arte, La Fábrica ha creado PHotobolsillo, la primera biblioteca básica de fotógrafos españoles, y lleva a cabo cada año el festival internacional de fotografía Photoespaña, que convierte a la fotografía, al empezar cada verano, en la protagonista del panorama cultural madrileño, con la programación de exposiciones, seminarios, talleres y ciclos de cine entre otras actividades siempre relacionadas con este arte.

Además de este festival, La Fábrica organiza exposiciones de fotografía durante todo el año en su Photogalería. Cada mes se muestra la obra de un fotógrafo español del que además se edita un nuevo número de Photobolsillo. Este año han pasado por allí las fotografías de artistas de la talla de Cristina García Rodero, Luis Baylón, o Alberto García-Alix, Premio Nacional de Fotografía de 1999. Este mes de enero, la Photogalería mostrará la obra de Pablo Pérez-Minguez, seguida en febrero de la de Joan Foncuberta.

La Fábrica también edita la revista "Matador", realizada con una exquisitez y calidad tales que su periodicidad no podría ser más que anual, convirtiéndose cada uno de los 3.000 ejemplares que se editan de cada número en objeto de coleccionista.

Internet no se ha quedado fuera de su campo de acción. Notodo.com es otra revista que La Fábrica publica únicamente en formato digital sobre la actualidad cultural.

Se trata de conjunto de actividades que Babab.com considera sumamente interesante y cuya evolución prometemos seguir de cerca.

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(1) Publio López Mondéjar, "Ramón Masats", Colección PHotobolsillo, Editado por La Fábrica con la colaboración de Obra Social Caja Madrid. Madrid, 2000.

(2) Idem.

 

 

Texto, Copyright © 2001 Eva María Contreras. Todos los derechos reservados.
Fotografías, Copyright © 2001 Ramón Masats. Todos los derechos reservados.
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Última actualización: domingo, 31 de diciembre de 2000

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