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Zurita, la voz alucinada (una visita a la poesía
chilena desde la antipoesía) por César Cuadra
En este primer otoño del
milenio, Madrid ha querido festejar a uno de los poetas más singulares y controvertidos
de la segunda mitad del siglo XX: se trata del conocido antipoeta chileno Nicanor Parra
(1914). Para Babab es pues un honor estar presentes en este homenaje español al poeta
chileno, y es un doble honor pues, como ustedes saben, él es desde la fundación de esta
revista uno de sus Socios de Honor. Pues bien,
España, a través del AECI ha decidido dedicar a este antipoeta su prestigiosa Semana
de Autor, celebrándolo con intensas jornadas literarias en la Casa de América
en la que participaron Organismos oficiales tanto de España como de Chile, e
independientes, como el chileno Machitún 2000. El encuentro internacional se realizó con
poetas y críticos de ambos lados del Atlántico, los que durante tres días, han podido
lanzar a los cuatro vientos sus literarias interpretaciones de esa nada domable escritura
antipoética.
En fin, aprovechando este marco de festejos y diálogos Babab quiso
estar presente, no sólo siguiendo día a día el encuentro, sino también acercándose a
dos autores chilenos, quienes desde distintas posiciones, se encuentran muy ligados a la
obra del antipoeta. Para ello Babab ha querido reunir a César Cuadra (Chile, 1959), quien
es autor de un penetrante y erudito trabajo titulado Nicanor Parra en serio & en
broma (1997), y al flamante Premio Nacional de Literatura del año 2000 en Chile, el
poeta Raúl Zurita (1951), quien además de participar en este a homenaje a Parra,
presentará en Casa de América de Madrid la conferencia acerca de su libro Sobre
el amor, el sufrimiento y el nuevo milenio. Cabe recordar que Raúl Zurita en la
actualidad cuenta ya con una media docena de libros que ya han sido traducidos a diversas
lenguas y a los que la crítica no ha escatimado elogios.
Como resultado de este encuentro publicamos a continuación parte de una
larga conversación/entrevista realizada en el madrileño Café-Librería Mariapandora.


[Raúl Zurita durante la entrevista]

CÉSAR CUADRA - Hablando de la semana de autor que se
ha dedicado a Nicanor Parra, ¿qué te ha parecido el encuentro?
RAÚL ZURITA - Yo creo que en general se ha conseguido
el objetivo, es decir, se ha logrado ofrecer -con los vídeos de los recitales de Nicanor,
más las lecturas de los poetas y las ponencias de los críticos- una fisonomía de la
obra de Parra bastante completa. Ahora, por supuesto, un autor de ese tamaño va siempre
más allá de lo que se pueda decir en un encuentro sobre él, pero en general lo
encontré muy interesante.
CC - ¿No te llamó la atención que en la primera
jornada del encuentro hubiese sólo una muestra de coplas populares y no una muestra de la
diversidad antipoética?
RZ - Creo que fue un error grave en el orden de los
vídeos. Si uno no supiera nada de Nicanor, y se comienza con un vídeo que muestra sólo
ese tipo de poemas, uno necesariamente piensa que se trata de un poeta rural, cuando
realmente eso es sólo una de las tantas variables de la antipoesía. Sin embargo, es muy
emocionante oír estas coplas en la trayectoria de la obra de Nicanor, porque estas coplas
son realmente cosas de los últimos años, ¿me entiendes?, entonces, un poeta que puede
recorrer todo el espectro poético, desde la ruptura vanguardista y la demolición total a
lo más tradicional, por así decirlo, es de una una enorme complejidad. Y estas coplas
nos muestran a su vez el lugar de donde emerge la antipoesía, y en este sentido se
aprecia que hay una vuelta al propio lenguaje de la infancia del antipoeta, que es el
lenguaje de esas coplas, de esos cantos, entonces, al mirar la trayectoria antipoética,
resulta absolutamente emocionante ver emerger esas coplas populares ¿me entiendes?, pero
si uno las ve aisladamente, por supuesto, no capta ese sentido.


[De izquierda a derecha: Consuelo Triviño, M. Ángeles Vázquez,
Viviana Vicencio, Raúl Zurita, César Cuadra y Luis Miguel Madrid]

CC - Entrando de lleno en el trabajo de Nicanor Parra
¿en qué contexto de la tradición literaria chilena situarías a la antipoesía?
RZ - Bueno, Nicanor publica en 1937 un libro que se
llama El cancionero sin nombre cuando tiene 23 años. Este libro -que él denomina
"un pescado de juventud"- se excluye absolutamente de lo que será lo que
conocemos como antipoesía propiamente tal. Resulta importante, sin embargo, desde el
punto de vista de la poesía de Nicanor, y de la poesía chilena de su tiempo porque
muestra muchas cosas. La poesía que realmente estaba por hacerse en esos años, lo que
era realmente la poesía popular a nivel chileno, El cancionero sin nombre era
García Lorca, un poema chileno de García Lorca que era un cantar ¿entiendes? entonces
es la poesía que más se escuchaba, y esto hoy resulta muy emocionante ¿no es cierto?
que Nicanor a los 23 años saque un libro que se llama Cancionero sin nombre
permite ver que es claramente heredero de García Lorca, y a la vez, que refleja
profundamente su formación, su ancestro, su historia, fondo del cual él mismo emerge.
Bueno, alguien señaló por ahí, que ya están ciertos atisbos de su poesía que lo
separan de Lorca, pero en la poesía popular, la poesía que conmovía realmente, junto
con Veinte poemas de amor ... era García Lorca. Este el universo de su primera
poesía, entonces, él venía de un medio rural chileno, de San Fabián de Alico, en
Chillán, eso era un mundo impresionante...
CC - La antipoesía que conocemos entonces todavía no
emerge.


[Zurita y Cuadra]

RZ - Claro. La antipoesía propiamente tal surgirá en
el encuentro con otros ambientes. De hecho, pasaron más de 20 años. Recién después de
sus viajes a Inglaterra y Estados Unidos, aparecen, en 1954, los Poemas y antipoemas.
Y ahí puedes ver tú que el libro está dividido en tres partes. Los poemas del principio
son tradicionales y son bellísimos y tú lo ves ya con la distancia de una obra entera
¿cierto? como en el poema "Cartas a una desconocida" donde se dice (recita de
memoria: Cuando pasen los años, cuando pasen / Los años y el aire haya cavado un foso
/ Entre tu alma y la mía; cuando pasen los años / Y yo sólo sea un hombre que amó, un
ser que se detuvo / Un instante frente a tus labios, / Un pobre hombre cansado de andar
por los jardines, / ¿Dónde estarás tú? ¡Dónde / Estarás oh hija de mis besos! ).
Sin embargo, después, hay poemas de transición y ya el poema "La víbora"
es un auténtico antipoema. Hay que entender lo que era eso, o sea, primero esa
poesía trasciende a Parra y será la gran poesía que se lee, que leemos y que leeré. Y
aquí no podemos olvidar que Nicanor tiene una diferencia de 10 años con Neruda.
CC - Al parecer Neruda no era sólo un gran poeta,
representaba el mundo poético chileno de entonces.
RZ - Imagínate lo que es que alguien se pusiese frente
a Neruda en el año 50. Eso era prácticamente impensable. Neruda era un tipo que lo era
absolutamente todo, todo. Primero, por supuesto, poéticamente un genio, con un discurso y
un prestigio increíbles, el poeta más famoso del mundo, ¿entiendes? y que aparezca
otro, Nicanor Parra, y construya un sistema distinto, era algo muy fuerte. Nicanor es una
persona con una poderosa inteligencia, pero también es otro universo, pero de una
naturaleza desconocida entonces, algo que se enfrenta a la poesía nerudiana y es
radicalmente distinta. Uno se olvida de esta perspectiva, de lo que significa esto, eso
era absolutamente inconcebible, por así decirlo, y de hecho, los rechazos que tuvo
Nicanor Parra fueron tremendos. "A la cabeza de la plaga de guitarreros que ha
invadido la poesía local se ubica Nicanor Parra" se decía, "a la
cabeza...", o sea hubo enormes reacciones en la crítica de ese tiempo y realmente
pasarían años, -no será una cosa inmediata- para que esto empezara a cambiar. Bien
entrados los años 60, empezó a difundirse la antipoesía por EE.UU. y allí se empezó a
hablar ya de que Parra no sólo se asociaba a los poetas beatniks que lo incorporan
a su mundo y lo tradujeron, sino que ejercía enorme influencia en ellos. Pero también se
seguían apreciando las fuertes resistencias con las que tenía que enfrentarse, y que
siguen existiendo hoy día. Cuando uno lee los Artefactos (1972), los críticos de
la época dicen " pero eso son chistes, solamente", entonces se aprecia cómo
todavía seguía provocando enormes resistencias.


[Zurita y Cuadra junto a Luis Miguel Madrid, director de Babab.com]

CC - Lo que dijo Pablo de Rokha resulta muy ilustrativo
"Parra es nada más que un snob plebeyo y populachero, un pingajo del zapato
de Vallejo"
RZ - Eran impresionantes, ¿no es cierto? Es Neruda, el
que como ha dicho de repente el mismo Nicanor, con toda la distancia que pueda tener con
él, "Neruda veía bajo siete capas de alquitrán". Pues él se dio cuenta de
inmediato, pero de inmediato, que la poesía estaba tomando otro rumbo. Entonces bueno,
uno no sabe cómo lo habrá tomado, si bien o mal, pero lo concreto es que Neruda en el
año 1958 saca un libro, Extravagario que, por supuesto, está tomado de los Antipoemas.
No cabe duda que Neruda podía imitar cualquier cosa, sin embargo, no tenía la
experiencia, y aquí, en este libro, Neruda se hace parriano, pero sin la profundidad
parriana. Neruda hace un humor muy tontón, absolutamente light. Pero claro, nadie
podía hablar mal de Neruda, aunque escribiera cosas muy malas después de los años 50.
Pero lo más malo de Neruda es Extravagario, en él no se encuentra el abismo,
éste está en los Antipoemas.
CC - Hay una serie de voces chilenas ya instaladas en
ese espacio, Mistral, Neruda, Huidobro, ¿qué es lo que crees que han aportado estos
poetas a la poesía chilena para cuando llegue la antipoesía?
RZ - Yo creo que el padre es Pablo Neruda. Cuando
aparece Residencia en la tierra, es cuando la poesía latinoamericana adquiere su
carta de identidad, pero la grandeza de Parra es que él puede construir una obra de tanta
o mayor intensidad que la del propio Neruda, cuando nadie podía concebir algo que
estuviese fuera de la obra nerudiana. Huidobro, por ejemplo, es una especie de
aristócrata chileno, que todo lo ve desde lo alto, el Altazor es una mirada desde
arriba, Neruda hace una mirada popular, es un lenguaje que encanta, por eso cuando aparece
Nicanor y trae la vida, ya no es esa angustia existencial del sujeto nerudiano, sino la
del hombre común y corriente, es la vida en su sentido más total, precario y empírico.
Entonces creo que a la larga, en la poesía chilena, serán vistos en sincronía Neruda y
Parra, porque ambos son dos caras de un pueblo. Nicanor es la vida misma, el hombre
arrasado, apabullado por sus circunstancias, ambos son imágenes de un ser humano que
tiene las dos caras, pero en Parra ya no hay frases rimbombantes. Para finalizar, aunque
respeto a Mistral, Huidobro, etc., para mi los dos grandes poetas chilenos son Neruda y
Parra.
CC - Sin duda que junto a esas grandes voces hay otros
poetas menos conocidos y que como siempre sucede- han sido un poco olvidados ¿qué
dirías, por ejemplo, de Juan Luis Martínez, y de su extraordinaria La nueva novela?


[Raúl Zurita durante su disertación en la Casa de América]

RZ - En Chile se la tomó como ensayo, no es una novela
y en último caso, es poesía. Bueno, a Juan Luis lo conocí demasiado y digo demasiado
porque fue mi cuñado, y además nos "robamos" una máquina de escribir
eléctrica que compartíamos (ja ja ja). Él era un tipo impresionante, fue el primero que
me dijo que él partía de Nicanor, pero también de muchas otras cosas, su obra rompe
todos los límites desde el punto de vista del género, es alguien que se le puede
comparar con la Rayuela de Cortázar, incluso yendo mucho más allá,
podría también compararlo con Borges, pero mucho más radical, hizo una obra increíble,
aunque breve.
CC - Por otra parte está Enrique Lihn y Rodrigo Lira,
que tal vez son dos voces que están suficientemente reconocidas...
RZ - Enrique Lihn fue muy reconocido, aunque no soy un
gran admirador de él, pero fue uno de los primeros que se dio cuenta de lo que
significaba la obra de Nicanor, incluso antes de que publicara los Antipoemas. Fue
un hombre extremadamente lúcido, de una poesía que toma partido por la antipoesía, pero
que la ideologiza, la lleva a un nivel teórico. Es la poesía de un hombre derrotado, por
así decirlo. Rodrigo Lira, en cambio, es un caso muy emblemático y lo conocí mucho.
Casi todo lo preparó para la muerte. Su obra se publicó después de morir, solo,
desesperado, construyó una poesía vertiginosa y alucinante, sin embargo yo no comparto
la mitologización posterior que se hizo de él, porque encierra una especie de trampa. En
el fondo Rodrigo Lira se mata para que después los demás poetas le hagan homenaje. Es
una figura trágica, rupturista, desgarrada. Podemos leer poemas como estos: "yo
jamás haré retórica con tu nombre, que me castigue Dios si hago retórica con tu
nombre, hermano..." y no hay nada más retórico que esto ¿entiendes? es como que
descarga sus propias culpas, su propia incapacidad, sus propias frustraciones y además es
incapaz de suicidarse. El dolor de Rodrigo Lira era un dolor sincero, de alguien que me
conmueve humanamente, porque todos esperaban que se matara para que se cumpliera la
profecía y esto tenía algo de ridículo, porque en plena dictadura, andaban matando a la
gente afuera. Te das cuenta entonces de la simulación del héroe. Es un tipo desesperado
que busca el amor, que le amaran como fuera. Cuando se mata salió en los diarios como un
hecho policial, no como un hecho literario, se metió en la tina y se dio veintitantas
puñaladas. Se hizo pedazos, fue una masacre consigo mismo. Durante esos días, todo lo
que podía ver era su cara proyectada en todo lo que yo hacía, fue terrible, pero lo más
terrible es que después su cara se iba diluyendo en mi memoria, eso es lo más doloroso,
porque lo único que hubiese querido Lira es que tuviéramos su cara presente. Y sé que a
todos los que le conocimos nos pasó exactamente lo mismo, lo que nos impactó cuando
leímos la noticia. Su obra es una obra convulsiva, barroca, extrema.
CC - Hay dos poetas más que tú conoces muy bien,
Diego Maqueira con su conocido Los sea Harrier y José María Memet y su Amanecer
sin dioses.
RZ - Cuando se habla de Nicanor Parra, en no imitarlo o
hacerlo malamente (porque de eso hay mucho), hay que hablar de Diego Maqueira. Sus poemas
son absolutamente alucinantes, yo lo admiro muchísimo, porque incorpora elementos nuevos
al discurso poético dentro de un barroquismo delirante, aparecen personajes de revistas
como Hola en un mundo criollo, incorporando duques y cosas de esas en la sociedad
chilena, obteniendo resultados impensados antes. Y José María, por otra parte, irrumpe
con mucha fuerza también, sin duda que él es un excelente poeta, es tal vez el más
prolífico, quizá derivando en una poesía metafísica, de fin de siglo.


[Raúl Zurita]

CC - Para tocar otras líneas, entre los más jóvenes
está también, Adán Méndez, ¿qué te parece su trabajo?
RZ - Sí, por supuesto. Yo creo que su libro Antología
Precipitada es todavía una derivación textual de Parra... pero no tengo dudas en
cuanto a que él seguirá su propio camino. Es un poeta joven y tiene talento.
CC - Quisiera entrar en ese escenario mayor que es la
modernidad, pues ya nadie parece negar que los discursos se han ido fragmentando cada vez
más hasta el punto de alcanzar ya su propia autoeliminación... Ya casi no se lee
poesía, más bien se escuchan ráfagas de sonidos autorreferentes y cuya diferenciación
los ha vuelto indiferentes para el público y hasta para la crítica...O para decirlo de
otra forma, de acuerdo a esta mirada general de la poesía chilena del siglo XX ¿Qué es
lo que se estaría haciendo de otra manera en la poesía chilena, después de la
problematización de los criterios estéticos de los grandes discursos?
RZ - Volviendo a la poesía chilena, que es una
provincia en la lengua, porque yo a la poesía chilena le agregaría dos nombres que no
son chilenos, el poeta peruano César Vallejo y el nicaragüense Ernesto Cardenal. Ahí
quedaría bastante completa. Eso me daría una imagen bastante completa de la poesía
latinoamericana, por así decirlo, si le agregamos Vallejo y Cardenal. Creo que hay un
rasgo común, que es una marca, que tanto De Rokha, Neruda, Huidobro, son gestos
absolutamente relacionados, por lo tanto es una poesía de una enorme bastedad como
proyecto. En esto Parra no es distinto a Neruda ni a De Rokha, son proyectos totales, por
lo tanto rompen con todo tipo de esquematismos. Neruda lo hizo, lo hizo De Rokha, lo hizo
Huidobro, independiente que unos se sientan más cercanos a otros, pero son proyectos
absolutos, fundacionales, donde tú ves también el horizonte de la derrota, se suicida De
Rokha, Huidobro termina muy aislado, son apuestas totales en el plano del lenguaje. La
gran poesía chilena está a cargo de este gesto, de una especie de radicalidad. Proyectos
absolutos que son una marca que también está en Vallejo, independiente de los caminos
que tomen. Creo que es algo que, en ese sentido, tiene una cierta crueldad, hay una
poesía extremadamente válida, por así decirlo, la poesía que de los llamados poetas
láricos del Sur de Chile, donde todos juntos son un solo poeta, donde tú no
distingues claramente cual es uno y cual es el otro, pero si tú no te lo planteas en
términos intelectuales, lo ves que eso es su vida. Esa es la parte de un sueño, la parte
trágica... la que sin duda remite al discurso llamado de la posmodernidad.
CC - Estoy de acuerdo con lo que dices en cuanto a que
son proyectos fundacionales y además totales. Pero aquí debo hacerte un planteamiento.
Me parece que hay una diferencia, en todo caso, entre los proyectos nerudianos y
modernistas en general, pues estos discursos tienen mucho que ver con los ideales
políticos e ideológicos heredados de la revolución industrial. En cambio Parra, en este
sentido, intuye prematuramente lo que va a venir: el derrumbe de las ideologías y la
estética. Pero intuye también otra cosa, que me parece todavía más lúcida, las formas
de enunciación en las cuales el individuo moderno o posmoderno se expresa, ese
individuo que ahora tiene que arreglárselas para sobrevivir en el caos... Parra le da una
posibilidad, una muleta donde afirmarse. Aquí aparece con claridad ese viejo
descubrimiento heideggeriano de la poesía como "la morada del ser". En este
sentido me gustaría conocer tu opinión acerca de esa apertura democratizadora que inicia
Parra, que es la que me parece dará origen a que los autores posteriores se encuentren
con un registro de posibilidades que antes de él estaban sumergidas o desvalorizadas.
RZ - Pienso que tienes absoluta razón. Incorpora y le
da dignidad al habla y el habla implica todos los discursos posibles que se conocen.
Ahora, voy a volver un poco más atrás, probablemente la época en que más se habló en
Chile fue la época de la Unidad Popular, se "discursió", se habló. Se hablaba
en los cafés. Después del Golpe de Estado, sin embargo, se dijo que éste se produjo de
tanta conversación, se dijo muy dolorosamente, qué fue de tanto que se hablaba, es una
cosa que recuerdo y trataré de anudar con otra. Por supuesto, abrió infinitamente el
espectro a toda el habla, a todas las vidas en el sentido más concreto del término, pero
el proyecto de Parra es tan absoluto como pudo haber sido el de Neruda o el de De Rokha,
yo me refiero al autor, que es un personaje. Nicanor llega a esto por los Artefactos que
son la consecuencia extrema de su visión., de su planteamiento, la frase común que
estalla en el aire, en ese sentido es una consecuencia casi suicida, final y él mismo
después de eso como que se repliega y es lógico, vuelve a la poesía que recoge las
formas más tradicionales de la lengua, se remonta al romancero español, como movimiento,
como una totalidad y lo maravilloso es ver como una obra llega a su límite y después se
repliega y como es el ombligo de todo, esto fue esencialmente los Artefactos. Fue
trascender a los "antipoemas" y trascender a las "coplas" y también,
por supuesto, para todos los que vengan, el universo de lo posible. En ese sentido es un
gran poeta. Nicanor, que no es un hombre radical, una vez me dijo que había hecho unos
poemas y agregó: "yo no sé qué se puede hacer después de esto" y esto lo
dijo sin ninguna arrogancia. Por supuesto que lo admiro y lo quiero muchísimo, pero
pensé lo siguiente: "lo que se puede hacer después de esto no lo sabes tú porque
eso lo sé yo que tengo 23 años, eso lo sabré yo". Hay en la poesía de Parra un
intento profundo por cerrar el discurso, porque lo que estamos hablando ahora sea poesía,
y me parece emocionante y radical, pero al mismo tiempo esa ansia infinita de expresar, en
el sentido de que tú vas a tomar eso y otros lo tomarán y le darán un nuevo salto. En
ese sentido la poesía que por lo menos a mí más me importa. Diego Maqueira, toma lo de
Parra y lo incorpora también. Yo soy muy malo para hablar de lo que humildemente pueda
haber hecho, pero el sujeto que la hizo también es absolutamente equilibrado, que habla
como femenino, como masculino... y está clara la lección de Parra, pero mi lengua ya
también es otra, porque es otra también las circunstancias que me tocó enfrentarme y
vivir, de ahí emergerá algo también y eso también es continuar el sueño. Cuando
llegan a hacer cosas que aparentemente son muy bastas, grandilocuentes, escritura en
el cielo es un tipo que de su propio desmoronamiento total y sin embargo desde el fondo de
su abismo, su precariedad, su vergüenza, imagina túneles en el cielo, no estoy
hablando como si fuera otro tipo, soy yo, pero también el mundo completo desde las
circunstancias más desesperadas, logras imaginar e imaginarte algo.
CC - Entrando en tu trabajo poético la cosa se ve
distinta. Uno quisiera hacer una aproximación a través de esta ruptura que produce la
antipoesía, que es una ruptura entre paréntesis, porque después mirándolo más
ampliamente uno va a ver que es parte de una tradición, pero lo que yo creo que tú
hiciste, precisamente las palabras que salen del libro, más lo que tú vas diciendo y que
logras darle una cierta legitimidad al delirio, al parecer consigues legitimar el sueño
que se transmite en el delirio, cosa que no había sido explicitada antes...
RZ - Claro, lo que pasa es que eran otros. La tirada de
Neruda, de De Rokha, de Huidobro, ellos consideraban que habían hecho su poesía como
dioses, dioses que sueñan y crean, levantan pueblos... y después viene Parra y
"demuele" todo esto, pero es una demolición a cada ser humano por el solo hecho
de estar vivo y no suicidarse, por el solo hecho de vivir, de estar aquí y porque
también inventó un delirio, logró inventar un delirio para poder seguir vivo, entonces
relativiza todo, relativiza a Neruda, pero lo entiende también como el acto de un tipo
que nació en Parral, que tuvo una infancia extremadamente pobre y te das cuenta de que la
forma de afirmarse en la vida es a través de un delirio, te das cuenta de que un taxista,
un boxeador, boxeador fracasado, puede subsistir, una secretaria, yo, cualquiera, todos
los seres humanos, porque no le hacen tanto caso a la realidad y porque son capaces de
inventar un delirio, anónimo o que abarque al Universo, pero se inventan un delirio, si
no, no podrían vivir, incluso cuando nosotros leemos en Latinoamérica ese vergonzoso
espectáculo de desigualdades y ves a 10 niños viviendo en una casucha de plástico como
se vieron en los últimos temporales porque... perdonen que haga un paréntesis, es
terrible que desaparezcan 5 personas por toda esta "gota fría" en Valencia,
pero yo no vi que emergiera la pobreza, hubo algo muy parecido en Chile o en cualquier
país latinoamericano y ¿qué muestra la televisión? una pobreza espantosa, muestra los
campamentos, es una cosa desgarradora. Yo tuve una vida dura, pero ya instalado desde un
cierto lugar, ves como emerge una pobreza que también te quieres olvidar de ella, no
quieres verla tampoco, son hombres viviendo situaciones absolutamente inconcebibles. Y
ahí uno se pregunta porqué se sigue viviendo, porqué en esas condiciones se sigue
viviendo. Se sigue viviendo porque hay un delirio que se sobrepone a la realidad, si no
ésta te mata, de hecho mucha gente se mata, pero hay algo, ya sea el sueño de que un
hijo te sobreviva, pero es un delirio, un sueño por así decirlo, algo superior a ti y te
das cuenta que cada instante de la vida tú dices "sí, sí, sí..." incluso va
con el latido de tu corazón, esto es real y trágico porque hay gente que un momento dado
dice "no" y se acaba, entonces tú puedes entender estos personajes, en concreto
grandes poemas, estas cosas inconcebibles en el sentido del genio, de la vastedad, de la
amplitud como solamente la expresión, la voz de un millón de voces anónimas que se
inventan cotidianamente sus Divinas Comedias, sus Cantos Generales que
atraviesan el mar Rojo, que ven la tierra prometida, que son crucificados, que resucitan
al tercer día y vuelven a levantarse y siguen. La Biblia, por ejemplo, ¿por qué
me conmociona todavía? no porque sea un mito entre el comienzo y el fin del mundo, entre
el Génesis y el Apocalipsis, me condiciona porque la vida del más
aplastado de los seres humanos en La Biblia, nace, ve la tierra prometida, no llega
a ella, es crucificado, tiene que cruzar el desierto, es decir, porque relata simplemente
la vida del más simple de los seres humanos y eso, en el fondo yéndonos ya más a la
literatura universal, lo impresionante de Joyce es cuando toda la odisea la vive en una
jornada de 18 horas en un día cualquiera. Te das cuenta de que los grandes libros no son
impresionantes en un relato de la vida del Universo, son impresionantes porque son relatos
de la vida del más común de los seres humanos y cada día levantarse en la mañana,
levantarse y llegar a la noche ¿qué más aventura? ¿qué más épica?
CC - Raúl, quisiera volver a otro aspecto, también de
esta nueva situación, yo diría, psíquica y social. Al escucharte hablar, precisamente
ahora cuando introdujiste toda la problemática social, tú escribiste hace poco un libro
que se llamó Poemas militantes (2000) a raíz de esto quisiera hacerte un par de
preguntas. Por una parte ¿qué te parece a ti lo que sucede en la actualidad con
relación al lugar que ocupa la poesía en la época del consumo y de la globalización?
Por otra, tu libro Poemas militantes parece devolvernos una imagen nostálgica de
ese lazo que se creía perdido entre el poeta y su antigua función social. ¿Qué te
parece a ti esa lectura?
RZ - Mira, lo último que dices ahí de nostalgia, me
parece de una lucidez tremenda porque se llaman Poemas militantes, primero, por un
asunto individual, personal, es que la nostalgia es mi militancia. Cuando yo era un joven
militante, un joven del Partido Comunista, disciplinado y creía a "pies
juntillas" y eso cuando se ve que el derrumbe de la Unión Soviética, el derrumbe de
los socialismos reales, es un hecho blanco, por así decirlo, es un dolor infinito que te
provoca una nostalgia enorme, no tienes ya un referente, pero eso no es una cosa blanca,
no es una cosa transparente, sino que es profundamente dolorosa porque no es un fracaso de
un sistema social, es el fracaso de cualquier proyecto humano de construir el paraíso.
Entonces la orfandad se llama Poemas militantes, como un guiño nostálgico a lo
que fue mi militancia en el partido, y segundo, creo que las infinitas funciones que
pueden tener la voz poética también sigue estando presente, la función de alegrarse con
los que se alegran.
CC - Desde los comienzos, en tu poesía se aprecia una
permanente búsqueda de ir hasta los límites en la expresividad lingüística, y desde el
comienzo también, se constata un fuerte trabajo en el engranaje del idioma: la
enunciación fragmentaria hace estallar la sintaxis adormecedora, esa que recrea la
aparente estabilidad de los significados... Al hablar de Parra ayer en la Casa de América
tú dabas una serie de razones que mostraban cómo el antipoeta chileno manejaba con
enorme precisión el juego de los significados... ¿Cómo ves tú, en la fragmentación y
la dispersión que se aprecia dentro de la organización del discurso tuyo la efectividad
de los significados en el texto?
RZ - Lo que pasa es que mi formación no viene del
mundo literario, yo vengo de otra formación, y al igual que Parra, yo vengo de las
matemáticas y de todo eso. Y por eso decía que a mí me había impactado muchísimo el
trabajo de Wittgenstein, me refiero concretamente al Tractatus Logicus Philosophicus,
el que como sabes está presente en toda la obra de Parra. ¿Te acuerdas de esos versos de
"Advertencia al Lector" cuando dice "los mortales que hayan leído el
Tractatus de Wittgenstein pueden darse con una piedra en el pecho"...
CC - ...y que en una edición norteamericana lo
tradujeron como "pueden darse con una pierna en el pecho" (risas generales).
RZ - A ver, yo lo digo con toda humildad, realmente y
de verdad, no estoy posando, de discípulo a maestro, esa es una frase que a mi me ha
llamado mucho la atención... porque a mí Parra me impresiona por lo concreto, él
siempre está diciendo, "no vengamos con cuentos". La frase que se repite
permanentemente en sus poemas es "para qué vamos a decir una cosa por otra",
entonces el problema a resolver no es el de clasificar, sino el de veamos cómo es
realmente la cosa y digamos las cosas como son.
CC - Y también como no son...
RZ - Para mí ha sido absolutamente impactante esa
frase "digamos las cosas como son, para qué vamos a decir una cosa por otra",
etcétera Yo creo que todo ser humano, todo ser humano baja y es confrontado por los
discursos deconstructivistas, con Lacan, con el mismo Wittgenstein, quiero decir, que lo
que no se puede decir no existe, se calla, no existe. Sabe de su propia experiencia que
hay cosas que no se deben hacer. Sabe que el que sufre está radicalmente expulsado del
mundo, está solo y cuando uno dice estoy solo porque estoy sufriendo ya de nuevo se
transforma, cuando lo alcanzas a decir es porque estás dando la lucha por incorporarte de
nuevo al lenguaje, pero el dolor que surge cuando se te muere alguien, cuando alguien te
deja, eso no, después tú dirás "Dios mío, como sufro", pero en ese momento
eres ciego, no hay palabras. Creo que la experiencia te dice cuando tú tienes un
encuentro, si lo has tenido en un grado realmente tremendo, y que no te refieres al
encuentro, no puedes decir nada, y la otra persona no puede decir nada porque decir
"te quiero, te amo, te adoro" sobra y lo único que haría sería cortarte el
circuito y volverte a un estado de comunicación donde la historia del lenguaje y las
palabras se te revela como la historia mal entendida... que no todo está en el lenguaje,
que hay cosas que no alcanzan a comprender como es tu dolor que podría haberse llamado
infierno en cualquier literatura o poema y hay cosas que por exceso tampoco alcanza a
abordar y que podía haber sido llamado paraíso. Yo creo que todo lo que intentamos es
como un tránsito, un purgatorio, en el purgatorio las palabras no están. El dolor, digo
dolor ahora, pero es una palabra o la felicidad no son lugares que ya le pertenezcan al
pueblo. Toda la poesía ha sido el intento de alcanzar un mundo que se nos da en pequeños
chispazos en la vida concreta porque los poemas ya no sean necesarios, es el paraíso
porque viviremos en un estado de enamoramiento perpetuo donde los poemas sobrarán porque
tomarse una copa o fumarse un cigarro serán el signo máximo del acto creativo. Todo
poeta que en el fondo lo sepa o no, se lo plantee o no, no importa. Siempre está frente
la atención de aquello que excede cualquier poema.
CC - Llegamos a un punto culminante en tu propuesta
estética por lo menos con relación a eso que acabas de decir en cuanto al proyecto de la
antipoesía. Desde los primeros textos de los Poemas y Antipoemas hasta los Trabajos
Prácticos se aprecia la casi desaparición del mensaje, al menos en el sentido que lo
entiende la tradición occidental. Por ejemplo hay trabajos prácticos donde se ve
un teléfono de los años veinte con el título "El teléfono de Hitler" y abajo
dice "(Colección Privada Vicente Huidobro)", o hay una silla que en su asiento
hay una tarjeta que dice "please, sit down" o la plancha que humea y abajo el
letrero que reza "Revolución Industrial". El acto político ahí adquiere una
dimensión no establecida en los discursos tradicionales de la poesía porque se salió
del marco que la modernidad le había otorgado al discurso poético, es otra época de la
poesía la que se inicia al incorporar lo que justamente la poesía había desechado, a lo
mejor esa imposibilidad de decir lo que sucede en la vida...
RZ - A mi, por ejemplo, me encantó lo que mostró
Sonia Mattalia ayer. Ese trabajo práctico de Nicanor donde se muestra una cruz
desvencijada en la que Cristo ya no está y quedan los clavos y abajo un cartel que dice
"voy y vuelvo". ¡qué manera de sintetizar todo! "voy y vuelvo" la
eternidad, la esperanza nunca cumplida, todo, en un segundo. No tengo una posición
crítica, hay dentro de lo que ella llamó "poesía visual", hubo cosas que me
conmovieron más que otras. No olvidemos que Nicanor es un hombre extremadamente culto y
extremadamente inteligente, una de sus peculiaridades es que como su formación no viene
directamente de las humanidades, tiene una cierta forma de vocalizar muy aguda y ese es el
discurso de Duchamp con el "Urinario", del objeto encontrado y lo que allí se
está planteando es algo que, en realidad, ya se planteó con Duchamp y todo lo que
significó, después el surrealismo y todos los dadaístas, pero yo veo a Parra hacia
dentro de ese universo. No es lo que a mí más me pueda realmente impactar, pero entiendo
y me parece muy bello que realmente se fijen en eso, pero no lo descontextualice, lo
ubique en el sistema popular, criollo y chileno porque si lo saca de contexto ve la
cultura del siglo XX, en la que Parra fue otro hombre genial, profundamente inteligente,
saca lo que le sirve y desecha profundamente lo que no le sirve y como todo creador lee
mal, porque a parte de crear, hermana a los que van detrás.
CC - En ese sentido me gustaría apuntar algo acerca
del humor en Parra, concretamente del chiste. Es claro que el chiste -a pesar de ser la
clave en autores como Cervantes o Shakespeare- no se le atribuye valor artístico en el
paradigma modernista, por consiguiente, está desechado por sus discursividades. Hay una
frase por ahí de un conocido teórico hispano que resume esto diciendo: "lo
contrario de la poesía no es la prosa, es el chiste". Sin embargo, lo mismo sucede,
con lo que nos transmite esa palabra (absolutamente manida, por cierto) que se llama
"locura". Sin entrar en profundidades, se puede decir que en gran medida, lo que
llamamos locura en realidad es una invención de la razón, de modo que establecer lo que
se considera locura siempre ha sido determinante y no sólo para los que pretenden manejar
los hilos del poder político, social o donde quiera que este opere...
RZ - La razón engendra monstruos...
CC - Claro. Basta mirar el siglo XX para darse cuenta
que hemos terminado casi por borrar los límites entre una y otra... Bueno, en este
sentido cabe recordar esa frase de Ignacio Valente con respecto a tu Purgatorio
(1979), cuando afirmaba sin ambagajes que tú operabas ahí con una "locura poética
de alto valor expresivo" o también que poseías "una fantasía delirante de
intensa carga humana". Sin embargo, esto de la "locura", se sabe, es un
margen paradójicamente aceptado en el discurso llamado poético, pero rechazado en los
discursos llamados de saber. Y a su vez, su estatuto, sobre todo en la vanguardia, es
extremadamente ingenuo, o al menos muy restringido. La frase de Ignacio Valente, por
tanto, no sólo adquiere relevancia en este contexto, sino que parece encajar en tu
proyecto poético, ¿crees que ese campo psíquico se ha vuelto irreductible al discurso
de la poesía moderna, o es más bien la poesía, el ejercicio donde se exorcizan los
demonios individuales y colectivos? Por último ¿no es la poesía misma el espacio donde
se modula y amplía el campo de posibilidad de la locura o de lo que podríamos llamar una
"razón poética"?
RZ - Estoy totalmente de acuerdo contigo, ahora, ¿por
qué se escriben poemas? principalmente porque uno amplia, porque va haciendo crecer ese
círculo, es más, siempre será la poesía el lenguaje de la demencia, de la locura, del
sufrimiento, del dolor... nada, ninguna respuesta desde la razón ocupará su lugar.
CC - Pasando a otro plano. Hace unos días le
preguntaban a Saramago por sus influencias literarias y no se atrevió a responder porque
en realidad, dijo, las verdaderas influencias son inconscientes, y a lo más que se
podría aspirar es a tener autores afines, como cuando uno habla, por ejemplo, de unos
amigos, o de algunos parientes...el problema, añadía, está en que ellos lo encuentren a
uno su amigo o su pariente ¿Cuáles serían tus parientes literarios?
RZ - Mi padre murió cuando yo tenía un año y medio,
crecí con mi hermana, mi madre viuda y mi abuela, ambas italianas. Mi abuela siempre
consideró al país al que había llegado (Chile) como un lugar de paso. Ella, a su vez,
era una persona muy culta que había estudiado pintura en la Academia de Artes de Génova,
ella siempre nos hablaba -a dos niños que tenían 4 y 2 años- del infierno, del Dante...
yo crecí con cuentos del infierno. Siempre que yo escribía sentía que podía sacar la
figura del famoso arte de Dante, pero no era algo espiritual, después me he dado cuenta
que eran las pobres formas que yo tenía de recordar a mi abuela permanentemente,
recordando su famoso Dante. Mi afinidad es con eso, pero quiero que no se vea una cosa
grandilocuente, ni arrogante, mi afinidad es con Dante, mi afinidad es con Miguel Ángel y
con todos aquellos tipos que desde la precariedad más absoluta, de las circunstancias
mínimas en sus vidas son capaces de imaginarse la eternidad... Los admiro, me siento
cercano, admiro demasiado a Miguel Ángel. Cada vez que voy a Roma y veo el "Juicio
Final" no digo que llore porque suena a otra cosa, pero digo ¡Dios mío, de donde
sacó las fuerzas, de qué parte! y lo mismo cuando veo el Goya de los
"Fusilamientos" ¡qué impresionante!... Admiro los actos heroicos, el que no
tiene nada, tiene obligatoriamente que hacer todo para imaginarse el mundo.
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Texto, Copyright © 2000 César Cuadra. Todos
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Fotografía, Copyright © 2000 Eva María
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