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La clonación terapéutica y la experimentación con embriones humanos

por Santiago Egido Arteaga

Los recientes anuncios de que los Estados Unidos y el Reino Unido van a permitir ciertos tipos de manipulaciones con embriones humanos han resucitado la vieja polémica sobre los aspectos éticos de las nuevas tecnologías. El propósito de este artículo es resumir las discusiones recientes. Necesitaremos una introducción técnica de un par párrafos.

¿Qué son las células madre?

Las células que forman un animal son muy diferentes entre sí; piénsese por ejemplo en las neuronas, en las células aplanadas de la piel, y en los adipocitos redondeados donde se almacena la grasa. Todas las células de un animal tienen el mismo ADN, con unas pocas excepciones como los glóbulos rojos, que no tienen núcleo, y los espermatozoides, que tienen sólo la mitad de cromosomas. Entonces, si todas las células tienen las mismas instrucciones genéticas, ¿cómo pueden ser tan diferentes? La respuesta está en que los diferentes tipos de células tienen activados diferentes juegos de genes. Al principio del desarrollo de un embrión todas sus células son idénticas, pero luego se van especializando al activarse unos genes u otros, y se van convirtiendo en músculos, huesos, etc. Cuando una célula especializada se divide, sus hijas pertenecen al mismo tipo que la madre. Pues bien, las células madre son aquellas que no están especializadas y tienen la capacidad de reproducirse y convertirse en cualquier otro tipo de célula. El ejemplo obvio de célula madre es un óvulo fecundado, ya que obviamente al dividirse genera todos los otros tipos de células que forman una persona.

¿Qué es la clonación terapéutica?

Antes de responder a esta pregunta quizás convenga restaurar el prestigio que tuvo la palabra "clonar", que parece que ha sido demonizada últimamente como si sólo los científicos dementes a lo Fu Man Chu pudiesen tener interés en inventarse tales crímenes contra la humanidad. Empecemos recordando que los cultivos de piel para injertar a las víctimas de quemaduras graves son una forma de clonación sin objeciones éticas. Incidentalmente, se ha convertido en un tópico el decir que las leyes se quedan atrasadas. Pero es que incluso sin leyes específicas, el matar a un clon para sacarle órganos sería castigado como asesinato; las películas de horror son películas.

Se pueden clonar células, embriones, órganos o individuos. Casi todo el mundo está de acuerdo en que clonar personas es, por lo menos, extremadamente indeseable. Ojalá pudiésemos clonar órganos para hacer transplantes, pero esto no se conseguirá pronto salvo con tres órganos peculiares: piel, hígado, y médula ósea. Veremos antes los xenotransplantes (transplantes de órganos de animales) que la clonación de órganos humanos. Pero de lo que se está hablando ahora es de la posibilidad de clonar células para curar enfermedades; más bien, de la posibilidad de clonar tipos de células.

Por ejemplo, se quiere clonar neuronas para curar la enfermedad de Parkinson. Los síntomas de esta enfermedad se pueden aliviar depositando sobre el cerebro del enfermo una capa de neuronas jóvenes que produzcan la dopamina cuya carencia produce el mal. El problema es que el sistema inmunológico del enfermo rechaza todas las células ajenas. Esto se puede remediar en parte administrando medicinas contra el rechazo y usando neuronas inmaduras de fetos fallecidos de muertes naturales, que son menos susceptibles de causar estas reacciones. Pero tratar a un solo enfermo requiere numerosos fetos, y tan sólo en los EEUU hay un millón de enfermos de Parkinson, así que esta terapia se ha quedado en una mera posibilidad teórica.

Si fuese posible obtener neuronas del paciente y obligarlas a reproducirse en el laboratorio para después inyectárselas, el problema estaría resuelto con esta especie de auto-donación. Hoy por hoy esto no es factible; el problema es que las neuronas no se reproducen, o mejor dicho, hay que "torturarlas" tanto para que lo hagan que la mitad de ellas se muere por el camino.

La solución a todos los problemas: obtener una célula madre con el ADN del paciente, dejar que se divida muchas veces, y luego conseguir que sus descendientes se especialicen convirtiéndose en neuronas. Se ha conseguido hacer esto con animales.

La clonación terapéutica consiste en fabricar células madre del paciente por el siguiente procedimiento. Se toma una célula suya cualquiera, obviamente no es necesario que sea una célula madre. Le sacamos el núcleo con los cromosomas dentro y tiramos todo lo demás. A continuación obtenemos un óvulo sin fecundar (preferentemente humano pero posiblemente animal) y tiramos su núcleo con sus cromosomas. Metemos el núcleo de la célula del paciente dentro del óvulo. Obtenemos así un óvulo un tanto confundido, porque no ha sido fecundado por un espermatozoide pero a pesar de ello ya tiene completados todos los pares de cromosomas. De alguna forma se consigue que el óvulo empiece a dividirse. Y esto es lo que queríamos: los descendientes de este óvulo son células madre que tienen el mismo ADN que el paciente (en los cromosomas) y por lo tanto no causarán rechazo cuando se le inyecten. Una aclaración posiblemente innecesaria: en principio esto no tiene relación con la ingeniería genética, porque los genes no se modifican para nada; se cambia todo el núcleo de la célula.

La lista de enfermedades devastadoras que se cree que se podrían curar o aliviar con técnicas similares incluye la diabetes, cirrosis, leucemia, osteoporosis, quemaduras, Alzheirmer, Parkinson, Huntington, tetraplejia, algunos tipos de cáncer, algunas dolencias de corazón y espalda, y otras. Suena prometedor, ¿no? (No está de más recordar que la terapia génica también prometía mucho, pero 10 años después apenas ha producido resultados).

El problema

Hasta aquí todo parece tan maravilloso que casi cuesta encontrar la razón del debate. Lo que ocurre es que un óvulo con ADN del paciente reproduciéndose es... bueno... un embrión humano (y además un clon) que va a ser destruido para que alguien se beneficie. Según algunos puntos de vista, esto es un aborto.

Algunos argumentos expuestos por quienes se oponen a estas técnicas:

  1. Es un aborto, el asesinato de un inocente.
  2. En el futuro se podrían encontrar otras curas que no requiriesen células madre, o que usasen células madre que no fuesen óvulos, o se podrían administrar medicinas para estimular a las neuronas u otras células a que se reprodujesen. Ya se ha conseguido "reprogramar" las células madre de la médula ósea humana en células nerviosas, y convertir ciertas células nerviosas de rata en células madre.
  3. El hacer clones atenta contra la dignidad humana, incluso aunque no se pretenda que estos embriones se desarrollen.
  4. Si el propósito de los cambios recientes en Inglaterra y los EEUU es sólo facilitar la investigación, ¿por qué no limitarse a animales?
  5. Habrá mujeres que crean erróneamente que al abortar están ayudando a la ciencia, o que se justifiquen en esto.

Los partidarios de desarrollar estas técnicas no se dejan convencer por esas razones porque:

  1. Investigar sobre estas técnicas ayudará precisamente a encontrar procedimientos sustitutivos que de otra forma no se descubrirían o se encontrarían más tarde.
  2. En principio se podrían usar otras células madre humanas, como las de la médula ósea o el cordón umbilical. Pero en la práctica hay problemas, tanto con humanos como con animales. Las células madre adultas pierden capacidades, y las que más se prestan a estos manejos son los óvulos.
  3. No se intenta clonar humanos; esos embriones no tienen ninguna posibilidad de desarrollarse por sí solos (habría que implantarlos en un útero).
  4. Los embriones usados hasta ahora en experimentos proceden de fecundaciones in vitro inviables, ya sea porque les faltan cromosomas y jamás podrían desarrollarse, o porque tras un análisis genético se sabe que esos embriones crecerían teniendo alguna enfermedad mortal. Por lo tanto sería legal abortarlos si estuvieran en un útero, y no parece lógico que el destruirlos en un laboratorio sea más ilegal.
  5. Hay investigaciones que se pueden hacer con animales, pero otras que no. En particular, hay muchas enfermedades humanas sin equivalente animal. Los comités que autoricen la realización de experimentos decidirán en cada caso si el uso de embriones humanos está justificado o no.

Adicionalmente, he aquí unas reflexiones que pueden resultar interesantes:

  1. ¿Qué es exactamente un embrión inviable? Desde el punto de vista biológico sería aquel que no puede desarrollarse porque, por ejemplo, le faltan demasiados cromosomas. Desde el punto de vista genético sería aquel del que se sabe que daría lugar a una persona con una enfermedad grave. Desde el punto de vista social sería aquel que nadie quiere. Desde el punto de vista de algunas religiones, todos estos serían viables, lo que habría que hacer sería "repararlos" y encontrarles familias adoptivas.
  2. Si nos oponemos a la investigación con células madre, entonces también deberíamos renunciar a los beneficios que se obtengan de ellas y no usar las tecnologías desarrolladas en otros países; lo contrario sería hipocresía.
  3. En el futuro sería posible tener bancos de células madre. Se extraerían de los cordones umbilicales y placentas de los recién nacidos, se congelarían, y años después se podrían usar sin problemas éticos.
  4. Ahora que los bebés probeta ya son jóvenes probeta, se ha comprobado que son personas perfectamente normales. La única peculiaridad es que hay quien dice que de niños algunos han sido demasiado queridos...
  5. Las asociaciones de enfermos de diabetes o Alzheimer están a favor de las investigaciones con células madre.
  6. En la reproducción natural, el 60% de los óvulos fecundados no llegan a implantarse en el útero por varias causas. Si pensamos que un óvulo fecundado es un ser humano, entonces más de la mitad de la humanidad ha muerto sin que ni sus madres fuesen conscientes de su existencia.
  7. Imaginemos que de un solo aborto se pudiesen extraer células madre para curar a millones de personas. ¿Sería un sacrificio aceptable? Se ha pensado en particular en los ovarios de fetos relativamente desarrollados.
  8. Hoy en día a veces se consigue salvar la vida de bebés prematuros nacidos a las 22 semanas. En algunos sitios es legal abortar a las 28 semanas.

Los embriones congelados de las fecundaciones in vitro

Tan sólo en España hay 30.000 embriones congelados con los que no se sabe qué hacer. Son las sobras de los procesos de fecundación in vitro. Esto se debe a, entre otras, tres razones técnicas:

  1. Los espermatozoides y los embriones se pueden congelar bien, pero los óvulos no. La razón es que los óvulos son unas células enormes y tardan más en congelarse al sumergirlos en nitrógeno líquido, dando tiempo a que se forman en su interior cristales de hielo lo suficientemente grandes como para destrozar las estructuras celulares.
  2. En contraste con la donación de semen, donar óvulos es un proceso largo, incómodo, desagradable, caro, y con efectos secundarios.
  3. El procedimiento de implantar un embrión fecundado in vitro en el útero de la madre es muy sencillo, pero tiene el problema de que normalmente no produce un embarazo.

Debido a estos tres factores, cuando se donan óvulos no se extrae sólo uno, sino que se aprovecha para conseguir todos los óvulos que se puedan. Se fecundan inmediatamente, se les deja que se desarrollen un poco, y se congelan cuando llegan a la fase de mórula (unas 8 o 32 células). Luego se introducen dentro del útero de la madre. Es frecuente insertar dos o tres embriones a la vez, esperando un pequeño porcentaje de implantaciones; esto resulta a veces en gemelos. Los espectaculares embarazos de octillizos son consecuencia de otras técnicas de fecundización con hormonas.

Bien, y una vez se ha conseguido el embarazo, ¿qué ocurre con los embriones sin usar que están esperando congelados en el laboratorio? En un principio se pensó que después de cinco años congelados se deteriorarían y serían inviables, por lo tanto se les podría destruir; pero después se ha visto que transcurrido este período siguen siendo capaces de desarrollarse sin problemas. Así pues, la Ley de Reproducción Asistida de 1988 no permite destruirlos, punto. Tampoco permite usarlos para investigar, y nadie quiere implantarlos (hay bastantes huérfanos), con lo cual se les tiene congelados en un "limbo".

En cambio, las muestras de los bancos de semen se destruyen a los cinco años sin miramientos. Esto causa problemas a los hombres que tienen que someterse a tratamientos de radioterapia y deciden guardar muestras de su semen por si en el futuro quisieran tener hijos, porque ese futuro ha de ocurrir en menos de cinco años.

Se va adoptando el criterio de permitir la experimentación con embriones sólo hasta que tengan 14 días (descontando el tiempo que hayan estado congelados). Las razones para este plazo:

  1. Se considera necesario que haya un límite.
  2. A los 14 días es cuando empieza a formarse el sistema nervioso.
  3. Es difícil que un embrión con más de 14 días pueda implantarse en un útero, con lo cual todo análisis y experimento no destructivo debe acabar antes de esta edad.
  4. Estos embriones son demasiado pequeños para obtenerse por abortos; sólo pueden proceder de fecundaciones in vitro.

A pesar de todo, este convenio de los 14 días no parece satisfacer a ninguno de los bandos; mientras unos se oponen a todo plazo, otros han dicho que "está bien para empezar". Por ejemplo, harían falta 28 días para poder estudiar la formación de órganos, un paso necesario para aprender a clonar órganos enteros en vez de sólo células. El debate sobre esta cuestión se parece al del aborto, cosa que se refleja en el lenguaje usado. Para humanizar al sujeto de la discusión, los antiabortistas hablan de "nasciturus", el que va a nacer, y no, no se refieren a la figura jurídica del heredero que no ha nacido todavía. Los otros, para deshumanizarlo, se han inventado la palabra "pre-embrión" alegando que, en estricta terminología médica (que no se ha usado en este artículo) embrión es una fase concreta del desarrollo, cuando ya hay tejidos diferenciados.

La situación en el Reino Unido

El día 16 de agosto de 2000, siguiendo la recomendación de un grupo de expertos, el gobierno de Tony Blair anunció una propuesta por la que se haría legal el experimentar con embriones humanos. Esta propuesta, que ha de ser aprobada por el Parlamento, estipula que:

  1. Los experimentos se harán sólo con propósitos de investigación.
  2. Será necesario obtener un permiso antes de realizar cualquier experimento, y habrá estrictos controles durante su realización.
  3. Se prohibe la clonación de individuos, que seguirá siendo un delito criminal.
  4. Se prohibe la formación de híbridos de humanos y animales. Es decir, el óvulo usado en la clonación ha de ser humano en vez de animal.
  5. Se requerirá el consentimiento de los donantes implicados.

El problema está no sólo en decidir qué se considera lícito, sino también en decidir cuáles son los castigos por las infracciones. Parece lógico que los comités que autorizan los experimentos veten a los científicos con un pasado de transgresiones, pero no parece haber consenso en los detalles. Para las faltas graves se pueden establecer penas carcelarias; así, el código penal español castiga con penas de uno a cinco años de prisión a quienes "fecunden óvulos humanos con cualquier fin distinto a la procreación humana" y, con la misma pena, "la creación de seres humanos idénticos por clonación u otros procedimientos dirigidos a la selección de la raza". Hay quien está en contra de este tipo de castigos y argumenta que para encarcelar a alguien se tiene que estar muy seguro de que sus acciones no dejarán de ser un delito dentro de pocos años.

Estados Unidos, preparando el negocio de la biotecnología

La situación en los Estados Unidos es completamente diferente debido al enorme poder político que tienen los grupos de presión antiabortistas. Hace dos meses las compañías privadas no tenían absolutamente ninguna restricción sobre la forma en que podían obtener las células madre, mientras que las instituciones públicas y aquellas que recibiesen fondos de investigación federales no podían realizar ningún experimento que involucrase embriones humanos.

A los antiabortistas les hubiera gustado superar el "no se hace eso con mis impuestos" y conseguir que las compañías privadas tampoco pudiesen hacer cosas que ellos encuentran cuestionables, pero esto chocaría con dos principios americanos inamovibles: la libertad de empresa y la capacidad legislativa de los estados. En otras palabras, no serviría de mucho conseguir que en cuarenta estados se prohibiesen estos experimentos, porque las compañías interesadas se irían a los estados menos conservadores.

El problema con esta situación era que, al no poder intervenir el gobierno federal, se corría el riesgo de que cuatro compañías controlasen con sus patentes un sector cuya importancia en el futuro puede ser inmensa, imponiendo sus precios y su ética, y desarrollando sólo los productos que considerasen comercializables. La polémica decisión tomada en agosto fue autorizar la investigación pública con células madre de embriones humanos. Es decir, no se ha autorizado nada que no estuviesen haciendo ya antes las empresas privadas. Se imponen las siguientes normas a la investigación pública (la privada puede acatarlas o no):

  1. Los embriones han de proceder únicamente de fecundaciones in vitro que se quieran destruir. Nunca pueden tener más de 14 días.
  2. Los proyectos de experimentos han de pasar por un lento y complicado proceso de aprobación.
  3. Las células madre obtenidas no podrán ser usadas para crear otros embriones, ni podrán ser mezcladas con embriones animales.
  4. Se prohibe todo tipo de incentivo económico para quienes donen los embriones. Los donantes tampoco podrán ser el "beneficiario médico" de las células que se extraigan de sus embriones, ni podrán elegir a los receptores.

Esta decisión institucionaliza una "doble moral": las organizaciones que reciban fondos de investigación del gobierno federal siguen estando sometidas a más restricciones que las que impone el Reino Unido, en particular no pueden experimentar con embriones. Pero pueden comprar las células madre obtenidas de embriones que hayan producido los laboratorios privados, y experimentar con ellas. Las clínicas privadas serán las encargadas del "trabajo sucio" de manipular embriones y destruirlos, y se quedarán con todo el beneficio. Con frecuencia, esta compra de células madre implicará un transporte a través de un pasillo. La palabra "hipocresía" aparece a menudo en las discusiones.

Entre los aspectos más irritantes de esta normativa está la lentitud en la autorización de experimentos. El grupo de trabajo se reunirá por primera vez en diciembre de este año y pasará un informe a un comité del NIH (National Institute of Health) que no empezará a deliberar hasta el 2001. No se sabe cuándo se autorizarán los primeros experimentos. Los proyectos públicos, entre ellos un banco de células madre, están tan congelados como los embriones... desde hace cinco años.

No hará falta decir que hay mucha gente insatisfecha con esta política. Y todo puede volver a cambiar si así lo decide el nuevo presidente o el nuevo congreso; muchos conservadores han manifestado su absoluto rechazo a esta normativa. El derecho consuetudinario anglosajón no es el más adecuado en temas donde no hay una tradición establecida. Recordemos que el NCHGR (Centro Nacional para la Investigación del Genoma Humano) reservó el 3% de su presupuesto para investigar sobre los aspectos éticos, legales y sociales de ese proyecto.

Mientras tanto, las empresas privadas siguen investigando lo que quieran sin impedimentos administrativos. Recordemos algunos logros obtenidos hasta la fecha:

  1. Diacrin está experimentando con inyecciones de neuronas de fetos de cerdos.
  2. ¿Es problemático conseguir óvulos humanos? No importa, ACT ha aprendido a clonar embriones humanos usando óvulos de vaca.
  3. Geron Corporation se hizo famosa por clonar a la oveja Dolly. Ahora espera obtener sus primeros beneficios haciendo experimentos para empresas farmacéuticas. Usará células madre para ver cómo las células hepáticas asimilan ciertas sustancias potencialmente peligrosas, sin arriesgarse a hacer los ensayos con personas.
  4. Neural Stem Biopharmaceuticals está usando células madre con el fin de ayudar a determinar las funciones de los genes.

Una aclaración posiblemente innecesaria: clonar individuos sigue estando prohibido en los EEUU (y en todas partes) tanto para compañías privadas como para el sector público.

La situación en España y Europa

Quizás sorprendentemente, España fue un país pionero en lo referente a la legislación en estos temas, sacando ya en 1988 la Ley de Reproducción Asistida, que en su momento se consideró la más avanzada de Europa. Hoy por hoy nuestra legislación es mucho más restrictiva que la del Reino Unido, por no hablar ya del sector privado de los EEUU. Por ejemplo, hemos firmado la Declaración de Gijón de la Sociedad Internacional de Bioética (SIB), en la que se admite como válida la utilización de células troncales con fines terapéuticos, siempre que esto no implique la destrucción de embriones. Tenemos prohibido:

  1. Todo uso no reproductivo de embriones, so pena de entre uno a cinco años de cárcel.
  2. La creación de clones, so pena de entre uno a cinco años de cárcel.
  3. Destruir los 30.000 embriones congelados resultantes de los procesos de fecundación in vitro.
  4. Seleccionar el sexo de los hijos.
  5. Estimular a que se reproduzca un óvulo no fecundado por un espermatozoide.
  6. Mantener óvulos fecundados in vitro más de 14 días, teniendo que congelarlos o implantarlos en un útero antes de este plazo.

Sin embargo, estas leyes se hicieron cuando no estaban claras las posibilidades terapéuticas de estas técnicas, y es muy posible que se reformen pronto.

Las decisiones del Reino Unido y EEUU han provocado reacciones dispares dentro de España. El PP se opone diciendo que se debe defender la vida, mientras que PSOE, CiU y IU están inclinados a apoyar estas investigaciones. Entre los jueces, las asociaciones conservadoras como la Asociación Profesional de la Magistratura o la Asociación de Fiscales están en contra, y las progresistas como Jueces para la Democracia o la Unión Progresista de Fiscales están a favor. Entre los científicos españoles no hay unanimidad, aunque están más a favor que otros segmentos de la sociedad. El Ministerio de Sanidad señaló que no impulsará ninguna reforma legislativa hasta que los foros europeos se pronuncien. Lo que es más importante: la mayor parte de los miembros de la Comisión Nacional de Reproducción Asistida están a favor de autorizar la experimentación con embriones; ya en abril tenían consenso (pero no unanimidad).

Alemania ha mostrado su rechazo, mientras que Francia e Italia dudan. El Vaticano se sigue oponiendo hasta a la fecundación in vitro con fines reproductivos. En toda la Unión Europea está actualmente prohibido el uso de embriones con fines distintos a los reproductivos (recordemos que la propuesta del gobierno británico ha de ser aprobada).

El Parlamento Europeo pidió al gobierno británico que retirase su propuesta. Pero su opinión está lejos de ser clara: al votar esta decisión hubo 237 votos a favor de mandar la carta de protesta, 230 en contra, y 43 abstenciones. Los partidos que votaron a favor de enviar este comunicado a Londres fueron PPE-DE, UEN, Verdes, y democristianos. Los socialistas y liberal-demócratas propusieron que antes de mandar la carta se esperase al dictamen científico del Grupo Europeo de Ética, que se cree que estará a favor de la experimentación con embriones; esta propuesta fue rechazada.

La polémica que no cesará pronto

La clonación terapéutica es sólo parte de una problemática más compleja. En los últimos días hemos visto:

  1. (4 de octubre) Dos padres estadounidenses son portadores de la anemia de Fanconi y la probabilidad de que un hijo suyo padezca la enfermedad es el 25%. En estas condiciones se considera válido fecundar in vitro varios embriones, hacer los análisis, y elegir para implantar en la madre uno que no padecerá la enfermedad. Esta es la única situación en la que se considera ético elegir el sexo del hijo. Esto es viejo, tan sólo en España se ha hecho más de 400 veces. Pero es que en este caso se fue más lejos; de entre quince embriones había once sanos, y se escogió el más compatible con la hija mayor, que padece la enfermedad, para que el nuevo hijo pudiese donarle células madre.

    Argumentos en contra:

    -Es un donante que no ha dado permiso y por lo tanto sienta un precedente.
    -El hijo puede crecer creyendo que ha sido traído al mundo sólo para salvar a su hermana, sin sentirse querido por sus padres. Parece que en este caso querían tener más hijos y no podían por el riesgo de que naciesen enfermos; pero...
    -Un problema muy general: ¿esto debería pagarlo la Seguridad Social? ¿Sólo los padres ricos podrán escoger embriones sanos?
    -Argumento estándar: ¿y si mañana alguien selecciona de entre los embriones sanos aquél que tiene el color de ojos preferido? Esta no es la misma cuestión que la de modificar los genes para que el niño tenga los ojos de ese color.

    Argumentos a favor:

    -Las células madre que ha donado el recién nacido proceden de su cordón umbilical y por lo tanto "no le puede importar perderlas".
    -Según el director de la clínica donde se hicieron los ensayos, desde siempre se han tenido hijos por todo tipo de razones cuestionables; para conseguir casarse, para recibir una herencia, para no sentirse solos, para salvar un matrimonio fallido, para perpetuar apellidos, porque hacen falta trabajadores en la granja familiar... Si todo eso se admite, ¿por qué no tener un hijo para salvar la vida de una hija?
    -Ya ha habido casos de padres que han tenido un hijo "a ciegas" (naturalmente) con la esperanza de que pudiera ser donante para un hermano, y esto es legal; entonces, ¿por qué no asegurarse de que una vez traída al mundo una persona pueda ser donante?
    La probabilidad de que la hija sobreviva ahora a su enfermedad se estima en un 90%; antes se esperaba que muriese en un año. Los padres no dan ninguna señal de estar arrepentidos.
  2. (5 de octubre). Un matrimonio escocés anuncia un litigio para poder elegir el sexo de su hijo. Ya tienen cuatro hijos varones y su única hija murió el año pasado. Alegan que el estado emocional de la madre debería pesar tanto como el riesgo de transmitir una enfermedad genética o un embarazo peligroso. Si no consiguen el permiso, probablemente recurrirán a alguna clínica privada en los EEUU, y a ver quién demuestra luego que el sexo de su hija no es natural.
  3. (5 de octubre). Las menores de edad francesas no necesitarán permiso paterno para interrumpir el embarazo, y el plazo legal para abortar se amplía hasta las 12 semanas. Se estima que cada año unas 5.000 francesas viajan a Holanda o Reino Unido para abortar, ya que ahí la legislación es más permisiva (22 semanas). El número total de abortos en Francia se estima en 210.000 por año.
  4. (7 de octubre) La empresa americana Biotransplant y la australiana SCS han obtenido embriones humanos usando óvulos de cerdo; ACT hizo lo mismo con óvulos de vaca. La oficina de patentes recibió la solicitud de registro, pero emitió un dictamen en contra por considerarla "contraria a la moral". Las dos empresas han decidido retirar la solicitud.
  5. (9 de octubre) La Comunidad de Aragón encarga a ACT que clone un bucardo, una especie de cabra extinguida cuyo último ejemplar murió el año pasado y del que se tomaron muestras de tejido.
  6. (13 de octubre) El Reino Unido autoriza a los seguros a pedir el historial genético. Es de esperar que esta decisión sea muy discutida.
  7. (18 de octubre) Un equipo francés regenera un corazón debilitado por numerosos infartos inyectando en su interior mioblastos del propio paciente. Los mioblastos son las células madre de las células musculares.

Se sigue discutiendo cuál es el significado de las patentes sobre genes naturales, humanos o no. Hay quien dice que sólo sirven como registro de quién descubrió esos genes; otros defienden el derecho a la explotación económica. Pero mientras se llega a un acuerdo, todo el mundo patenta todo aquello que descubre, por si acaso (faltaría más). Hay quien revuelve el río porque sí; recientemente una mujer consiguió sus quince minutos de fama diciendo que se había patentado a sí misma registrando su ADN, cuando en realidad no tenía una patente sino una solicitud de patente. Se siguen acumulando las denuncias de niños nacidos muertos cuyos cuerpos desaparecen en los hospitales. Y como tras cada olimpiada han vuelto los rumores de atletas que compiten durante su segundo mes de embarazo, recibiendo un pelín de ayuda extra de sus hormonas; luego esos embarazos se "olvidan".

No es fácil predecir el futuro, pero es interesante fijarse en que todas las comisiones técnicas están a favor de la investigación adecuadamente controlada. La historia no nos sirve de guía, porque la dignidad humana es algo muy caprichoso; recordemos las viejas discusiones sobre la disección de cadáveres, las donaciones de sangre, o la legalización del aborto; y también el canibalismo o la pena de muerte. Pretender que nunca se abusará de las nuevas tecnologías sería desconocer la naturaleza humana, pero decir que en el futuro se aceptarán cosas que hoy nos parecen cuestionables sería simplificar demasiado la situación. Lo único que parece claro es que es más fácil resolver los problemas técnicos que ponernos de acuerdo.

 

 

Texto, Copyright © 2000 Santiago Egido Arteaga. Todos los derechos reservados.
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Última actualización: miércoles, 01 de noviembre de 2000

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