| NECAR 4, ¿el último coche eléctrico o el primero? por
Santiago Egido
Todavía recuerdo la primera vez
que vi un coche eléctrico en la calle -fue hace poco. Pude verlo bien porque estaba
parado ante un semáforo en rojo, en primera fila. Cuando se puso verde, la criatura
cansada empezó a arrancar lentamente. Los automóviles a su lado le adelantaron, y luego
los de detrás suyo empezaron a rodearle. Cuando el pobre automóvil llegó al otro lado
del cruce era el único en la calle; todos los demás habían desaparecido acelerados
enormemente por sus primitivos motores de gasolina. La observación me sugirió que los
coches eléctricos no eran para la gente que se pone nerviosa si les pitan cuando tardan
en arrancar.
El mayor problema de los coches eléctricos ha sido siempre su potencia
y autonomía. Hace unos cinco años, un depósito con 40 litros de gasolina tenía tanta
energía como unas catorce toneladas de las mejores baterías de litio.



Ha llovido mucho desde entonces, la tecnología ha avanzado, y el pasado
mes de mayo la Unión Europea presentó en Bruselas un modelo de coche eléctrico llamado
NECAR 4 (de New Electric CAR).
¿Hemos conseguido por fin el Coche Eléctrico, ansiado remedio a tantos
problemas?
Parece que no.
Empecemos aclarando que no es realmente un coche eléctrico como
podrían entender algunos, ya que sigue necesitando un combustible, en este caso
hidrógeno. La novedad es que no lo quema en un motor de explosión como hacen los motores
de alcohol o metano; este vehículo obtiene más rendimiento de cada litro de hidrógeno
al combinarlo con oxígeno en unas células para generar electricidad, que luego se usa
para alimentar un motor eléctrico. Por decirlo de una forma muy burra, este coche no
tiene baterías de litio sino generadores de hidrógeno. El oxígeno se toma del aire,
"como siempre" (las diferencias no son importantes).
Empecemos por las buenas noticias. El diseño anterior le permite una
potencia de 75 caballos y una velocidad máxima de 145 kilómetros por hora. Sigue sin
llegar a los niveles de un coche convencional, pero ya está suficientemente cerca para
quienes no tenemos que ganar carreras todos los días. Tiene un depósito de hidrógeno de
140 litros que le da una autonomía (distancia que puede recorrer sin repostar) de 450
kilómetros. No es tan grande como la de un coche de gasolina, pero es ciertamente mayor
que la de sus competidores.
Bien, entonces ¿cuáles son los problemas?
Para empezar, consume demasiado hidrógeno. El dato de 450 kilómetros
recorridos con 140 litros de combustible no impresiona a nadie que haya tenido un coche de
gasolina. Es posible que esto mejore pronto, de hecho la eficiencia de las células para
producir electricidad a partir de hidrógeno ha mejorado un 30% en los últimos cinco
años. Pero este aspecto no se puede mejorar mucho, la eficiencia no puede llegar al 100%.
Otro problema es que el precio de un litro de hidrógeno es superior
incluso al de un litro de gasolina con impuestos. De nuevo, esto es una cosa que podría
cambiar pronto; si el público lo demandase, rápidamente se construirían
"refinerías de hidrógeno" que lo producirían en cantidades inmensas,
abaratando los costes. Es posible que de aquí a cinco años el coste por kilómetro
recorrido sea el mismo para coches de gasolina que para coches de hidrógeno, pero no
está muy claro.
Vayamos a una cuestión más delicada: ¿cómo se produce ese
hidrógeno? La respuesta es bastante agria: hoy en día, la forma de producirlo en
cantidades industriales es obteniéndolo a partir de metano (o gas natural), que se
calienta a altas presiones mezclado con vapor de agua para producir hidrógeno y
anhídrido carbónico. Este último se expulsa a la atmósfera.
Es decir, NECAR 4 no consume hidrocarburos y no libera anhídrido
carbónico, pero es que esto lo hace la planta que le aprovisiona de hidrógeno.
Oh oh, ¿nos han vendido un caballo cojo? Bueno, no del todo. En primer
lugar, procesar de esa forma el metano contamina menos que quemar gasolina, si bien
produce una cantidad comparable de gases de efecto invernadero.
En segundo lugar, existen otras formas de producir hidrógeno que algún
día podrían ser rentables. Por ejemplo, se puede producir a partir de biomasa. En vez de
dejar que la basura orgánica se descomponga y parte de su carbono acabe como anhídrido
carbónico en la atmósfera, lo que se puede hacer es obtener metano de la basura y usarlo
para producir el hidrógeno. El anhídrido carbónico acaba de todas las formas en la
atmósfera, pero en la misma cantidad que si simplemente hubiésemos tirado la basura sin
usarla para nada. De esta forma se obtendría hidrógeno sin producir gases de
invernadero.
Cuando pensamos en producir hidrógeno, todos nos acordamos de la
hidrólisis: pon dos electrodos en agua, una botella encima del terminal negativo o
ánodo, y observa cómo se llena su interior de gas. Ya está. Es el método más sencillo
que hay. El problema de este sistema es que, aparte de que produce más basura de lo que
podría parecer, requiere cantidades enormes de electricidad que habría que sacar de
algún sitio... ¿quizás de una planta térmica donde se quemen hidrocarburos? Mala idea.
Este método parece descartado para la producción masiva.
Ahora mismo se están investigando muchas otras formas alternativas de
obtener hidrógeno barato en grandes cantidades. Algunas de estas ideas parecen muy
sencillas, otras son muy futuristas. En resumen, nadie sabe cuánto costará el hidrógeno
dentro de cinco años. Esto es bueno y malo, claro.
Tampoco juega a favor de este coche su precio, que no ha sido desvelado,
aunque DaimlerChrysler no ha estado en desacuerdo con una cifra mencionada de $30.000,
unos cinco millones de pesetas. Lo que sí ha dicho DaimlerChrysler es que dentro de cinco
o diez años será sólo un 10% más caro que un utilitario comparable de gasolina.
Pero el mayor problema del NECAR 4 no es ninguno de los anteriores.
Lo realmente grave es que el hidrógeno resulta ser un combustible
extremadamente peligroso. Al contacto con el aire explota con muchísima mayor facilidad
que la gasolina. Y más vale que no se caliente el depósito del coche; normalmente está
a 257 grados bajo cero (16 grados Kelvin), y aún así su interior está a 300 atmósferas
de presión. Como comparación, los neumáticos típicos están inflados a un poco más de
2 atmósferas.
Acordémonos del Hindemburg por un momento; ¿queremos a nuestros hijos
sentados encima de 140 litros de hidrógeno líquido? Bueno, ¿y por qué no?, al fin y al
cabo los llevamos todos los días fumando al lado de 40 litros de gasolina. En estos
momentos parece que los sistemas para reaprovisionar un coche de hidrógeno líquido no
son lo suficientemente seguros como para dejarlos a disposición de personal no entrenado;
pero de nuevo, esto es una cosa que está siendo investigada y que lo más posible es que
cambie pronto.
NECAR 4 tiene sus ventajas, claro. No contamina, al menos directamente.
Es muy silencioso, tan sólo produce un zumbido el inyector de aire. Resulta ser un coche
muy cómodo, pequeño y fácil de aparcar, no en vano es un Mercedes Benz A modificado.
También es, por qué no decirlo, un poco feo. Una posible sorpresa es que se conduce
exactamente igual que un coche tradicional; la única diferencia que nota el conductor es
que al arrancarlo no hace ruido.
Considerándolo todo, NECAR 4 resulta ser un coche extremadamente
prometedor pero sin presente. DaimlerChrysler se ha propuesto seriamente el reto de
comercializarlo dentro de cuatro años. Para mejorar todas esas pegas ha formado un
consorcio con Ford y Ballard que planea invertir la friolera de 300 mil millones de
pesetas en investigación y desarrollo.
Para explicar el ritmo al que está mejorando la tecnología, al Dr.
Ferdinand Panik le gusta contar que hace cinco años hacía falta todo el espacio dentro
de una furgoneta para meter el equipo de las células eléctricas -ése era NECAR 2. NECAR
1, hace diez años, era un autobús. Hoy en día, NECAR 4 es un utilitario normal y
corriente. Y no olvidemos que es una tecnología que todavía no ha salido al mercado, es
razonable esperar mejoras sustanciales.
A pesar de todo, sigue sin estar muy claro cuándo y quién destronará
a la gasolina; es posible que NECAR 4 sea desbancado por su hermano NECAR 3, que funciona
con metanol, y hay otros favoritos que funcionan con gas natural. Será sin duda una
competición reñida y uno de los cuentos que les contaremos a nuestros nietos.
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