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Daniel Clowes: mundo fantasmal por
Sergi Puertas
"The truth is that people are fucking
morons"
Daniel Clowes
Cada autor, en ocasiones cada
obra, tiene un tono. Hay tonos jocosos y tonos tétricos. Tonos melancólicos y tonos
rabiosos. Y a pesar de que, por esa mala costumbre nuestra, siempre tenderemos a
apresurarnos a encasillar a toda obra y a todo autor en uno de ellos, en realidad y si
hablamos de material de calidad, estrictamente tendremos tantos tonos como autores, en
ocasiones tantos tonos como obras.
Así, sería sencillo encasillar a Daniel Clowes como una de las voces
del, no se me ocurre otro modo de referirlo, tono marciano. Efectivamente, hay una serie
de autores de distintos campos cuya obra, por algún motivo, logra despertar en nosotros
(o, dependiendo de nuestra naturaleza, reafirmar en nosotros) la sensación del absurdo
completo. En literatura tendríamos a Kafka; en cine, a David Lynch, por poner sólo dos
ejemplos. Ambos presentan, en el grueso de su obra, un mundo extraño, hostil,
desconcertante y, sobre todo, incomprensible para el individuo. En cómic, no cabe duda,
Clowes es el máximo exponente de esta corriente y es por ello que tan a menudo se tiende
a comparársele con otros autores que han experimentado en esa línea.



Aun así, resulta difícil pensar en alguien más personal que Dan
Clowes, cuya carrera parece encarrilada a anunciar viñeta a viñeta y a megáfono limpio
lo extraño y desagradable que resulta a veces tener un cuerpo y pasearlo por ahí en
estado de estupefacción constante e ininterrumpida. Lo misterioso y agotador de tener que
lidiar día a día con una sucesión de circunstancias inaprehensibles que siempre
terminan escapándosenos de las manos. Lo arriesgado que resulta referirnos a las
relaciones humanas, precisamente, como relaciones.
Con un pincel inigualable y único para plasmar el pasmo en los rostros
de sus personajes, Clowes, con su publicación autoeditada y aperiódica Eightball,
se ha labrado un hueco en el corazoncito de todos los outsiders y freaks de los USA. A lo
largo de los últimos años, somos muchos quienes hemos sabido reconocernos tras sus
personajes patéticos y balbucientes, quienes hemos reído con su humor retorcido y
malsano y quienes, ante todo, hemos buceado gustosamente en esa inquietud sorda y violenta
que respiran sus mundos. Con mas de veinte números editados en el mercado yankee, la
mencionada Eightball comprende la practica totalidad de su obra, incluyendo sus mas
destacados trabajos como Like a velvet glove cast in iron, Pussey, David
Boring, o Ghost World.



Es precisamente en Ghost World, recientemente editada en España
por Brut Comics, en donde encontramos al Clowes más maduro. Esta historia de amistad
entre dos chicas adolescentes, absolutamente conmovedora y a la vez desprovista de falsa
afectación, participa plenamente del tono antes descrito y, sin embargo, logra tal
equilibrio que parece condenada a fascinar a todo tipo de público. Sin renunciar a su
genialidad ni a su personal visión del mundo, es en este libro en el que Clowes ha
logrado desprenderse de algunas de sus excentricidades más extremas que amenazaban con
hacer de él un autor del tipo ámale-u-ódiale. Ghost World es, en fin, una obra
maestra del cómic que, echémonos a temblar, está actualmente siendo adaptada al cine en
donde, que duda cabe, deslucirá de mala manera.
Paciencia: Dan se lo hace cada vez mejor, Eightball prosigue su
andadura y, hasta el momento, Brut nos ha ofrecido ya parte de sus mejores momentos en
edición española. Que no decaiga.
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Texto, Copyright © 2000 Sergi Puertas. Todos
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