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Muerte, violencia y sexo en clave Yllana

por Paz Mediavilla

Una entrevista a Yllana ejemplifica muy bien lo que se conoce en el mundo teatral como la "creación colectiva". Me explico. Había sido citada para una entrevista con el grupo un día de los que tienen actuación en su propio teatro: el Teatro Alfil, de Madrid. A la hora de la cita, es decir, después de la actuación y de quitarse el traje de faena -en este caso escasísimo traje de faena- pensaba en comenzar la entrevista al uso tradicional, es decir una persona después de la otra. Pero esta tarea, que no parece ser algo complicado, con Yllana se torna imposible.

Comienzo a hablar con el director, David Ottone, por el aquel de que él ya estaba vestido y mientras esperábamos que fuera llegando el resto de la compañía. Pero como estábamos en la sala y después de la actuación de Yllana comienza otro espectáculo (Chiquilladas, interpretado por el creador de Imprebís), tenemos que salir a la antesala del teatro y entre ruido y gente que se mueve muy deprisa comienzo a hacerle mis preguntas.

A todo esto, antes de que tuviera tiempo de contestarme a la primera de ellas, comienzan a aparecer el resto del grupo, lavados y recién peinados, ordenadamente, para ser entrevistados. Desisto de mi primera intención -que era entrevistar primero al director- porque alguno de ellos tenía prisa. Y aquí comienza propiamente la "creación colectiva". Aunque intentan estar callados mientras contesta alguno de los compañeros, no pueden evitar intervenir unos y otros completando la información de modo que el resultado es muy nutrido, pero volvería loco a cualquier entrevistador.



Así me definen todos su manera de trabajar: no parten de un texto y una estructura previa sino que a partir de una idea, entre todos, van haciendo aportaciones hasta conseguir la unidad con la que siempre trabajan: el sketch. Normalmente sus espectáculos son la suma de varios sketches.

Dando un repaso al archivo histórico de Yllana, vemos que forman el grupo en el año 1991. Ya antes de este año se habían conocido en la universidad y montado un primer espectáculo, La cantante calva de Ionesco. En el 91 montan ¡Muu! su primer espectáculo como profesionales. Es una parodia sobre el mundo de los toros, pensado para salas nocturnas y pequeños locales marginales. Con ¡Muu!, en 1993, van al Festival Internacional de Toulouse, Francia, donde consiguen el "Courge d'Or" a la mejor comedia extranjera. Esto les proporcionó un cierto prestigio "que supimos aprovechar y mantener", me dice el director.

Después de ¡Muu!, en 1994, estrenan Glub, Glub, historia de cuatro marineros, también construido con el sistema de sketches. Realizan 742 funciones. Lo ven 222.000 espectadores (dice su dossier de prensa).

Su tercer espectáculo, y el que nos ocupa, se llama 666 y se estrenó el 18 de septiembre de 1998. Con este montaje, Yllana se sumerge de lleno en el humor negro: sexo, violencia, muerte... y lo domina a la perfección. 666 narra la historia de cuatro presos que están esperando ser ejecutados -en el llamado "corredor de la muerte"-, sus sentimientos, angustias y experiencias diarias en prisión.

Consigo, por fin, poner orden y hablar un rato con uno de los componentes del grupo: Fidel Fernández. Su personaje se llama 666 FF. Según él "es al que más le atrae el tema sexual, el más salvaje. Yo diría que es un poco intuitivo, que no es muy de darle vueltas. Actúa y punto. Cuando ve algo que no le gusta va a por ello y cuando ve algo que le gusta también. Es un tipo que tiene un momento en la silla eléctrica en el que se dirige al público y les explica que es un poco corto y que no tiene nada aquí (tocándose la frente), pero no le importa. También creo que es uno de los que menos ternura tienen". Respecto al otro personaje que interpreta, en este caso el de un policía, dice "creo que queda bastante claro lo que es... es un chulo y punto... Es un tío que se considera el más guapo y el más... y entonces a partir de ahí...".

No consigo continuar con FF porque en ese momento retoma la conversación Joe O'Curneen, otro de los actores. "Toda la función nace a partir de uno de los sketches -me cuenta- concretamente el de los ahorcados. Nos gustó mucho y casi todo empezó a crearse alrededor de ese sketch". Aunque, como su compañero Fidel, admite haber puesto mucho de su personalidad en la creación del personaje, todos al final coinciden en alejarse de "sus creaciones". Joe -666 JO, en la función- me recalca "sí que indudablemente cada personaje ha surgido de cada uno de nosotros, hemos aportado. Puedes partir de emociones como la ira, el odio, para luego sacar el sketch. Yo soy un psicópata en el escenario, pero no lo soy en la vida real –cree necesario aclararme Joe-. Es divertido interpretar a un psicópata en el escenario pero, vamos...".



A todo esto, las intervenciones de otro de los actores, Antonio De la Fuente, salpican todas las conversaciones con su chispa y sus aportaciones. Es, diría yo, el más dicharachero de todos y se le nota que su trabajo le apasiona. "Yo, desde que me puse las gafas no me las he vuelto a quitar. No es lo mismo que la gente te vea con gafas que sin gafas y más ese tipo que son más grandes y tal. El director siempre nos dice que tenemos que explotar la bis cómica que tenemos, una cara, un gesto. Quizá es el que más sabe de nosotros y es el que nos explota" (risas).

Llega el último actor que me queda por entrevistar, Raúl Cano. Probablemente llega más tarde porque es el que lleva el peso de la última escena y realmente necesita reponerse. (Si quieren entender esto, no se pierdan la última escena de 666, es impresionante y Raúl hace que lo sea). "Mi personaje -666 RC- es el del que no debe estar en el corredor de la muerte. Es la injusticia personificada en un personaje. Es en cierto modo una persona que es culpable de algunos actos pero que no debe estar condenada a muerte. Este personaje que he creado, entre las otras tres bestias, porque somos cuatro bestias en el escenario, es muy tímido, sufre todos los palos, es muy tierno... pero es el que al final resuelve la trama. Lo que se cuenta, de manera muy sencilla, de una pincelada, es que al fin y al cabo, en el propio corredor de la muerte, estos tíos se han convertido en peor de lo que eran. Son cuatro bestias que se dedican a hacer el bárbaro por ahí y que al final se escapan a base de "pollazos" limpios".

El final de la función, como decía anteriormente, es espectacular. Dice Raúl "había que hacer un final muy espectacular y ¿qué más espectacular que unos cuantos "pollones" de cincuenta centímetros?". Por mi parte, tengo que aportar que no consiguen el apoteósico final sólo con la presencia de las prótesis de las que habla Raúl. El despliegue de luz, sonido, efectos especiales y la interpretación hacen que sea realmente espléndido. No es de extrañar que, como me explica, en cada función sude tres camisetas.

También son impresionantes las giras de este grupo "es agotador. Te lo digo porque yo llevo cuatro años en Yllana y... es agotador. Me he recorrido el mundo: Singapur, Mozambique, Japón, toda Europa, parte de Asia, Rusia... y es agotador de verdad, pero... es nuestro trabajo, de esto vivimos".

Sobre su personaje: 666 AF, Antonio De la Fuente me cuenta "yo la verdad es que cambio mucho a lo largo de la función, porque salgo que parece que soy el más malo y luego me voy transformando. Cuando tengo que afeitar al policía, y le tengo que cortar, pues juego con mi timidez y con el odio del personaje. Voy variando, cuando empiezan a dispararme, me atrevo al final hasta a bailar. El personaje del cura, el curilla, tiene cierta malicia... bueno, tiene mucha. Ahí juego colocándome el pelo de otra manera e intento darle un giro para que el espectador diga "no es el preso". Lo consigue plenamente Antonio.

También me cuentan entre todos el proyecto que les ocupa en estos momentos: una película. Parece que están en fase de escribir el guión para comenzar a rodar en verano y estrenar a principios del año que viene. Les hace ilusión.

Finalmente, la siguiente función en el Alfil va a comenzar y la antesala del teatro se va quedando en silencio. Se van marchando los actores y recupero ahora al otro componente del grupo Yllana, con el que intenté comenzar la entrevista: el director David Ottone.

"666 surge de querer hacer un espectáculo de humor negro. Cuando te pones a hablar sobre el tema dices ¿qué personajes encajan? Evidentemente, unos presos animales, que son perfectos para un espectáculo así. Meterlos en el contexto de una cárcel era lo ideal... y luego fuimos trabajando diferentes números, trabajando a través de la improvisación". La forma de trabajar, como apuntaba y me corrobora el director, es el trabajo de equipo. "Yo soy un miembro más del equipo, pero me toca ser también director. En lo que es la creatividad, participo como uno más, con las mismas dudas, con las mismas ansias que los demás, lo que pasa es que yo tomo una posición a la hora de afrontar el proyecto". Parten de una idea y ahí comienzan a trabajar y a ver qué puede surgir. Se pasan semanas probando diferentes cosas y luego, cuando el espectáculo está más o menos preparado, lo presentan delante de un público, que es el que les sirve de referencia, "es el que te hace sentir si lo que haces está bien o no".

Le pregunto sobre cómo han conseguido una estructura tan sólida para la función, que da la impresión de no tener ningún resquicio por donde se les pueda "caer". En mi opinión, podrían representarla incluso sin espectadores y podrían hacerlo perfectamente incluso sin el abrigo de las risas del público. "Cuando tuvimos ya todo el material...hubo que buscar la forma de distribuir todo el tema y buscar los momentos donde tienes a la gente despelotada de risa para luego meter un par de sketches que los tranquilice, bajar el ritmo para luego volver a subir. Que la gente también respire... el nivel de ritmo me confirma que es uno de los trabajos más bonitos que he hecho, más divertidos".

En 1996 Yllana toma la dirección del teatro Alfil, donde nos encontramos. "Siempre nos ha parecido un teatro maravilloso –continúa David- especialísimo para hacer comedia. Estuvimos aquí trabajando mucho tiempo, montamos un festival de humor aquí en el Alfil. La relación era muy cercana. En 1996 el Alfil se iba al garete y nos ofrecen la posibilidad de dirigirlo".

Al parecer, la antigua gestión del Alfil pecaba de falta de coherencia en la programación. Según David es fundamental tener una línea clara en lo que se presenta, si se quiere mantener un público regularmente.

Cuando le pregunto por el secreto de su éxito David esquiva un poco el entrar de lleno en la respuesta "somos gente inquieta y ¿cómo se hace?, pues trabajando ¿no?. Yo creo que también es una de las claves... creo que Yllana ha trabajado mucho, nos lo hemos "currao".

Tampoco es muy explícito cuando le pregunto por aspectos técnicos que utilizan. El espectáculo es muy cinematográfico, a veces tienes la impresión de estar delante de la gran pantalla en lugar de en un teatro. "Otros miembros de la compañía y yo estudiamos cine y todos somos muy cinéfilos, más que teatreros. Nos gusta más ver cine y hacer más teatro".

 

 

Texto, Copyright © 2000 Paz Mediavilla. Todos los derechos reservados.
Fotografías, Copyright © 2000 Eva María Contreras. Todos los derechos reservados.
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Última actualización: jueves, 22 de junio de 2000

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