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Lloyd Kaufman: "Queremos construir un auténtico foro cinematográfico independiente"

por Reynon Muñoz

Llevaba una hora intentando acercarme a él inútilmente. Lloyd Kaufman, fundador de la productora de cine independiente Troma y una leyenda dentro del panorama del cine alternativo, se multiplicaba para atender a las personalidades del mundo de la cultura que la organización del decimoctavo Festival Internacional de Cine Fantástico de Bruselas le iba presentando en la cafetería del Auditorio 44 de la capital comunitaria. Pequeño, nervioso, enfundado en una camisa estampada inclasificable, sin perder nunca la sonrisa, Kaufman interrumpía la conversación apenas iniciada para hacerse una foto con un admirador o saludar a un conocido, repartiendo por doquier autógrafos y merchandising del universo Troma. Para todos tenía una mueca divertida o un comentario gracioso, y su energía y vitalidad parecían no conocer límites.

Fundador junto a Michael Herz de la productora Troma, Lloyd Kaufman había sido invitado al festival para presentar Terror Firmer, su última producción, y recibir el premio de la crítica con motivo de la conmemoración de los 25 años de Troma. Yo había pasado -literalmente- el día anterior en el Tromarathon, una retrospectiva de 13 películas Troma, proyectadas ininterrumpidamente desde la noche del viernes a la del sábado. Bueno, confieso que no pude soportar las veinticuatro horas de mutilaciones y fluidos viscosos, y me rendí en torno a las 7 de la mañana del sábado con la espalda rota por varios sitios. Esa noche me encontraba allí para recibir mi premio. Sí, rompiendo con una maldición secular que me impedía ganar nada que no fuera una muñeca de trapo en un tiro de feria, el número de mi entrada había sido elegido por una mano inocente -una de las dos perdidas que había en el cine- en el sorteo de productos Troma llevado a cabo durante la Tromarathon, los cuales me serían entregados esa noche sobre el escenario del cine, junto a otros cuatro ganadores.

Tras recoger mi premio en medio de los insultos de un público especialmente hostil, salí de la sala para hablar con Olivier, uno de los organizadores del festival, al que había conocido en la preparación de la ceremonia de entrega. Le comenté que pretendía entrevistar a Kaufman, pero se me informó de que su agenda estaba tan llena de compromisos que no se hubiera podido añadir un punto a una "i". Finalmente, y como contraprestación a mi promesa de plancharle las camisas durante un mes, conseguí de Olivier quince minutos con Kaufman para el domingo por la tarde, en lo que sería su última entrevista en el país antes de regresar a los Estados Unidos. La cita tendría lugar en el Botánico, auditorio y centro cultural de gran prestigio en la ciudad.

Al día siguiente, tras seguir las indicaciones de la recepcionista, llegué a la sala de prensa, donde esperé pacientemente hasta recibir la señal de Philippe (o al menos eso ponía en su placa distintiva), un estudiante de barba rala que no parecía tener muy claro el lugar de la entrevista. Tras ser guiado por intrincados pasillos, llegamos a una especie de biblioteca con una enorme mesa ovalada en el centro donde ya se encontraban un par de periodistas con las grabadoras desenfundadas. Estábamos intercambiándonos nuestras coordenadas cuando Kaufman hizo su aparición.

Con chaqueta de cuadros, cuello desabrochado, zapatos de golf y calcetines verdes, después de saludarnos amablemente, Mr. Troma comenzó a repartir comunicados de prensa de la productora y fotos y diapositivas de promoción. Parecía agotado. Tres días de actos y presentaciones habían acabado minando su proverbial combatividad. Lo que más llama la atención en Kaufman es el brillo de sus ojos. Hay en él un sentido de la lucha, de la resistencia, del activismo, y es que Kaufman es un guerrillero del cine que ha conseguido mantener su productora al margen de los grandes estudios de Hollywood durante los últimos 25 años. Tras dejarse caer sobre la silla y acomodarse en ella lentamente con gesto dolorido, Kaufman nos dio la señal. Para sorpresa mía, ninguno de mis colegas parecía dispuesto a formular preguntas, por lo que, para bien o para mal, fui yo quien acaparó los veinte minutos que se nos concedieron.

Tras agradecerle su presencia y felicitarle por el 25 aniversario de Troma, empecé dando cera.

REYNON MUÑOZ - ¿Cómo es que habla tan bien francés?

LLOYD KAUFMAN - Me enseñaron francés en mi casa. Desde pequeño tuve institutrices que me hablaban en francés. Procedo de una familia de clase alta de Manhattan. Luego estuve en Yale y en París. Allí frecuentaba la zona de Les Halles. Había muchas putas. Ellas también hablaban francés. Ahora han hecho un museo muy bonito. Luego pasé un año en Chad, una antigua colonia francesa.

RM - ¿A qué se dedicaba en Chad?

LLK - Básicamente a fornicar. Pagando por supuesto, pero los precios eran bastante asequibles. Entre cinco dólares y una pastilla de jabón. También enseñaba inglés. Por aquellos días en Chad tenían pequeños problemas tecnológicos. Vivía en una cabaña sin agua ni luz y dormía en el suelo, pero supongo que la experiencia fue muy positiva después de todo. Me abrió la mente. Me di cuenta de que el ambiente burgués en el que había sido educado era en realidad muy limitado.

RM - He leído algunas referencias al taoísmo en su libro All I Need to Know About Filmmaking I Learned from The Toxic Avenger -era uno de los regalos que había ganado en la Tromarathon-. ¿Es usted religioso?

LLK - Bueno. He nacido judío, pero supongo que eso no es una religión. Si tuviera que identificarme con algo sería con la regla de oro de Jesús: "No hagas a los otros lo que no quieres que te hagan a ti". También me interesan las filosofías orientales, pero no he profundizado demasiado.

RM - Usted mantiene que las películas Troma son puro entretenimiento, pero a mi juicio contienen también un componente moral o ético de crítica a la sociedad norteamericana.

LLK - Sí… Hay estereotipos que aparecen de forma recurrente en las películas Troma: la figura del perdedor, del no apreciado, los tarados, los paralíticos. Hay un agresor y un agraviado que se venga, y esa es la película. Todo ello con grandes dosis de acción, sexo y sangre. Nuestras películas pueden gustar o no gustar, pero siempre sorprenden. Troma es ante todo la aventura humana de un grupo de gente que no acepta que nadie le diga cómo tiene que vivir y que cree en lo que hace. A una ostra se le mete en el culo una mota de arena y con el tiempo sale una perla. Nosotros somos el grano en el culo de la industria. TimeWarner y Sony son el diablo. Nosotros no tratamos de luchar contra ellos, sino de rodearlos para seguir sobreviviendo. Ese es el sentido del taoísmo. Somos necesarios para la salud general y el progreso del arte.

RM - Recuerdo que en España siempre quise ver El Vengador Tóxico, pero no lo pude encontrar ni en cine, ni en vídeo, ni en televisión. Me pregunto qué métodos de distribución emplean para llegar a su público.

LLK - Cuando Michael y yo empezamos con Troma, en los setenta, era mucho más fácil encontrar un cine para proyectar una película. Había más cines que películas. Ahora, los grandes conjurados internacionales del mal controlan los estudios, las revistas, las televisiones, las salas de cine. Estamos en su lista negra.

RM - Imagino que Internet ha sido una bendición para Troma…

LLK - Sin duda. Tenemos varios websites -siempre atento a las oportunidades de promoción, nos da las direcciones- y en el futuro pretendemos canalizar gran parte de nuestras ventas a través de Internet. Sobre todo de DVD. El cartel imperante está intentando apropiarse también de este medio, pero no lo conseguirán.

RM - ¿Hay futuro para el cine independiente?

LLK - Pienso que sí. Nosotros empezamos haciendo películas en un armario y ahora tenemos Troma Entertainment, que comprende la productora de cine, Troma Edge TV, el merchandising, los cómics, la comunidad Tromaville, con más de cincuenta grupos alternativos, varios sitios Internet y la organización de eventos como Tromadance, nuestra respuesta al Festival de Sundance.

RM - ¿Tromadance?

LLK - Sí. Queremos construir un auténtico foro independiente, donde los artistas no tengan que pagar para exhibir sus películas. El Festival de Sundance está controlado de principio a fin por las "majors". La mayoría de estos festivales están amañados. Los premios los deciden los departamentos de relaciones públicas de las multinacionales. En Tromadance, los artistas no tienen que pagar para que se vean sus películas y la entrada a las proyecciones es gratis. No tenemos tarjetas VIPS. Nosotros respetamos a nuestro público, por eso pensamos que nuestro arte está siendo robado a la gente. Cuando el New York Times dice: "Oh, Sundance es el mejor festival de cine independiente", nunca mencionan que hay nueve festivales alternativos. El que va a Sundance ha edulcorado sus películas para conformarse a los criterios que las "majors" imponen porque saben que no les queda otro remedio si quieren que sus películas sean distribuidas. En Troma no aceptamos compromisos.

RM - ¿Ha sido tentado alguna vez por las grandes?

LLK - Trabajé como asistente de producción en varias películas de Hollywood, pero a mí realmente lo que me interesa es la gente joven, con ideas y ganas de hacer cosas. En el cine hay una parte artística y una parte de negocio necesaria para vender tu producto. Otra cosa es hacer cine para ganar dinero. Si yo quisiera ganar dinero habría montado un sitio de compra de acciones por Internet. En Tromaville -edificio Troma, en Nueva York- acogemos a gente que viene de prácticamente todo el mundo para aprender sobre cine. Duermen en el suelo y les echamos las sobras de la comida, pero están contentos. Con nosotros saben que pueden participar desde el principio en una película y aprender más que pagando los 45.000 dólares que piden hoy las escuelas de cine de Nueva York. Vienen para saborear el idealismo de un grupo de gente que cree en lo que hace. Eso sí, en Troma no hay diferencia entre un actor y el chico que limpia el váter salvo en que el segundo conoce su trabajo. Descargar camiones, hacer café, limpiar el suelo, hacer de extra: Todo el mundo hace de todo.

RM - Las películas Troma recogen en general tópicos americanos: comedias de instituto, musicales, historias de detectives, la guerra de Vietnam. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha dado en España una tendencia, representada por directores como Alex de la Iglesia o Santiago Segura, caracterizada por la adaptación de la filosofía Troma a los tópicos nacionales con gran éxito. ¿Cuáles son a su juicio las diferencias entre el cine alternativo americano y europeo?

LLK - Absolutamente. Conozco personalmente a Alex de la Iglesia y a Santiago Segura. Ellos siempre han sido fans de Troma. El cine español es el mejor del mundo ahora mismo. Cada película española que veo es una obra de arte. Hace poco vi una película catalana, ¡y era fantástica, Dios mío! (se refiere a la película Los sin nombre, de Jaume Balagueró, ganadora del premio Melié 1999, otorgado conjuntamente por los festivales de Sitges, Porto, Roma y Bruselas). Es una tragedia que estas películas no lleguen a los Estados Unidos. Se nos está robando. Las salas están en manos de los cárteles del mal. Hace poco, en Dallas, unos fans tomaron al asalto un cine para exigir que mi nueva película Terror Firmer, se siguiera proyectando. ¡Y llevaba ya seis semanas! Ayer había dos mil personas en la sala aplaudiendo a Terror Firmer. Esto demuestra que podemos competir si se nos deja. En España hay un website llamado Chupacabra, que está dedicado al cine gore y a las películas Troma.

RM - En el trailer de presentación de los 25 años de Troma usted decía que Troma Productions estaba intentando abrirse a un público más amplio. ¿Cuáles son sus proyectos a corto plazo? ¿Cómo piensan realizar este proceso?

Lloyd Kaufman se reclina sobre su asiento en actitud pensativa.

LLK - Oh, estamos interesados en tromatizar todas las cuestiones de la sociedad. Modernizaremos los géneros de acuerdo a los tiempos. Por ejemplo, ahora estamos trabajando en una nueva serie de películas de zombis. En ellas habrá zombis homosexuales, zombis vegetarianos… Siempre por supuesto atentos a seguir insistiendo en la depravación de los sentidos, que es uno de nuestros conceptos básicos.

RM - Puede explicar eso por favor.

LLK - En nuestra época todo tiene que ser frío y desapasionado, todo lo que nos llega ha sido previamente digerido por alguien. En Troma hacemos causa por las emociones, por levantar al público de sus asientos y no dejar indiferente a nadie. Digamos que toda la filosofía Troma se encuentra recogida en el siguiente mensaje: La conspiración de las ligas: liga laboral, liga corporativa y liga burocrática, pretende sustraer el capital humano y espiritual de la pequeña gente de Troma, ya que no puede tolerar que podamos vivir nuestras propias vidas sin su permiso. Nuestra misión en Troma es liberar al mundo de esta opresión autoritaria.

RM - Dentro de unos meses iré probablemente a Nueva York. ¿Existe alguna manera de visitar Tromaville o de contactarle?

LLK - Claro. Tienes la dirección en los comunicados de prensa. Mi dirección de e-mail es kaufman@troma.com. Puedes contactarme ahí.

 

 

Texto, Copyright © 2000 Reynon Muñoz. Todos los derechos reservados.
Sitio web oficial de Troma Films: http://www.troma.com
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Última actualización: domingo, 30 de abril de 2000

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