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El hambre espiritual de Juan Perro

por Patricia Landino

Nacionalismos, lavanderas y hasta bandoleros moriscos enfrentándose a Felipe II, "la España profunda" aparece en el nuevo disco de Juan Perro, alter ego de Santiago Auserón, titulado Mr. Hambre, su cuarto elepé desde que se disolviera Radio Futura, una de las bandas que mejor definen la esencia de la impronta del rock español en la década de los ochenta.

Santiago Auserón da una vuelta de tuerca a su carrera y regresa a las raíces del rock tras erigirse como uno de los pioneros en la búsqueda de las raíces del son cubano o la música latina. En Mr. Hambre, la producción más austera de su historial musical, se deslinda de la música latina, la cual, a su parecer, se ha convertido en "una moda y propuesta de escritorio". Juan Perro, originario de Zaragoza, experimenta en algunas canciones de su nueva propuesta con música sinfónica y cuerdas, con lo que pretende aprehender la "gran sonoridad" de la ciudad de Praga.

En la terraza del piso nueve de un céntrico hotel madrileño, ataviado con chaqueta, camiseta ceñida y bota picuda -todo oscuro- fiel a su imagen de rockero depurado, el tríplice Mr. Hambre-Santiago Auserón-Juan Perro habló para Babab de su más reciente apuesta artística.

PATRICIA LANDINO - En este disco apuestas por volver la vista atrás y recuperar el rock a la vieja usanza de Elvis Presley y Duke Ellington.

JUAN PERRO - Hay un problema que me gustaría señalar: cuando el rock en castellano intenta reproducir las imágenes de la vida humana que provienen de expresiones del inglés, es decir, cuando intentamos traducir del inglés maneras de decir para cantar en el formato eléctrico, el lenguaje suena falso, indeciso. Se puede llegar a una mayor depuración de las canciones haciendo rock en español, actualmente, recurriendo a imágenes de la tradición, en la cual, en la búsqueda de lo propio encuentro las fronteras con la lírica musulmana o judía. Y en el terreno de las músicas, recurro a imágenes de la infancia que encuentro determinantes para expresar musicalmente el encuentro de la España profunda, en blanco y negro, con la cultura electrodoméstica que es la que trae el rock a nuestros lares.

PL - ¿Qué te marcó en este terreno?

JP - A finales de los cincuenta y principios de los sesenta mi padre trabajaba en una base militar de Estados Unidos en Zaragoza llevando artistas para entretener a los soldados, además de ejercer su oficio de topógrafo construyendo las pistas de aterrizaje. Finalmente quedó como una especie de animador cultural, y me permitió tener en casa muy pronto discos de Elvis Presley o Duke Ellington.

PL - ¿Mezclas las raíces del rock con la España profunda?

JP - Me interesa ese contraste. Ese momento en que la España rural, inocente, humilde, recibe el impacto del universo de la tecnología y de los medios de comunicación, que llega con el cine, la radio, y la televisión. El rock vino con eso.

PL - ¿Cuánto has tardado en preparar este disco?

JP - Hay canciones que están pensadas hace siete y ocho años. Hago esbozos muy rápidos. Contrasto notas de viaje con fragmentos de lectura que quizá no encajan de pronto, sino que necesitan muchas revisiones. Para asentarlas, suelo dejar que los inicios de la letra pasen de un cuaderno a otro, o al ordenador, dando tiempo para pulir las asperezas. En cuanto a la música, hay canciones que empecé hace tres años. En cuanto al resto, me he dedicado un año entero a componer y perfeccionar antes de emprender la grabación definitiva. Podemos decir que siempre hago primero la letra que la música, con algunas excepciones.

PL - ¿Entiendo que es una grabación casera?

JP - Es la primera vez que abordo las grabaciones desde el cuarto de trabajo en el que compongo las canciones. Desde que empecé Juan Perro, la primera fase de trabajo la hago con una guitarra y un walkman. Compongo así hasta que sea cantable la letra y logre un desarrollo que me parezca flexible y pueda sujetar rítmicamente el tema yo solo. Luego empiezo a estudiar las bases, sin ritmo, con baterías y un bajo en el ordenador. Como existen ya equipos que permiten la grabación digital con muy buena resolución, comparable a los grandes estudios, me ha parecido interesante ver hasta qué punto controlaba yo la grabación casera. Es un procedimiento que en Estados Unidos, Inglaterra y otros países más avanzados que España tecnológicamente se viene practicando ya desde hace bastantes años. Grandes discos están hechos así. Quería ver hasta dónde podía independizar mi cuarto de trabajo y lograr un sonido competitivo.

PL - ¿Controlas entonces prácticamente todas las fases de la grabación?

JP - No. El resto no lo he podido hacer sin el apoyo de técnicos especializados, porque si no tendrías que ser a la vez compositor, intérprete y técnico de sonido. Es demasiado. Si no te vas a un estudio grande donde haya técnicos especializados, te los llevas a tu casa, como he hecho en este caso. He incorporado a Virgilio Fernández, que ha trabajado conmigo desde Radio Futura, ha producido a Compay Segundo y tiene una experiencia importante en estudio. También he llamado a un especialista en grabación digital, un hombre joven pero experto, Sergio Delgado, que es uno de los primeros que se metieron en estas grabaciones digitales que ocupan poco espacio. Y finalmente hemos entregado el material a un técnico inglés, Nayel Walker, para que lo mezcle en un estudio grande.

PL - Introduces cuerdas y metales en algunas canciones...

JP - Decidí meter un color que le diera un tono épico a la canción que abre el álbum. Decidí dar un tratamiento sinfónico al tema para tener algo más de paisaje añadido al trío eléctrico básico. Me hablaron muy bien de los músicos de Praga. Lo habitual es irse a Londres, pero como en Londres se hace de todo y trabajan un poco en serie me dijeron que podía obtener un clima un poco más receptivo en Praga, donde hay una gran sonoridad. Son músicos enormes. Toda la ciudad es música. En una canción utilicé un cuarteto de dos violines, una viola y un chelo. En otra utilicé una sección de cuerdas de treinta y seis músicos.

PL - ¿Se ha dicho que es tu trabajo más austero?

JP - En parte sí porque me he planteado realizarlo con el mínimo de elementos, tocando el mínimo de acordes y notas, garantizando la fortaleza de la canción. En el disco hay un trabajo de arreglos muy elaborado. Hemos grabado muchas versiones y muchas pistas y luego hemos descartado muchas cosas para quedar con el esqueleto.

PL - ¿Porqué Mr. Hambre?

JP - Es una fórmula que recoge el sentimiento global del disco. Como de pasión atávica, un tanto alucinada, que tiene de la tradición más humilde en España, que pasa de ser hambre material de una miseria de siglos, a ser hambre espiritual, que no se contenta con la saciedad del bienestar. Mr. Hambre refleja el momento en el que la España humilde se ve amenazada y seducida por la tecnología que viene de fuera.

PL - ¿Qué le gusta de esa España musicalmente?

JP - Es muy interesante en el mundo sonoro porque capta con una ingenuidad maravillosa lo extranjero. Se deja seducir y a la vez mantiene hasta cierto punto virgen una sensibilidad cercana a lo rural. Y además está magníficamente seducida por lo urbano, como un universo que descubre.

PL - ¿Se le ha sacado poco partido en el mundo del rock a esa España rural?

JP - El mundo del rock trata de copiar el lenguaje rápido del mundo de los coches y del dinero, de los tratos en la urbe, y esto al inglés le sale muy natural, pero al español menos. Hay palabras que parece que suenan fuera de tiempo, como candela, pero todavía tienen uso. No sólo entre los gitanos o andaluces. Y significan cosas distintas en distintas regiones de España. Desde un mechero, a la hoguera, o la vela, o en Cuba, la intensidad que tienen las cosas.

PL - ¿Y lo latino?

JP - En este disco hay una especie de desmarque en la etiqueta de la latinidad que se ha puesto de moda. Necesitaba, en la primera fase de Juan Perro, acercarme al son cubano para captar la información original. Pero convertido en moda cultural, necesito alejarme y encontrar mi propio ritmo. En el concepto del mestizaje se está abusando y se convierte más que en un hecho social para ser descifrado, en una propuesta comercial ya de despacho. Cuando el mestizaje es intencionado y trata de que se mezclen colores de una manera artificial, los resultados no suelen ser buenos. Me interesa más bien buscar los hechos que lo han producido, por necesidad. La conjunción de elementos de culturas diversas. Es más interesante que ocurra por necesidad que provocado por una moda. Los premios Grammy ya sirven de punto de inflexión. Todo a lo latino, eso significa que hay que buscar en otra dirección.

 

 

Texto, Copyright © 2000 Patricia Landino. Todos los derechos reservados.
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Última actualización: domingo, 30 de abril de 2000

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