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A modo de presentación: Entrevista con María Teresa Miras-Portugal

por José Manuel Bautista

Cuando fui invitado a coordinar esta sección en Babab me sedujo la idea de contribuir a difundir la Ciencia en dos lenguajes poco habituales para ella: el lenguaje de la divulgación y el castellano. Estos dos lenguajes son medios de comunicación de un número de personas mayor que cualquier forma de lenguaje científico. La apuesta por estos cambios de registro que propiciaremos desde esta revista supone un reto muy particular para los que pasamos una parte importante de nuestro tiempo utilizando el críptico lenguaje de la ciencia en inglés.

Con este primer número, donde acepto formalmente el reto, tengo el anhelo de mostrar la capacidad que tiene la ciencia para transmitirse y para acercarse al deseo del ser humano de conocer más de sí mismo y del medio que le rodea.

A modo de presentación de la sección he preferido dar la palabra a alguien que conociese bien la Ciencia y que proporcionase una visión equilibrada de las inquietudes científicas. Sin lugar a dudas, la profesora María Teresa Miras Portugal es un científico que tiene mucho que enseñarnos, no sólo de la Ciencia como disciplina, sino de su especialidad, las neurociencias. La Dra. Miras ha sido pionera del estudio de receptores y transportadores de nucleótidos y aminoácidos en células nerviosas y sus investigaciones le han merecido un amplio prestigio internacional. Aparte de ser autora de más de 150 publicaciones de excelencia ha dirigido en el laboratorio más de 20 tesis doctorales y tesinas de licenciatura. Realizó su tesis doctoral en el prestigioso Centro de Neuroquímica de Estrasburgo y con tan sólo 34 años y después de un largo recorrido por centros españoles fue Catedrático de Bioquímica en la Universidad de Murcia donde dejó mucho esfuerzo y buenos amigos para venirse a la Universidad Complutense de Madrid, donde ha nucleado uno de los más importantes equipos investigadores en Neurociencias en España. Todavía en plena juventud, aunque con una gran madurez intelectual por su amplia trayectoria, ha llegado a puestos electos de dirección en varias organizaciones científicas, entre ellas la International Society for Neurochemistry, y es miembro desde hace 5 años del comité editorial del Journal of Neurochemistry.

Las pausadas, pero firmes respuestas de la Profesora Miras-Portugal, me llegan en el dulce acento gallego de su Carballiño de procedencia en el soleado despacho de la Facultad de Veterinaria que tanto prestigia con su presencia y enseñanzas.

JOSÉ MANUEL BAUTISTA - ¿Qué cree que aportará la investigación en Neurociencias en los próximos diez años?

MARÍA TERESA MIRAS-PORTUGAL - Me gustaría empezar haciendo una matización, pues una cosa son los logros de la ciencia básica y otros los logros que son inmediatamente aplicables. En la investigación básica vamos a asistir en los próximos diez años a conocer realmente cuales son los genes que diferencialmente se expresan en las neuronas en cada momento del desarrollo. De esta forma vamos a poder tipificar la respuesta de cada tipo de neurona del sistema nervioso central a diferentes tipos de estímulo. Esto nos va a proveer con los elementos necesarios para su aplicación a la clínica. Lo más importante de las aplicaciones será la regeneración de nervios y neuronas. En un plazo de 10 años va a ser posible la regeneración de los nervios espinales de parapléjicos y tetrapléjicos, lo que facilitará una curación más rápida de las secuelas de los accidentes. La regeneración del nervio óptico también será posible, aunque una cosa es la regeneración del nervio óptico y otra cosa será volver a ver, pues en principio solamente podrán volver a ver los que ya sabían ver, es decir los que en su día aprendieron y pudieron formar las conexiones neuronales del cortex visual en edades tempranas. Los que no aprendieron a ver solamente tendrán sensaciones luminosas.

JMB - ¿Qué ventajas tiene diferenciar las neuronas en diferentes tipos?

MTM - El conocimiento de cada transmisor y cada factor de crecimiento que hace que se diferencie y responda particularmente una neurona de un tipo u otro e incluso lo que debe tener una neurona a su alrededor para cumplir con su función va a hacer que en la práctica clínica se puedan tratar de recuperar grupos de neuronas específicas. Por ejemplo, enfermos de Parkinson o de Alzheimer podrán mejorar notablemente. Además, este conocimiento va a llevarnos a otro campo de gran expansión y de enorme relevancia como es la farmacología adaptada. El concepto de la normalidad se hace cada vez más amplio con lo que ya no hay un único estado de normalidad. Diferentes grados de ansiedad, depresión, esquizofrenia y alteraciones de la conducta podrán ser tratados mediante una farmacología más efectiva, más precisa y mucho más inocua. Será una farmacología casi personalizada dependiente de las singularidades metabólicas normales de cada individuo. No solamente tenemos que entender lo que está alterado sino también las particularidades con que un fármaco se comporta en cada individuo.

JMB - ¿Quiere esto decir que, además de por el componente genético, la capacidad del sistema nervioso tiene que considerar también un componente de aprendizaje?

MTM - A mi modo de ver el aprendizaje y la educación son esenciales para modular prácticamente casi todo. Eso sí, siempre que haya un substrato adecuado de partida entendido con unos límites amplios de normalidad. En un individuo normal se dan todas las gradaciones posibles en cuanto a carácter, y así hay quien siendo normal necesita el Prozac para que aumente sus niveles de serotonina y sin embargo otros individuos igual de normales poseen unos niveles altos de principio, y por tanto ya poseen una capacidad de relación personal mejorada. La educación puede ayudar a cambiar estos comportamientos iniciales. De todas formas, existen situaciones en que el substrato genético de partida puede ser problemático, como son lesiones cromosómicas, en los que la educación y el aprendizaje pueden ayudar pero que necesitan además de la generosidad de la comunidad para que estas situaciones no supongan un rechazo social.

JMB - Entonces, ¿como considera que puede influir el mayor conocimiento que se va teniendo del sistema nervioso sobre el propio conocimiento del ser humano?

MTM - La investigación del sistema nervioso nos ayuda a entender que nuestra procedencia es modesta: desde el último de los insectos, la formación del sistema nervioso parte de una segmentación casi idéntica. Los trabajos pioneros que se efectuaron en la mosca del vinagre se criticaron en su tiempo y ahora son plenamente válidos para el ser humano. No solamente aprendemos de nuestra modestia como seres vivos sino que este conocimiento nos obliga a preservar la riqueza de las criaturas del entorno. También aprendemos que el cerebro tiene una gran plasticidad y que debemos beneficiarnos de ella: hemos aprendido que cuanto más se repite una acción , más se aumenta la capacidad de recordar. Desde el punto de vista de la creatividad puede parecer paradójico, pues se tiene considerada la creatividad como esencia pura inherente al individuo, pero ahora se sabe que la creatividad también responde a unos patrones en donde hay un nivel de repetitividad del comportamiento de forma que se puede aprender el cariño, que tiene un importante componente de creatividad. Esta razón del aprendizaje y la repetitividad de los actos nos explica porque hay sociedades más "cariñosas" que otras, pues desde pequeño han aprendido a "querer". Y la neurociencia nos dice también que los patrones repetitivos pasan de generación en generación: se transmiten. Hay cada vez más indicios que señalan que una gran cantidad de comportamientos humanos son adquiridos. En Estados Unidos se ha observado que los hijos de madres adictas a drogas como el crack, que no han recibido ningún afecto de la madre, son jóvenes con una escasa capacidad afectiva que no saben tampoco diferenciar el bien del mal. Esto se aprende. Muchos de los comportamientos que se creían innatos son realmente aprendidos.

JMB - ¿Puede entonces aprender la psicología de las neurociencias?

MTM - Antes la psicología era casi como la teología, porque los grandes grupos generales del comportamiento que se clasificaban a partir de unas características psicológicas predefinidas no tenían sustento en relación al substrato cerebral. Ahora los psicólogos están siendo excelentes científicos porque han aprendido a analizar el cerebro humano desde fuera. Hoy día se conoce como cada zona del cerebro humano responde a un estímulo o grupo de estímulos mediante mediciones directas de la intensidad de la actividad cerebral como es la tomografia de emisión de positrones. Una palabra, el nombre de una persona pueden provocar la activación de diferentes zonas cerebrales gracias al procesamiento individual de ese estímulo. Este análisis que va a servir para entender las emociones humanas va a servir también para integrar los mecanismos emocionales en la tipificación y funcionalidad de cada neurona, y a su vez para comprenderlo en condiciones de disfunciones, como son las alteraciones del comportamiento, que son especialmente difíciles de analizar. Estamos en los balbuceos de una mayor integración entre la psicología y la química del cerebro.

JMB - ¿Cual es para usted la mayor revolución científica de este siglo?

MTM - Estoy claramente inclinada por las ciencias biológicas, y creo que uno de los mayores logros son las técnicas de biología molecular que han permitido el acceso al genoma humano y a otros genomas y con ello conocer la base genética de la enfermedad y por tanto el mayor potencial para curarla. En los últimos 20 años la ingeniería genética está permitiendo la individualización terapéutica a todos los niveles, desde el cáncer a las alteraciones del comportamiento que antes comentábamos, y además la ingeniería genética está siendo la base para poder abastecer el incremento en la demanda de alimentos y para muchas mejoras en la calidad de vida de la población mundial. Está incluso ayudando a preservar especies que están en vías de extinción. Todo esto además ha producido una gran riqueza, no sólo en cuanto a poder adquisitivo, sino también en un considerable incremento del conocimiento de nuestro entorno y de nosotros mismos, que es cultura, al fin y al cabo.

JMB - ¿Cree entonces que la ciencia necesita divulgarse fuera del ámbito estrictamente científico?

MTM - En general parece que el término cultura se limita a la literatura o al teatro, pero debería entenderse como algo más. El conocimiento de las ciencias de la vida está ocupando cada vez más un papel relevante en la cultura de nuestra época; ahora se tiene cultura no solamente por conocer obras artísticas sino también por saber el significado de los agujeros negros o del colesterol en sangre. Por tanto considero que la divulgación de la ciencia es una demanda de nuestra sociedad que desea conocer más y mejor los avances científicos.

JMB - ¿Es un buen lugar la Universidad para hacer ciencia básica?

MTM - Yo diría que es el sitio más adecuado pues es donde están las mentes más jóvenes, más activas y escasamente distorsionadas o mediatizadas por puntos de vista más estrechos o lucrativos. La Universidad debería tener la obligación de no dejar escapar estas mentes más creativas y con mayores inquietudes para desarrollar y profundizar en el conocimiento científico más básico, sin buscar una inmediata aplicabilidad. Esta es la mayor generosidad para avanzar en el conocimiento. Yo diría que la verdadera vocación de la Universidad es la de aportar conocimiento nuevo y revolucionario y esto sólo se hace mediante la investigación científica más básica. ¿Como si no se puede dar a la sociedad una fuente de conocimiento más desinteresada?

JMB - ¿Qué cree que puede enseñar un científico en la Universidad?

MTM - Desde la modestia de ser consciente de que se puede saber mucho más, el científico enseña lo más nuevo del conocimiento y la reflexión necesaria para poder llegar a él. Un científico es alguien que dedica su esfuerzo a encontrar cosas nuevas, a escudriñar la naturaleza y después a enseñarlo. También enseña cómo para crear y para innovar se requiere esfuerzo y tiempo, y por tanto puede enseñar la constancia y la exigencia consigo mismo, que son unos excelentes valores personales. Además también enseña el valor de la creatividad, pues hay que ser creativo para investigar, y por tanto lo estimula y lo favorece tanto en los estudiantes a su cargo como luego en la sociedad donde esos estudiantes más creativos vayan a trabajar.

JMB - ¿Puede existir enseñanza y formación de calidad en la Universidad sin investigación científica?

MTM - Esto sería imposible. La Universidad, para formar a los estudiantes, necesita tener profesores con talante científico e innovador, sin miedo a lo desconocido y sin complejos. Muchas Universidades están miopes por no apoyar logísticamente a los grupos de investigación científica pues son la base de su futuro. Muchos grupos de investigación importantes poseen bibliotecas míseras, no tienen personal auxiliar y toda la labor que realizan es gracias a una inversión personal muy importante y teniendo la Universidad de espaldas a ellos. Los que mantienen el buen nombre y la buena reputación de una Universidad acostumbran a ser un número muy reducido de esforzados investigadores que, a cambio, no reciben de su institución absolutamente nada. La sociedad debería plantearse muy seriamente qué sucede con Universidades que poseen científicos excepcionales que se benefician menos de los medios que quienes no investigan y enseñan con apuntes amarillentos. Los fondos deben ir mejor canalizados dentro de las propias Universidades y los grupos de investigación de excelencia deben ser reconocidos, pues es lo único que da esperanza y horizonte a la Universidad.

JMB - ¿Cómo puede redundar la calidad de la enseñanza en la sociedad?

MTM - Debemos tener en cuenta que la mayoría de los estudiantes salen al mercado laboral recién licenciados. Y deben salir sin complejos, pues son los únicos que en el nuevo puesto de trabajo pueden decir cuáles son las nuevas tecnologías y lo procedimientos más nuevos para aproximarse a los problemas tradicionales. Solamente los jóvenes que lleguen desde la Universidad sabiendo algo más que lo que se aplica en estos momentos lo podrán hacer, la vía de transmisión de los nuevos conocimientos y de la innovación en la sociedad son ellos. Para que estas personas vayan bien formadas es necesario que hayan tenido profesorado intelectualmente activo en la investigación que les saquen del círculo vicioso de los apuntes obsoletos plagados de errores que se transmiten de generación en generación. Si una Universidad no tiene profesorado investigador que amplíe el horizonte de estos jóvenes las promociones que salgan de ella van a servir para poco, mientras que aquellas Universidades donde se tenga en cuenta este aspecto aportarán sin lugar a dudas un mayor caudal humano y riqueza a la sociedad. Sin una investigación de calidad la formación universitaria no será nunca de calidad.

 

 

Texto, Copyright © 2000 José Manuel Bautista. Todos los derechos reservados.
Fotografía, Copyright © 2000 Eva Contreras. Todos los derechos reservados.
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Última actualización: martes, 29 de febrero de 2000

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