| Lucrecia: "Sigo yendo a contracorriente" por
Vicky Bastos
Enciendo el móvil y tengo un
nuevo mensaje en el contestador que me llama la atención. Una voz dulce, profunda, y con
mucho acento cubano me dice que dejemos la entrevista para más tarde: "Estoy
agotada, por la mañana un programa de radio, tú sabes... y luego mi Carlitos que lleva
toda la tarde haciéndome las trenzas".
Y cuando me encuentro con Lucrecia tiene un nuevo peinado. Eso sí, toda
ella es color y no sólo sus trenzas. Lleva un anillo de arco iris que adorna su larga
mano morena y unas gafas de sol que esconden sus expresivos ojos. Y yo pienso: ¡Qué
guapa es! Pero luego me olvido cuando la escucho. Porque sus palabras y la energía que
desprende son como un torbellino de luz y de alegría.
VICKY BASTOS - ¿Cuántos años llevas ya en Barcelona?
LUCRECIA - Pues mira, nueve años como quién dice la
cosa.
VB - Desde Cuba a España. ¿Qué te motivó cruzar el
océano?
L - Mira, yo trabajaba en la orquesta de mujeres más
famosa de Cuba, Anacaona, y nos invitaron a actuar a Barcelona. Hacíamos
repertorio cubano y propio. Sobre todo versiones de Celia Cruz.
VB - Y una vez en la Ciudad Condal decides quedarte a
probar fortuna.
L - Antes de nada he de decirte que yo empecé desde
cero y que nadie me regaló nada.
VB - Sí claro, pero tú eras diferente. Una cubana
atípica, diría yo.
L - Al principio, todo el mundo me decía que iba
contracorriente. Esperaban de mí, brillo, vestidos cortos. Yo creo en lo que tú
comuniques como persona, ser fiel a través de la música siempre.
VB - Lucrecia, cuéntanos cómo fue tu primera toma de
contacto con la música.
L - A "mami" le gustaba mucho. Y cuando yo
tenía siete años me llevó a la escuela para hacer las pruebas de piano. Al conseguir
cien puntos, se dijo: "Esta es la mía" (ja, ja, ja). Y así fue como comencé.
Pero yo estaba loca por jugar a la bicicleta y a la "suiza" y tenía que ir a
estudiar. Era demasiado flaca. ¡No paraba quieta ni un momento!
VB - Aunque luego dirigiste tu carrera hacia el canto.
L - Sí, bueno, a mí lo que me gustaba era cantar. Y
comencé con la música popular cubana. Luego gané premios en Cuba con mi propio
repertorio. Hacía arreglos y orquestaciones para la Orquesta Anacaona, hasta que
llegué a España.
VB - ¿Fueron duros los comienzos? Para los músicos en
sí ya lo son. Y más si vienes de fuera...
Al principio casi. Confieso que estuve a punto de tirarlo todo por la
borda. Yo pensaba: "Pero si mi país me quiere".
VB - ¿Qué te hizo permanecer en España?
L - Conocí a un señor que quería promocionar la
música cubana y le gustó lo que yo hacía. Así que firmé un contrato discográfico.
Gracias a esto me quedé.
En España no hay una educación
musical importante

VB - Hablemos de tú música. ¿Qué evolución ha
sufrido a lo largo de estos años?
L - La gente que conoce mi trabajo sabe que tengo dos
partes. Por un lado, los boleros y por la otra, la música más bailable. Realmente, a mí
me gustaría enfocar mi carrera de cara al teatro, es decir, hacer un espectáculo más
acústico e íntimo, donde el sonido se ensucie menos.
VB - Pero existen los compromisos discográficos y el
mercado, que a veces no le permiten a uno hacer lo que quiere.
L - Ante todo yo me considero "música",
realmente. Más que una artista con su marketing premeditado. Yo no quiero pensar en
ventas, quiero hacer lo que me dé la gana, pero claro, todo esto te condiciona. Lo que yo
hago no es, por ejemplo, como el jazz que no hay una competencia constante. Yo
sólo quiero estar tranquila, crear la música que quiero y dirigirme al público que me
quiera.
VB - Dura lucha la que planteas en un mundo cada vez
más mercantilizado.
L - Es que se estereotipa mucho. Si pretendes hacer
algo diferente y con tu propio sello, resulta muy complicado para el oído que se le ha
inculcado a la gente. En la radio ponen música demasiado simple. Aquí en España no hay
una educación musical importante.
VB - Pero es que tú vienes de Cuba, cuna de grandes
maestros...
L - En mi país somos "requetemusicales".
Allí se oye de todo, pero se conoce más la música americana que la cubana. Claro , y el
dólar, tu sabes (ja, ja, ja). Las canciones las escuchábamos a través de cintas que
llegaban no se sabe cómo. No venían los nombres de los grupos, ni nada. Así conocí yo
a Steps Ahead, Benson, Pat Metheny...
VB - Tus letras, tus melodías, no son sólo canciones
de amor y ritmos bailables. También está la intención de los mensajes.
L - Trato de que mis canciones no sean superfluas e
intento que contengan grandes dosis de reflexión y de melancolía. La vida diaria es
bastante dura. Y yo sigo yendo contracorriente. No pienso en un mercado, sino que razono,
razono mucho.
Antes vivía en una cápsula,
hasta que abrí los ojos

VB - Aunque sabemos que no te gusta hablar de la
política de tu país, nos resulta inevitable. Sobre todo porque ello marcó mucho tus
primeros pasos en España.
L - Cuando llegué a Barcelona todo el mundo quería
saber de qué parte era. Si era de aquí o de allá. Y yo decía: "Yo soy yo".
Pero no lo entendían.
VB - Pero algo tendrías que decir al respecto, o por
lo menos justificar esa ausencia de compromiso político.
L - Con mi primer disco ("Me debes un
beso", 1993, Magic Music) nada de política. Pero desde 1993 a 1995 me pasaron
muchas cosas y empecé a abrir los ojos. Vivía en una cápsula y no me inmiscuía en
nada, sólo en actos antirracistas. Luego comencé a participar en actos de solidaridad a
Cuba.
VB - Y ahora, ¿eres de alguna parte?
L - Mira, yo solo quiero que la gente se lleve lo mejor
que pueda. Todos somos cubanos ¿no?, y bastante tenemos con el exilio para estar
"fajados" entre nosotros mismos.
Decidimos enfocar el tema hacia otros derroteros. Lucrecia se ha puesto
seria y hasta ahora no había parado de reír. De nuevo se le ilumina el rostro cuando le
preguntamos acerca de sus últimas colaboraciones artísticas.
L - No he parado. En Agosto trabajé con Alex Acuña en
Los Ángeles (Tolú) que hace latin jazz. Luego, con Paquito de Rivera,
con un tema que cantaba Beny Moré, llamado "Cómo fue" (Tropicana Nights).
Aquí en España, grabé con Los especialistas (Un pez en mi maleta). Y
recientemente me fui a Estados Unidos a participar en un disco de la UNICEF que
homenajeaba a la música latina. En este CD, Tocando Tierra, colaboran artistas
importantísimos tales como Rubén Blades, Willy Colón, Mercedes Sosa, Tito Puente, Willy
Chirino. Y a mí me tocó cantar el tema que titula el disco: (Y Lucrecia canta) "Yo
soy del Sur, soy del Norte y el universo es mi pasaporte".
VB - Últimamente también te has sumergido en el mundo
del celuloide.
L - Tuve una escena en la película Segunda Piel,
donde cantaba "Yucali" en forma de bolero. Y ya más como actriz, en Ataque
Verbal, donde hago de una jinetera cubana que se enamora de la protagonista.
VB - Háblanos acerca de tus próximos proyectos.
L - Seguiré dando conciertos por todo el territorio
español presentando mi último disco Cubáname (Universal, 1999). En
junio haré una gira por Europa con un espectáculo en el que también estarán Celia
Cruz, Willy Chirino y Paquito de Rivera como director musical.
¡Casi nada! Pero Lucrecia ha trabajado duro para llegar alto.
Hará alrededor de siete años, actuaba con cierta asiduidad en el Café
Central (Madrid). Era un espectáculo en el que cantaba boleros de siempre, pero había
algo en esta mujer que la hacía diferente porque con su cálida voz era capaz de
transmitir esas letras de amor y desamor de una manera personal, creando una atmósfera
íntima y mágica, como es ella.
VB - Lucrecia, ¿Cómo ves tu futuro?
L - Mi futuro no lo veo (ja, ja, ja). Voy fluyendo como
el agua y veo como se desarrolla mi futuro. Y aplico la frase que me dijo una amiga:
"El pasado es ya pasado, el futuro es un misterio, y el presente es nuestro
regalo".
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