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Sergi Puertas

Sergi Puertas


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Música para talleres mecánicos

por Alberto Vázquez

El pasado 31 de diciembre de 1999 fue la fecha elegida por Sergi Puertas para que su trabajo "Ballet lessons for crippled hipsters" se diera por finalizado. Han sido cuatro años de trabajo intenso y silencioso de los cuales ha nacido un disco con veintiocho canciones marcadas por la necesidad de circular alejadas de los sonidos convencionales. Sergi Puertas, o lo que es lo mismo, Dioxid, ha culminado un proyecto emocionante, profundo, duro e inclasificable desde la más salvaje de las soledades. Dos meses antes de concluir su obra, nos reunimos con él en la ciudad de Barcelona y mantuvimos la presente conversación.

ALBERTO VáZQUEZ - Siempre he sentido admiración y fascinación por los hombres-orquesta: un solo individuo se lanza al vacío de la interpretación musical sin más acompañamiento que su prole de instrumentos de toda índole. Dioxid, tu grupo de un solo másico con el cual firmas el trabajo que acabas de presentar en público, "Ballet lessons for crippled hipsters", me recuerda este concepto.

SERGI PUERTAS - Yo, en realidad, provengo, como la mayoría de los másicos urbanos de mi generación, del pop y del rock. Mi interés por interpretar yo mismo todos los instrumentos nace de una necesidad que tiene poco de vital y mucho de cotidiana. Yo solía tocar la guitarra y el bajo, principalmente, en numerosos grupos de rock. Llegó un momento en mi vida en el que mi trabajo profesional me absorbía tantas horas al día que se hizo imposible mantener una relación normal con un grupo de música. Asá que tuve que dejarlo. Simultáneamente, comencé a trabajar en casa con multipistas y ordenadores. Y lo uno llevó a lo otro. No soy un hombre-orquesta en el sentido clásico del término ya que, aunque la mayoría de los instrumentos que utilizo son tangibles, hay mucho trabajo de postproducción detrás con software de ordenador. Asá, cualquier sonido tradicional de guitarra, bajo o teclado, incluso un golpe a un cacharro de cocina o un chasquido, puede descomponerse y recomponerse, retorcerse hasta que el oyente no tiene ya manera humana de saber qué es lo que está sonando ahá. Pero supongo que de algún modo sá soy un hombre-orquesta.

AV - Desde luego. Y esa manera de trabajar se transforma en un trabajo que apenas se parece a nada.

SP - Sí. Toda la música que yo escuchaba en la radio me hastiaba profundamente. Desde el principio de mi trabajo en solitario, me negué a hacer lo que se suponía, por mi edad, mi época y mi formación musical, que debía de hacer. El pop actual repite y repite siempre las mismas formas y estructuras de manera incansable. Yo no estaba dispuesto a hacer eso. Así que hice siempre en todo momento lo que me dio la gana. En los casi cuatro años que ha costado terminar mi primer disco, he trabajado siempre movido por el gusto de tocar, más que nada porque solamente cuando el proyecto estuvo ya muy avanzado me plantee sacarlo a la luz. En ocasiones he realizado infinitas sesiones musicales de pura improvisación. Dispongo de varias horas de música grabada en torno al proyecto Dioxid. Pero sólo unos pocos minutos se han volcado en el trabajo definitivo.

AV - Eso me lleva a pensar que dispones de un método de trabajo un tanto especial.

SP - Utilizo instrumentos tradicionales como son las guitarras y el bajo eléctrico. Pero También incluyo infinidad de material que no tiene un origen musical. Uso muchos samples de ruidos y sonidos diversos que rehago hasta convertirlos en irreconocibles. Para ello, se secuencian las muestras de sonido hasta crear frases armónicas. Gracias a esto se pueden obtener texturas increíbles.

También uso teclados midi. El midi profesional es muy caro, pero por poco dinero se puede comprar un simple teclado controlador midi que, conectado a una tarjeta de sonido, ofrece resultados sorprendentes si se postproduce después adecuadamente. Finalmente, están las sesiones de improvisación. Sobre una idea base puesta a sonar una y otra vez en un bucle sin fin, toco durante sesiones de una hora u hora y media todo lo que se me ocurre y lo grabo digitalmente. Una vez terminada la sesión, comienza el trabajo de ordenador. Es como montar una película: no es preciso comenzar por el principio y seguir secuencialmente hasta el final, sino que los planos pueden combinarse infinitamente hasta dar al resultado el aspecto pretendido. Los cortes de másica que se extraen de la sesión pueden durar a veces casi un minuto, otras apenas un segundo. Finalizado este trabajo de montar y desmontar, se obtienen solo unos segundos de másica aceptable. Son precisas entonces más y más sesiones, seguidas de fases de "montaje" en las que uno va paulatinamente aprendiendo qué es lo que funciona para ese tema en concreto y qué no. Asá, en cada sesión, hay menos de improvisación y más de composicion. Es un trabajo tedioso, pero es la única forma de hacerlo.

AV - ¿Los ordenadores son muy importantes en tu trabajo?

SP - Esenciales. Toda la grabación pista a pista se hace a través de un ordenador. Es la herramienta básica para trabajar y gracias a la cual mi trabajo es el que es. Sin la tecnología de los ordenadores, mi trabajo no se podría haber realizado jamás.

AV - Cuando he escuchado tu disco, la primera impresión ha sido la de no comprender absolutamente nada. Así que lo más sensato que se me ha ocurrido es volverlo a escuchar una y otra vez hasta que he conseguido comprender su concepto. Una de las cosas que más me han sorprendido es la facilidad que tienes para mezclar toda clase de fuentes y tipos de másica y obtener un resultado coherente.

SP - Siempre me he dejado llevar, en primer lugar, por mi instinto como másico, y en segundo lugar, por mi gusto como oyente. El resultado es un trabajo en el que tienen cabida desde sonidos muy simples, casi simples texturas ambient, lo que algunos llaman música para ascensores, hasta tramos de influencia heavy metal o dance. En este sentido, he querido siempre ser coherente conmigo mismo y no cortar nada que me parecía que debía de estar en el trabajo final porque era armonioso con él. Además, en mi trabajo hay una constante habitual que se ha convertido en obsesión a lo largo de los años: huir de las maneras convencionales de trabajar la másica hoy en día. La estructura bajo,batería y guitarra sólo me interesa en contadísimos casos. Puedes poner la radio y darte cuenta de que todo es casi lo mismo. No hay aportes nuevos, no hay frescura, no hay propuestas diferentes. Tan sólo mucho de lo mismo.

Creo que para el másico actual, que se mueve en un entorno en el que está ya todo inventado, sólo quedan dos caminos claros para innovar: el primero es trabajar con instrumentos usuales en temas con progresiones, melodías y armonías inusuales. El segundo es trabajar en temas donde las características melodías y armonías sean familiares al oyente, pero interpretandolos utilizando instrumentos o tratamiento de esos instrumentos completamente inusuales. Tal vez yo me decanto más por esta segunda opción. Una tercera opción extrema, componer material completamente inusual e interpretarlo de forma totalmente inusual, termina siempre en propuestas de vanguardismo pelmazo.

AV - Me sorprende los cortos que son algunos de tus temas.

SP - Eso es algo que tenía muy claro. Utilizando todas las nuevas tecnologías, hacer temas largos es lo más sencillo que hay. Con un ordenador se puede transformar un tema de menos de dos minutos en uno de media hora. Incluso sin disponer de ellas: ahí tenemos a los minimalistas, algunos de los cuales cuentan con excelentes ideas que, pagados de sí mismos, estropean hastiando por iteración hasta la náusea. Es algo relativamente sencillo de hacer. Pero no me parecía honrado repetirme hasta la saciedad. Este es un reproche que yo hago a muchos másicos. No quería caer en el mismo vicio. Una vez dicho en una canción lo que se pretendía decir, lo mejor es darla por terminada y comenzar con otra. Si el resultado es de un minuto, pues es de un minuto. Desde luego, esto no responde a ninguno de los estándares habituales para trabajar en másica comercializable hoy en día, pero eso es algo, verdaderamente, que me deja indiferente.

AV - Tú te has decantado desde el principio por un medio de difusión que funciona de una manera autónoma a estos canales comerciales en los que tan difícil sería encajar tu másica.Hasta que punto Internet es importante en tu trabajo?

SP - Es importante, aunque con sus limitaciones. Yo soy un músico muy marcado por el carácter tecnológico de mi labor, pero por ahora creo que es difícil plantearse Internet como una plataforma de lanzamiento para un músico o grupo desconocido. Más que nada porque sus limitaciones de velocidad en el campo del audio aún son notables y el oyente medio raramente va a tomarse la molestia de bajarse temas de audio de aquello que desconoce aunque estos están disponibles en la red. Por otro lado parece una vía interesante de difusión y comercialización para másicas que, como la mía, no responden a esquemas clásicos de creación. El formato mp3 ha supuesto una verdadera revolución para los másicos como yo, ya que permite la distribución de infinitas copias de material de audio a un coste prácticamente nulo y con una calidad de sonido similar a la del compact disc que puedes adquirir en cualquier tienda de discos. Esto es algo genial y aporta ganas de seguir trabajando. Porque, te lo aseguro, desarrollar un trabajo como el mío a lo largo de cuatro años es una tarea que en ocasiones se convierte en tediosa. Si a esto añades la íntima convicción de su difícil comercialización, el desánimo en inmediato.

AV - A pesar de todo, también usas instrumentos tradicionales.

SP - Sí, claro. Gran parte del disco está grabada con instrumentos tradicionales. Es en el proceso de mezcla donde la informática cobra mayor presencia. Uso guitarras eléctricas y bajos como los de cualquier banda de rock.

AV - Sé que tu Telecaster tiene un origen muy curioso y muy definitorio de tu labor.

SP - Es como si el destino te ubicase en tu lugar correcto. Un buen día yo estaba viendo la televisión y dieron la noticia de que el Liceo se había incendiado. El tema tuvo una repercusión inusitada en esta ciudad, ya que el Liceo es la institución viva con más carisma de Barcelona. Al poco tiempo, se decidió que, ya había que reconstruir todo el edificio, no estaría de más ampliarlo. Asá, expropiaron a todos los que estaban en el solar contiguo. Y, nuevamente por la televisión, pude ver a los vecinos y comerciantes afectados realizando un enérgica protesta que de nada sirvió. Pero, en una toma rápida, vi al dueño de una tienda de instrumentos musicales en la que yo solía comprar esporádicamente. A ellos también les expropiaban. Así que fui a ver el material que tenían en liquidacion. Lo curioso del asunto es que el local en el que se había ubicado hasta entonces la tienda, ya estaba desocupado y la liquidación de existencias tenía lugar en un taller de motos cercano. Fue un tanto surrealista. Grandes hileras de Telecasters y Stratocasters y muchos másicos probándolas mientras unos metros más allá, los mecánicos golpeaban las motocicletas embutidos en sus buzos azules manchados de grasa. Entonces pensá que aquel podía ser el auditorio idóneo para mi másica.

AV - Con instrumentación tradicional y digital aunadas, tu disco es eminentemente musical. Pero de vez en cuando se pueden escuchar algunas voces, casi siempre en actitud recitativa.

SP - Hay un par de escritores cuyos textos aparecen en el disco. Burroughs es uno de ellos. Una conclusión a la que llegué fue que si cientos de grupos pop pueden escribir letras estúpidas y, adornadas como una música decente, dan lugar a temas audibles con su pequeña dosis de gracia, yo podía utilizar directamente la voz de Burroughs y el valor de la canción crecerían proporcionalmente. El argumento peca de cierta ingenuidad, pero es impecable. Además, tuve la suerte de acceder a grabaciones originales del propio Burroughs recitando su obra y aquello era demasiado dulce como para no utilizarlo.

AV - Con un resultado sorprendente, añado.

SP - Los ordenadores son, desde luego, una gran herramienta. El problema es que, de nuevo salvo excepciones, quienes los utilizan carecen completamente de nociones de composición y armonía. Prácticamente se trata de programadores. Además, La Música creada a partir de electrónica y ordenadores y en la que no interviene nada más, me parece un camino sin salida. La mayoría de resultados de música cien por cien electrónica son desastrosos y creo que eso da lugar a que los másicos "de verdad", al escucharlos, se encierren más y más en sus instrumentos y no quieran saber nada de las máquinas. Es necesario, supongo, hallar el equilibrio entre cuerdas y madera por un lado, y software y circuitería por otro.

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Fotografías de Alberto Vázquez.
Web de Dioxid en Mp3.com, http://www.mp3.com/dioxid
Esta entrevista tuvo lugar en la ciudad de Barcelona el 30 de octubre de 1999.
Texto y fotografías, Copyright 2000 Alberto Vázquez. Todos los derechos reservados.
Sylicon Surf, Copyright 2000 Sergi Puertas. Todos los derechos reservados.
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Correo: Colaboraciones
Última actualización: viernes, 31 de diciembre de 1999

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