| 27ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires por
Rosana Gutiérrez (enviada especial)
1 de mayo de 2001
Alejandro Dolina, Juan
José Saer... y siguen las firmas
El ángel gris, el arte y el infortunio
"Los adolescentes suelen sentir la tentación de la desdicha, oscuramente
presienten que el infortunio es propio de los hombres virtuosos, como así también una
áspera respuesta generacional al fastidioso deseo de nuestros mayores de vernos siempre
satisfechos...
Cuando se me pregunta cuales fueron las razones que me acercaron al
mundo del arte y la poesía, no debería olvidarme de esta atracción sombría de ser
desdichado".
Con este pensamiento, Alejandro Dolina abrió su conferencia sobre
"Arte y desventura" ante un auditorio de más de 1200 personas, la mayoría,
seguidores de su programa radial "La venganza será terrible".
Es que el autor de "Crónicas del ángel gris" tiene eso
especial, su estilo irónico, erudito y humorístico llega a distintas generaciones y su
poder de convocatoria aumenta a medida que van surgiendo nuevas descendencias.
Es que, Dolina, es un contador de historias excepcional y ha enseñado
el placer de escuchar desde su micrófono y el goce de leer desde sus obras literarias y
los muchos otros libros a los que hace alusión en sus charlas.
Con un tono parecido al que utiliza en sus reflexiones radiales, con
asociaciones sobre música, o poesía y anécdotas biográficas de artistas ilustres, la
charla giró en torno a las relaciones existentes entre las manifestaciones artísticas y
la desdicha.
Haciendo un recorrido por las concepciones musicales de Edward Hanslick,
quien puso énfasis en el carácter combinatorio e imaginativo de la música, opuestamente
a la idea de los románticos que sólo veían en ella una expresión de sentimientos, con
ejemplos de cómo se intentó explicar la obra de Chopin, bajo las concepciones
románticas.
"Hoy en día los defensores de la música programática siguen
siendo mayoría. A la gente le gusta creer que cada canción tiene su explicación,
particularmente aquellos que no gustan de la música, sino de la explicación, entonces
van a los conciertos y empiezan a escuchar y se imaginan estas explicaciones y prefieren
leer en el programa estas explicaciones y hasta quedarse en casa leyendo el programa. Son
gente a la que la música por si sola les resulta indiferente".
Después de hacer referencia a la vinculación entre la obra de un
artista con las circunstancias de su vida según las diferentes escuelas y épocas,
consideró tres vértices: artista, obra y desgracia, y la forma en que interactúan.
En cuanto al dolor y la obra, su paso por Nietzche y la tragedia griega,
fue obligado.
"Nietzche conjeturó que el pesimismo no era necesariamente
signo de declive, de ruina, de fracaso, de instintos debilitados. Y señaló la
posibilidad de un pesimismo de la fortaleza, una predilección intelectual por las cosas
horrendas, malvadas y problemáticas de la existencia que nace de una salud
desbordante..."
En relación a las obras que influyen en los autores, tragedias
personales que empiezan en las obras, contó varias historias que se remontan a la
historia china. La de un desconocido emperador chino del siglo XXV antes de Cristo
(posterior a Huan Ti), que encargó a sus dieciocho pintores la realización de un fresco
en los muros de su palacio.
La obra resultó ser tan perfecta y bella, que inmediatamente ordenó la
decapitación de todos los pintores que habían participado en ella, de modo en que no
hubiese ninguna otra similar en todo el imperio. O la historia del poeta Han Yu que era
confuciano y escribió un libro sobre el traslado a la capital de un dedo de Buda. Lo
llamó "Sobre el hueso de Buda" y fue una obra escéptica y racional de
filosofía confuciana, opuesta a la nueva fe imperial, donde pedía que el dedo fuese
arrojado al agua o al fuego y se prohibiera la "superstición budista". Esto le
costó la condena a muerte, de la que se salvó a cambio del destierro y su posterior
fallecimiento en la soledad más absoluta.
"Aquí es la obra la que condena al autor, pero aquí también
gritan bajo esta anécdota, todos los artistas que han sido víctimas de las dictaduras,
de los regímenes totalitarios y de la estupidez".
Alejándose ya de la China milenaria, contó la historia de la novela
"Vathek", de William Beckford, un bibliófilo, viajero millonario y escritor de
fama bastante extravagante. Como en su libro figuraban cinco castillos correspondientes a
los cinco sentidos y una torre babilónica que descifraba planetas, decidió él mismo
construir uno de ellos, con más de quinientos obreros que trabajaron en siete millas de
perímetro, los cuales, para ganar tiempo pusieron a la vez la madera y el concreto sin
calcular la resistencia de los materiales, lo que provocó que la construcción se
partiera en dos y se desplomara. Así y todo Beckford insistió en que la mansión
volviese a construirse, la siguiente vez con una torre de ochenta y cuatro metros de
altura, que, cuando los últimos invitados a la fiesta inaugural estaban partiendo,
volvió a desmoronarse.
"Enfurecido, William Beckford atribuyó a la novela, al
"Vathek" tanta mala suerte. Y estuvo a punto de quemar el manuscrito. Se
arrepentía de haber puesto más cuidado en la construcción literaria, que en la
construcción de su casa. Y es éste, un arrepentimiento razonable. Hasta su muerte, en
1844, sostuvo que el libro era la fuente de todas sus desdichas".
En su especialidad, la de contar anécdotas, "chismes", como
él mismo los llama, Dolina siguió con otras más, frente a la hipnótica atención de su
público: historias de "obras desventuradas", Leonardo y los estragos que
sufrió "La última cena" para terminar con paralelismos entre "El
árbol que pintó Renoir y los acontecimientos de su vida" para concluir en una idea
final que dejó el tema abierto a la reflexión.
"Toda obra artística no es más que un juicio sobre el
carácter mortal del hombre. El arte rebela nuestra condición fundamental y esa
condición, queridos amigos, es trágica. El arte es el hijo de la pena... El hombre
desgarrado, el hombre solitario, es un cosmos hostil, el hombre que paga culpas cósmicas
que acaso no son de él, se lanza hacia delante en caminos de arte o de amor. Se sale de
sí mismo buscando ser otro. Pero el ser del hombre contiene ya ese hombre que quiere
ser..."
Finalizada la conferencia, el autor de "El libro del fantasma"
afrontó la inmensa cola de admiradores que, libros en mano esperaban las firmas de sus
ejemplares en el stand de la Editorial Colihue. El pasillo se llenó de gente, aumentada
por la presencia de Quino, el creador de "Mafalda", quien firmaba sus libros en
el stand contiguo y es, sin dudas, junto a Dolina, desde hace años, otro clásico de la
Feria.
Canción urgente para Cuba
"Esta
sala, es la sala unificada entre la Leopoldo Lugones y la Miguel Hernández. Esta
necesidad solo se presenta en un país, cuando se trata de Cuba. Con esto quiero decir que
en esto se expresa el verdadero cariño y solidaridad de los argentinos, para con
Cuba".
Comenzó así, en palabras de uno de los organizadores de la Feria del
Libro, el acto en homenaje al día de Cuba.
En un clima de fiesta, que nos remontó a varios años atrás, con
primeras filas de pañuelos blancos distintivos de la Madres de Plaza de Mayo, que hoy ya
son abuelas y lo parecen, pero siguen actuando como madres, y también como abuelas por
esa forma de trasmitir ternura, repartir besos y sonreír cuando son el blanco del
fotógrafo. Están viejitas las madres... Pero están ahí, siempre, en primera fila, con
el joven espíritu intacto. Y eso sigue siendo unas de las cosas invalorables entre el
desconcierto, la globalización y las pérdidas.
La primeras palabras fueron del embajador de la República de Cuba en
Argentina, Alejandro González Galeano, que con voz de impostada dijo: "Escribí
unas notas, no sea que la improvisación me diera de hablar de insectos y otras cosas. Hoy
no voy a hablar sobre el voto anticubano en la Comisión de Derechos Humanos. Lo que
había que decirse ya se ha dicho y la solidaridad del pueblo argentino ha quedado más
que demostrada..."
Luego del vergonzoso voto del gobierno argentino, cada día más alejado
de la gente argentina y latinoamericana, y cada día más obscenamente entregado a las
imposiciones del FMI, las palabras del cubano nos sonaron a desagravio, porque todos allí
sabíamos que no somos parte de la sucia trama, mientras González Galeano seguía
diciendo cosas como: "Ya han decidido que los pueblos latinoamericanos, cual
dóciles corderos caminen hacia el matadero. En tal circunstancia, solo queda para
nuestros pueblos un último recurso para defendernos: la cultura, que es la única arma
capaz de presentar batalla y hacernos sobrevivir".
Después se vino el espectáculo. Luis Lugo y su grupo Afrocuba, con dos
temas cantados y bailados por Regla Cumba una hermosísima mulata cubana, y el cantante
Dagoberto Hernández, afincados en estos pagos desde hace varios años, como músicos
invitados.
Luego,
el "amigo de la casa" Santiago Feliú interpretando varias canciones y en el
cierre, "Ansias del alba", el tema que siempre está dedicado a las Madres de
Plaza de Mayo.
En los intervalos, la lectura de las adhesiones de diferentes
organismos, instituciones y particulares contra el bloqueo de Estados Unidos y
finalizando, la presentación de Jesús del Valle (Tatica) y Carlos Ruiz de la Tejera, en
un espectáculo emotivo por demás, mezclando canciones con poemas de José Martí, y la
participación de la bella voz de Emilia Morales, en versiones de temas de Silvio
Rodríguez como, "La era está pariendo un corazón" o "Pequeña serenata
diurna", que toda la audiencia cantó con ellos. En definitiva, un merecido homenaje
al maltratado pueblo cubano, de la mano de sus representantes, los artistas.
Ese señor de Santa Fé
Se
llama Juan José Saer y nació en Serodino, un pueblito de la provincia de Santa Fé.
Es uno de los más grandes escritores vivos argentinos, pero vive en
Francia. De vez en cuando se viene por acá y justamente, fue quien inauguró la Feria del
Libro, la primera vez en que un escritor lo hizo, este año, luego de 27 años.
En una charla abierta con un público bastante conocedor de su obra,
Juani, como lo conocen sus familiares y amigos más íntimos, mostró un aire campechano,
amable y gentil. Su aire de provincia, ese que jamás perdió.
El diálogo, coordinado por Hinde Pomeraniec (cronista del diario
Clarín) repasó la biografía del escritor, quien habló de sus comienzos y contestó
preguntas que un auditorio ávido de respuestas le propuso.
Con respecto a sus primeras lecturas, mencionó una adaptación para
niños de "Moby Dick", como un libro que le dejó marcas, habló de su
vecindad con la Librería Sarmiento y una anécdota: "Allí me compraba los libros
y, a veces me los robaba. Robaba es una forma de decir porque él siempre lo supo. Creo
que se siente un poco como el propietario de mi obra literaria..."
La charla luego se sumergió en cuestiones que más tuvieron que ver con
motivaciones o técnicas literarias, y desinteresadamente develó sus misterios creativos
haciendo hincapié en su predilección por la narrativa, explicando el porqué de la
primera o la tercera persona utilizada en sus relatos, pero asimismo hizo una encendida
defensa de la poesía: "Los poetas son los guardianes de la historia".
Ante una pregunta de un joven del auditorio, sobre si el valor que le
adjudica a la familia es el mismo que aparece reflejado en sus relatos, respondió:
"No le adjudico ningún valor. La familia es un valor refugio, en lo moral y en lo
económico, según los tiempos que corren. Por eso la familia no siempre es mala como se
puede ver en algunas de mis novelas. Si bien cuando era joven, quería terminar con la
familia, la patria y todas esas chucherías, me di cuenta que la familia ocupa un espacio
muy importante en la sociedad. No se puede vivir sin familia y muchos problemas, como el
de la inseguridad, son consecuencia de una carencia familiar".
Con respecto a sus autores predilectos prefirió evitar a los
consagrados, para dar lugar a figuras como Antonio Di Benedetto, Ezequiel Martínez
Estrada, Juan Carlos Ortiz y Juan Carlos Onetti.
El autor de grandes obras como "El limonero real", "El
entenado" y "Lo imborrable", le demostró a un público satisfecho, que
además de ser un gran escritor, es un buen tipo.
______________
Más noticias de la Feria en Babab.com:
| Opina sobre este
artículo |
|
|
 |
Texto y fotografías, Copyright © 2001
Rosana Gutiérrez. Todos los derechos reservados. |
|