| 27ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires por
Rosana Gutiérrez (enviada especial)
28 de abril de 2001
De Osvaldo Bayer a
Maximiliano Guerra, con escalas
Rainer y Minou, más que un amor, más que una historia
El autor de la memorable novela histórica "La Patagonia Rebelde",
presentó su primera obra de ficción: "Rainer y Minou", Acompañado por el
filósofo León Rozitchner y el escritor Juan Forn, en la Sala José Hernández del predio
de La Rural.
El grupo vocal "Opus cuatro" acompañó el acto, entonando
baladas de amor que todo el auditorio coreó como si del mejor recital de música popular
se hubiese tratado.
Ese clima de "peña folklórica" fue el contexto ideal para
llevar adelante la presentación del nuevo libro de uno de los más incansables luchadores
por los derechos humanos; que relata una "historia de amor maravillosa, como todas
las historias de amor", según los dichos del escritor santafecino.
Pero, si bien esto es cierto, esta novela no es una simple historia de
amor, ya que se trata de la relación amorosa imposible entre el hijo de un verdugo nazi y
una joven argentina judía, estudiante de cine que viaja a Alemania con una beca.
"Osvaldo ha contado un mito que expresa todas las tragedias del
mundo. Se trata de un libro sobre la herencia. Nosotros, los hijos de la tragedia, somos
los que vivimos en la vida cotidiana las contradicciones todavía no enfrentadas en
nuestra propia historia social". Esto dió lugar a una interesante disertación
sobre los horrores del pasado y el modo de afrontar el futuro llevando a cuestas todo ese
lastre histórico. "¿Qué hacer con ese pasado tan horrendo que fue el nuestro?
¿Cómo enfrentar la vida después de Auschwitz y de la Escuela de Mecánica de la
Armada?", manifestó Rozitchner.
La historia que cuenta Bayer, es una historia real. Los dos personajes
existieron y fueron amigos del autor durante su exilio en Berlín. "La novela no
busca ser un código de moral, pero la descripción de la absoluta verdad puede servir
para que alguna vez el amor derrote a la tragedia. Y también como una lección para los
verdugos y los políticos que actuaron y actúan en regímenes que cometen crímenes de
lesa humanidad: ¿Qué va a pasar con sus hijos y sus nietos? Van a pagar las culpas de
los padres, sin ninguna duda", sintetizó el escritor.
A su vez, el escritor Juan Forn señaló: "Siento un profundo
respeto por la obra de Osvaldo Bayer y este libro me lo ha intensificado. Por la decisión
de encarar la ficción de una historia tan poderosa, por la potencia expresiva con la que
puso todos los detalles, y además por el coraje para poner al corazón como brújula
estilística. Tengo una esperanza: que algún día Bayer escriba así su autobiografía,
que se investigue de la misma manera en que contó esta historia".
Por último, Osvaldo Bayer, notablemente emocionado habló del desafío
que se le presentó al debutar con una novela de ficción. "Nunca me había
interesado el género, pero esta historia de la realidad tenía tantos detalles, tantas
búsquedas en el amor entre dos seres, que no podía recurrir al método netamente
histórico para contarla. Aunque admiro a los novelistas, soy un enemigo del género
novela, nunca me ha gustado. Pero me entusiasmé tanto que, si me queda tiempo, voy a
seguir escribiendo novelas".
"Ojalá así sea", pareció decir una sala repleta de
jóvenes, en su caluroso aplauso.
Después no digas que no te avisé
Si
bien, los libreros consideran que el volumen de ventas es menor al esperado (¿y qué se
sorprenden?) también tienen esperanzas en que día a día, la cosa vaya poniéndose mejor
y, por otro lado, algunos apuestan a compradores potenciales. De eso debiera tratarse, en
definitiva, una exposición de estas características, sobre todo, teniendo en cuenta que,
a pesar del 10% obligado de descuento en todos los volúmenes y de algunas esporádicas
mesas de saldos, los precios no son muy diferentes a los que pueden encontrarse en
cualquier librería de la Calle Corrientes.
Lo cierto es que la mayoría de la gente aprovecha la Feria para pasear,
"pispiar" (echar una miradita) libros, presenciar algún espectáculo o
participar de algún taller.
Pero también hay algunas perlitas a saber: los volúmenes de la
Editorial Anagrama que han bajado considerablemente sus precios: obras de Charles
Bukowski, Franz Kafka, Jack Kerouac, Raymond Carver, Paul Auster y muchos más, rondando
entre los seis y once mangos (léase dólares) Una verdadera "ganga" para
quienes hace unas semanas los pagamos entre diez y quince.
Los stand con mesas de ofertas son, por razones obvias los más
visitados. Aquellos lectores compulsivos pueden allí, por dos o tres pesos (léase
mangos) llevarse esos títulos que desaparecieron "misteriosamente" de las
bibliotecas, como "Antología poética" de Federico García Lorca o "Una
temporada en el infierno", de Arthur Rimbaud (Librería El Aleph). O, por ocho pesos
cada tomo, las obras completas de Charles Dickens y Miguel de Cervantes (Editorial
Alfaguara), "La Odisea" de Homero, y "Así hablaba Zaratustra", de
Nietzsche (Librería Santa Fé) por 3 pesos.
Por otro lado hay libros que solamente en la feria se pueden conseguir,
se trata de autores poco conocidos, obras viejas de autores consagrados, investigaciones
específicas y aquellos de editoriales chicas, de provincia o universitarias.
En un stand cedido por la Feria y la Secretaría de Cultura de la
Nación, se agrupan treinta editoriales independientes y universitarias donde se
encuentran verdaderas "rarezas": autores jóvenes y lo más curioso aún...
poetas, mucha poesía. Revistas literarias como "El perseguidor" o "La
danza del ratón".
Estos días se ha visto mucho más público, en relación a la semana
anterior, pero las conductas de consumo no han cambiado y la apuesta fuerte es el comienzo
del nuevo mes. De todas maneras la feria es un buen lugar de paseo y las largas filas de
gente pueden verse en las conferencias, los espectáculos o los dos puestos
estratégicamente instalados, donde bonitas promotoras sirven, para degustación y
felicidad de sedientos lectores, vasitos de fernet con cola y hielo.
Tiemblan las baldosas de un bailongo
En
el stand del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Secretaría de Cultura rinde
homenaje a tres de los máximos exponentes de la cultura porteña: Enrique Sántos
Discépolo, Homero Manzi y Arturo Jauretche.
Para ello montaron una especie de "pequeño museo" donde
pueden verse, entre otros tantos objetos, el afiche de la película "El hincha",
(escrito e interpretado por Discepolín), un chaleco blanco que le perteneció, fotos
tomadas en la década del 40, dos discos de pasta: "Chorra", cantado por
Luis Mendoza con la orquesta de Juan Sánchez Gorio y "Yira Yira", interpretado
por Gardel, con acompañamiento de Francisco Canaro.
De Homero Manzi, una partitura quemada en las puntas de su canción
"Turbión", un afiche del film "La guerra gaucha", del director Lucas
Demare, basada en el libro de Lugones, que fue adaptado por él y Petit de Murat y un
ejemplar del libro "Poemas, prosa y cuentos cortos".
También están los libros más populares de Arturo Jauretche, "Los
profetas del odio", "El medio pelo en la sociedad argentina", y
"Manual de zonceras argentinas."; algunos de sus célebres
"corbatines", textos manuscritos y una foto suya, de joven, en Paso de los
Libres.
En una pequeña tribuna que se levantó frente al stand se organizan
diariamente espectáculos de tango, teatro y narración oral. Y también mesas redondas,
debates y conferencias a cargo de destacados estudiosos de la obra de los tres
"maestros".
No todo es literatura
Una
hora antes de la cita, más de doscientas personas se agolpaba en desordenadas filas,
frente a las puertas del auditorio central de la Feria, en el día de mayor afluencia de
público, tal vez dada por un evento que no tuvo que ver estrictamente con libros, pero
sí con un "clásico" de la cultura argentina: la presentación de Maximiliano
Guerra junto con el Ballet del Mercosur, en un espectáculo organizado por la Asociación
Amigos del Teatro Cervantes, quienes tuvieron el buen criterio de programarlo dentro de
los días en que el acceso a la Feria es gratuito. Una gran oportunidad para todos
aquellos a quienes, por la paupérrima situación económica reinante, este tipo de
espectáculos, les está vedado, la mayoría de las veces.
Este gran bailarín, cautivó a un publico amante de la danza y a otro
que, seguramente comenzará a hacerlo, a partir de una breve, pero impecable presentación
de las piezas "Paso a 2 x 3", "Homenaje a Piazzolla",
"Mujeres" y "Arms".
Guerra, en medio de una ovación y los ecos del bandoneón del gran
Astor, hizo su aparición recién en la segunda pieza: un exquisito pas de deux,
compartido con la eficaz bailarina Karina Olmedo.
Con un talento formidable, su paso perfecto y un salto que semeja al
vuelo de un ave, Maximiliano demostró que es, sin dudas uno de los más grandes
bailarines del mundo.
Por momentos acercándose a la acrobacia, su plasticidad y sutileza
tuvieron esa extraña mezcla de sensualidad tanguera que terminó seduciendo al público
cuando volvió a escena para interpretar la última pieza: "Arms".
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