| Frasco de Suspiros por Héctor Perea
EN TRÁNSITO
"La verdad Amelia --dijiste--, no entiendo por qué te vas".
Llovía. Las gotas resbalaban sobre el parabrisas, y de pronto morían aplastadas por el hule. "Pero si no son más que dos años; además, podrías venir conmigo, ¿no?" Se acercó a ti y recargó su cabeza en la curvatura entre el hombro y el cuello.
La tormenta no paraba. Era imposible distinguir la hilera de coches atascados en el paso a desnivel. Se hacía tarde. Aunque para ti no habría esperanza, ya que de perder el vuelo ella tomaría el siguiente. Hoy mismo, mañana o cualquier otro día. "Sí, claro, podría ir contigo. Pero ¿y el trabajo, la casa...?"
Tras un rayo desapareció la música del radio y sólo quedó en el ambiente un zumbido sin altibajos.
"¿Recuerdas cuando cruzaste Francia en tu Alfa-Romeo, perseguido, huyendo de la policía que te pisaba ya los talones?" Recuerdas. Y Amelia sonríe. "Yo era gringa y voceaba el Herald Tribune por los Campos Elíseos". El rostro de ella se reflejaba de perfil, luego de frente, en el vidrio de su puerta. Resaltaba sobre un fondo oscuro, sobre una pintura de gente corriendo bajo la cortina de lluvia, como en esos cuadros a orillas del Sena que alguna vez compró tu abuelo.
"Pero eso fue sólo un juego". "No, yo te imagino claramente allí, en esa historia". Por fin el zumbido fue insoportable y Amelia apagó el radio.
Texto, Copyright © 2002 Héctor Perea. Todos los derechos reservados.
Fotografía Héctor Perea en Sumario, Copyright © 2001 Norma Patiño. Todos los derechos reservados.
ISBN: 84-931675-9-2 |