| Los mundos marginados (poemas de la cárcel) por
David González
DEPÓSITO LEGAL
me lo dijo mi madre.
a ella también se lo dijeron:
escúcheme señora, yo,
lo único que puedo garantizarle
es que su hijo ha entrado
vivo aquí; ahora bien,
lo que ya no sé,
lo que ya no puedo
garantizarle,
es cómo va a salir.
se lo dijo
el director de la provincial.
mientras se lo estaba diciendo,
fuera, en el patio
de la segunda galería,
estaban a punto
de cargarse al Rana.
el Rana, de rodillas,
atragantándose con sus propias lágrimas,
suplicando
por su vida:
¡por favor, tío!
¡no me mates!
¡por lo que más quieras!
¡no me mates!
¡haré todo lo que tú me pidas!
¡de verdad, tío! ¡todo!
¡te lo juro por mis hijos!
¡por todos mis muertos!
¡pero por favor!
¡por favor te lo pido!
¡no me mates!
la primera mojada
(con un pincho sacado
de la pata de una cama
- un conan -)
le entró por la boca abierta
le atravesó la lengua la garganta
y salió por la espalda.
la segunda se la espetaron
en la nuca.
le rompió los dientes
y terminó de reventarle
la cabeza.
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Texto, Copyright © 2000 David González. Todos los derechos reservados.
ISBN: 84-931675-3-3 |