Roko. Del repertorio y los escenarios emocionales | Babab.com
Música Selecta

Roko. Del repertorio y los escenarios emocionales

ROKO

“Creo que las cosas que pasan son por algo, y ahora estoy aquí con todo lo que he aprendido y que seguiré aprendiendo, que es lo que me conforma como persona. Prefiero no arrepentirme de nada.” Roko

 

por Óscar Jara Albán

Llueve en Madrid y la ciudad se renueva entre una gama de grises. Hoy tocaba hablar de música y la cita con mi entrevistada es en el Templo de Debod, una construcción de más de dos mil años de antigüedad dedicada a la diosa Isis, que Egipto donó a España.

Roko (Rocío Pérez Armenteros, Alcalá la Real, Jaén, 1989), es una artista joven que mira lo que le ofrece el futuro. Sabe que el camino existe y por él avanza.

Roko se ha hecho muy popular por sus participaciones en la televisión, como cantante, compositora y actriz, pero se toma su tiempo antes de continuar, sabedora que la ruta no es lineal y que en las encrucijadas hay que pararse para elegir. Así lo hizo desde el principio. Optó por estudiar interpretación musical en la Escuela de Arte Dramático de Málaga, mientras su talento incursionaba por los escenarios.

Con el cabello recogido, su mirada limpia nos habla de experiencias intensas, de las que moldean, aunque reconoce que está al inicio y que siempre lo estará, porque no hay puertos de arribo, sino sitios de paso. Está convencida que se obtienen las cosas que son pensadas, porque los pensamientos determinan la experiencia. No se puede transitar por el futuro ni recrear una realidad, sin antes haberla pensado.

Óscar: ¿Vivimos la inmediatez y un futuro de incertidumbre para la creatividad?
Sí, y la muestra está en la cantidad de singles que se sacan, y con la inmediatez prima la cantidad antes que la calidad. ¿Qué pide el mercado, que yo lo hago?, y no se da el tiempo creativo para hacer cosas de calidad. Como consecuencia se pierde el respeto a la profesión y hay que recuperarla. Para mí una forma de recuperar la música es el directo, porque es verdadero. Siempre queda el directo, que no da margen de error y es totalmente diferente, por lo que le regalas al público experiencias únicas e irrepetibles.

¿Los artistas sois transeúntes?
¿Qué si cambiamos continuamente? Sí, es una condición indispensable, incluso estar un poco loco, para que cuando estés acomodado en algo que te da de comer, que le guste a la gente, puedas atreverte a pasar a la siguiente fase. A veces el movimiento consiste en trasladarse de un lugar a otro, a veces de una etapa a otra. Tienes que moverte para que se mueva todo y no esperar a que venga. El cambio hay que buscarlo y ser partícipe de ello.

En los itinerarios de la artista ¿A qué se tiene miedo?
A equivocarse, a no tener las herramientas que te permitan llegar a la meta, a dispersarse por el camino, a no escoger bien. Pero las dudas hay que dejarlas y seguir haciendo, porque de la acción aprendes y avanzas.

¿Han surgido arrepentimientos o sentimientos de culpa artísticos en el camino que te ha traído hasta aquí?
No suelo arrepentirme de las cosas que he hecho. Pero si miro hacia atrás con el punto de vista que tengo ahora, sí que tendría la tentación de cambiar algunas cosas sobre trabajos que hice o como los habría enfocado, o la actitud que habría tenido, pero nada más. Creo que las cosas que pasan son por algo, y ahora estoy aquí con todo lo que he aprendido y que seguiré aprendiendo, que es lo que me conforma como persona. Prefiero no arrepentirme de nada.

Los sueños no surgen de la nada, se alimentan de referentes ¿Cuáles han sido los tuyos?
Muchos. Pero para mí hay una a la que siempre acudo cuando tengo dudas, Lina Morgan. Una actriz que triunfó en el contexto de la revista musical, donde se requería una cierta altura, un cierto tipo de belleza para ser vedette. Pero ella dijo voy a romper con esto, voy a ser única, no voy a pensar en tener algo que no tengo y voy a ser una primera figura, y lo logró, incluso como empresaria en un mundo de hombres. Y lo hacía riéndose hasta de su sombra, si fuese necesario.

¿Y en lo musical?
En mi casa se ha escuchado música de todo tipo y es que la música en mi familia siempre ha sido un lenguaje indispensable. A la guitarra nunca faltaban las sevillanas, los villancicos y el folclore andaluz. En el tocadiscos de mi padre sonaban Sergio Mendes, Mercedes Sosa, los Sabandeños, los Beatles, o los italianos de la época. Más adelante llegaron a mi vida Luz Casal, Ana Belén, Ella Fitzgerald, Amy Winehouse. Artistas que hicieron y hacen cosas desde el respeto a su profesión.

¿Esta es una profesión de luces ficticias?
De luces y sombras, porque cuando la artista regresa a su camerino ahí hay oscuridad. Y si la artista no tiene inteligencia emocional no puede transmitir esa energía. También hay que saber limpiarse de lo tóxico, dar y recibir emociones, y saber en qué punto eres verdadero contigo, para poder transmitir verdad.

Dices también que te gusta la mezcla
David Bowie es un ejemplo de cómo se puede ir mezclando a lo largo de una carrera. La mezcla es también saber adaptarse al tiempo que estás viviendo sin dejar de ser tú.

¿Cómo es la transición emocional de Rocío Pérez a Roko a la hora de subirse al escenario?
Las cosas que hago en el escenario corresponden al escenario. No me aguantaría haciendo esas cosas en mí día a día. Sería insoportable. De la misma manera que no se puede estar en un concierto como cuando estoy en mi casa. Necesito romper con Rocío para subirme al escenario como Roko, y transformarme en lo que necesite en cada momento, divirtiéndome al tiempo.

¿Y los ritos de desconexión en el camino inverso para volver ser Rocío?
Cuando me desmaquillo y me despeino, pienso en mi casa, en mi cama, en que soy yo y mi monólogo, con mi cansancio o con mi satisfacción.

¿Y cómo se regulan los escenarios emocionales, especialmente la frustración?
Eso es lo más difícil, soy joven y sigo aprendiendo e intentándolo. Porque no solo depende de ti sino de todo lo que tienes alrededor, y a veces tienes más energía para luchar con la frustración y otras dices paso, no puedo con ella. Mi aprendizaje es también sobre la paciencia y fluir con lo que pase.

En lo artístico tienes facetas diferentes: compones, cantas y eres actriz ¿cómo compatibilizas todas estas expresiones artísticas?
Son lenguajes diferentes. No es lo mismo componer canciones en un estado relajado y creativo, que actuar en televisión que es un medio más impaciente, o que subirte a un escenario a hacer un concierto con tu banda de músicos. Yo compongo, tengo cinco temas propios en mi último álbum 3,2,1: ROKO; la televisión en cambio es algo explosivo, tienes menos tiempo de preparar, es ya para ya, y si no lo has hecho lo hace otro. Subirme al escenario es otra experiencia, puedes tomar la temperatura del ambiente, de cómo es tu público, pero hay que estar preparado.

¿Con cuál de las Roko te quedarías?
De momento lo quiero todo, no me defino. Me gustaría poder ser como Sara Montiel. Esta mujer hacía películas, grababa canciones, se iba de gira con obras de teatro, tocaba muchos palos y se sentía bien en su forma de ver e interpretar las cosas. Y en este aspecto yo todavía tengo pendiente si quiero el conjunto o un arte más definido. Cuando he intentado definirme me he sentido encajonada, no me siento libre del todo, así que de momento me estoy preparando para lo que hago y lo que podría hacer, como cantar zarzuela en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, porque como dije antes, las personas estamos conformadas por nuestras acciones.


Texto y fotografía  © Óscar Jara Albán,  2017
Todos los derechos reservados


 

Danos tu opinión