Literatura Poesía

Más allá de los géneros literarios: “Un texto en ruinas” de Kevork Topalian

Kevork Topalian

Una reseña del segundo libro de poesía publicado en Argentina del destacado poeta venezolano Kevork Topalian.

 

« También sucede durante el día
que la sensación creciente de un fluir
toma por sorpresa al caminante,
quien transita con la muerte por callejones.»

Un texto en ruinas, 2016.

La ciudad miente. Demos un paso hacia nuestra propia honestidad: la ciudad es falsa. Pretende mucho más de lo que en realidad es. Y nosotros, como sus creadores y víctimas, participamos siempre en su artificialidad. Después de aquel prematuro y laureado canto de cisne titulado Lámpara de oscuridad (CELARG, Caracas 2008), Kevork Topalian nos presenta su segundo título, Un texto en ruinas. Este libro de poesía logra aquello que muchos poetas buscan en la actualidad: trascender los géneros literarios. El lector de hoy, más acostumbrado a la prosa desde el protagonismo que siempre ha constituido la narrativa, no reparará en el hecho de que efectivamente está leyendo poesía. La diferencia entre los géneros literarios es un punto que termina siendo importante para el escritor, pero no tiene necesariamente que serlo para el lector, más si pensamos en el lector contemporáneo, lector saturado de contenidos, datos y media en una sociedad globalizada.

Este itinerario de Topalian, Un texto en ruinas, este “libro de viajes”, no esquiva la necesidad de adentrarse en el submundo de esa telaraña metafísica que es la ciudad moderna, para dar precisamente con su “materia”, con su expresión óntica y su solidez, detonarla desde adentro y lograr así su cometido: desnudarla, verla tal cual es. Al transitar por sus páginas, el lector se sorprenderá de lo poco que de ella queda; su sentido de la realidad ganará mucho a cambio. Este sentido hoy en día se da por descontado: se cree que lo pragmático, la utilidad, la necesidad más inmediata, puestos en primer plano en la conciencia, dan cuenta de él, convirtiéndolo en víctima de esa fenomenología. Este libro, sin embargo, hace que tales motivos ineludibles se tornen fantasmales, etéreos, relativos al hacer relación con los problemas que aborda. El autor no utiliza en modo alguno los argumentos consuetudinarios de los detractores del estado de cosas en que vivimos, no importando su postura política o social, o que partan del resentimiento, por ejemplo. Es a través de la poesía -¡quién lo diría, hoy en día!- que la mirada se torna más clara, más dura, más certera. Basta con el tono y la sentencia con que comienza este libro.

La ciudad

I

Pasa el río entre las columnas que sostienen
parte de la noche bajo el puente;
se desliza, divide y fragmenta en múltiples
cursos −agentes de un ejército de sombras
a la zaga de algún concepto oscuro

engendrado en el trastorno. Se tensa el arco
del puente cada vez más contra la noche
−a esa hora no habrá cuerpo que lo atraviese−;
fluye en cambio por debajo la corriente
de incontables, ignoradas cartas y misivas
dirigidas con justicia por remitentes

sin encontrar destino. En hileras la luz
de los postes alcanza iluminar
el breve paso del correo fluvial
en su curso nocturno río abajo.

Sobres cerrados y lacrados
de remisiones nunca recibidas,
tintas corridas por el agua,
la humedad de viajes sin arribo:
noticias, promesas, intenciones
mantienen continua la corriente,
la desmemoria del sinsentido.

También sucede durante el día
que la sensación creciente de un fluir
toma por sorpresa al caminante,
quien transita con la muerte por callejones.
A medida que se desplazan, escalas de grises
del blanco al negro la delatan.
Surgen vagas formas, siluetas nacidas
de sí mismas, salen a las calles hipnotizadas,
ebrias de bruma opaca: el polvo las confunde
con su materia vana, las engaña.

Topalian, Kevork. Un texto en ruinas. Editorial Argenta, Buenos Aires, 2016.

 


Texto © Moisés Jurado Briceño
En Ciudad de Panamá, 13 de julio de 2016.
Todos los derechos reservados


 

Danos tu opinión