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Inside Job. “Un trabajo interno”, de Charles H. Ferguson

Inside Job

por Reinón Muñoz

 

Inside Job fue la película ganadora del Óscar a la mejor película documental en el año 2011. La película es una crónica de la crisis financiera que amenazó con derrumbar al capitalismo mundial en el año 2009, tras la publicación de las enormes pérdidas del banco de inversiones Lehman Brothers y el subsiguiente hundimiento bursátil de su acción y final desaparición.

El título del documental, utilizado en terminología criminal estadounidense en referencia a los crímenes cometidos por los propios miembros de una organización, supone ya una declaración de la tesis que se argumenta durante toda la película: la crisis financiera de 2009 no fue producto del error o la casualidad, sino que fue estratégicamente preparada por sus grandes beneficiarios.

He aquí donde reside uno de los principales intereses del documento puesto que, a lo largo del mismo se aportan numerosas pruebas de las estrechas relaciones que unen al gobierno, con la Reserva Federal, el capital y los economistas académicos. Esto supone una paso más respecto a los trabajos de Michael Moore, más emocionales y panfletarios, pero que no llegan a desenmarañar los entresijos político económicos de esta época de corrupción sistémica del  capitalismo más desarrollado.

Sin embargo, la constatación de la impunidad corporativa, de la extendida corrupción de las empresas e instituciones del país, de la manipulación de periodistas y expertos economistas, convertidos en meros empleados del capital, nos deja un gusto de incredulidad e impotencia, como si en algún lugar de la exposición faltara una pieza para entender todo el rompecabezas.

A mi entender, sería necesario establecer un vínculo entre lo sucedido y el neoliberalismo ideológico. Los economistas de la desregulación no han sido comprados ahora, sino que han construido una ideología política desde los años 60, gracias a ingentes fondos de los industriales norteamericanos. Milton Friedman, cabeza visible de la llamada “Escuela de Chicago”, probablemente no habría  pasado de ser un oscuro profesor de segunda, de no haber recibido cuantiosos fondos de fundaciones supuestamente filantrópicas, como la Fundación Bradley, en realidad estructuras de financiación política impulsadas por grandes industriales y financieros, íntimamente ligadas al poder político.

Estados Unidos está obligado a camuflar su decadencia productiva, con la inyección masiva de moneda en la economía. Papel moneda que nada representa sino la fe que se tenga en él. Y como la fe se ha perdido, es necesario sustituirla por el terror. Estados Unidos necesita que el dólar se convierta en la moneda monopolística del mercado cambiario mundial si quiere mantener sus agencias secretas, su aparato policial, sus 11 portaviones nucleares y sus 800 bases,  y que el resto del mundo pague por esta extorsión. Sólo así puede interpretarse la complicidad de Greenspan,  de Bernanke. Personajes situados a alto nivel de la pirámide ejecutiva, sabían que, puesto que es  una necesidad política, la Reserva Federal seguiría imprimiendo billetes a toda máquina.

Se había abierto una barra libre en la que todos querrían participar. Por lo tanto, era necesario anticiparse. Y nadie estaba mejor situado para la carrera que los propios emisores de la moneda. ¿Por qué no juntar lo útil con lo agradable?, debieron decirse.

El realizador, Charles Ferguson. En una reciente entrevista con Charlie Rose, el gurú de la entrevista política en USA, Ferguson se sorprendía de que estas cosas pudieran pasar en los Estados Unidos. Increíblemente, Ferguson, un investigador del MIT de Harvard, ex consejero de la Casa Blanca en asuntos tecnológicos, miembro del Council o Foreign Relations y fundador de la compañía Vermeer Technologies, vendida a Microsoft por 133 millones de dólares, ignoraba que  desde que Nixon decretó el fin del patrón oro, Estados Unidos ha iniciado una era de especulación generalizada por parte del gran capital, de la que el estallido de la burbuja Internet, o el hundimiento de Enron, fueron serios avisos.

Lo que podemos deducir de ello es que una parte importante de la inteligencia económica, científica y cultural del país, de esa burguesía que si bien muy rica, no cuenta con información ni contactos gubernamentales privilegiados, está comenzando a actuar contra la actual Junta imperial, pero no por motivos filantrópicos, sino porque la fuente de la que brotaron sus fortunas se está secando, a fuerza de dinamitar el mercado especulativo bursátil con medidas brutales e inversiones masivas de capital en mercados amañados. Ante esto, los pequeños y medianos inversores -excluida de la inversión la infra remunerada y pauperizada clase trabajadora rebajada a cuarto mundo- nada pueden hacer, siendo arrastrados por dinámicas gigantescas como hojas que lleva el viento.

Por último, en el documental se demuestra cómo Barack Obama ha incluido a muchos de los agentes del Banco Goldman Sachs, el principal responsable de la crisis, en su gobierno, sin que se hayan decretado las medidas oportunas de control financiero, y engañando una vez más al pueblo norteamericano, lo cual anuncia nuevos atracos. Pero teniendo en cuenta que representantes del dicho banco ocupan los puestos principales de la política económica del país  desde Reagan, y que por cada congresista, el lobby financiero paga a 5 cabilderos para que trabajen en Washington; que las campañas electorales de los candidatos a la presidencia son financiadas con dinero de Wall Street, cabe preguntarse quién ejerce el poder ejecutivo en dicha república.

 


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1 Comentario

  • yo creo que es un documental que proporciona muchisima información en la cual nosotros los analistas, realizamos investigacíones, de como salir de la crisis economica mundial, la cual afecta a los paises subdesarrollados, como el pais al que yo amo y en el cual naci.

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