Escena Teatro

Leo Bassi: utopía… con pies de plomo

por Paz Mediavilla


Fotografía de Paz Mediavilla

 

Leo Bassi llena el escenario, es indiscutible su capacidad de conseguir la atención y el respeto de su público, consigue una empatía total con el espectador que reacciona a cada uno de sus estímulos. Su sola presencia y su manejo de la escena y de la palabra son suficientes para mantener a todo el teatro atento mientras reflexiona en un largo monólogo en su último espectáculo. Pero, aunque se autodefine como “bufón”, hay algo que llama la atención cuando se habla con él y es su falta de comicidad e incluso podría decir de sentido del humor (características que solemos asociar con el término “bufón”), sobre todo cuando se tratan ciertos temas. Su conciencia social y su claridad de ideas a este respecto no dan la mínima oportunidad al interlocutor para frivolizar o simplemente para tener una actitud un poco ligera al respecto.

Comienza explicándome que Utopía, su actual espectáculo, es consecuencia del anterior: La Revelación.

Hay que recordar que en ese espectáculo Leo Bassi defiende los ideales de la Ilustración, el humanismo y el laicismo, poniendo en cuestión la falta de sentido común de los planteamientos religiosos y su utilización a lo largo de la historia para amedrentar a sus seguidores, controlarlos y sacar partido social y económico de ello.

 

 

Su opción clara por el laicismo, el hombre y su libertad de pensamiento y el cuestionamiento de la religión inquietó y movió a grupos de la ultraderecha católica española que se sintió directamente ofendida y movilizó a algunos de sus seguidores que se manifestaban a la puerta del teatro para rezar el rosario e insultar al actor. En algunas imágenes aparece el líder del ya extinto partido de ultraderecha, Fuerza Nueva, el señor Blas Piñar, manifestándose en contra de la función y de su actor y director.

 

 

Recuerdo haber vivido esas mismas escenas hace 25 años, cuando en el año 1984 y con ocasión del estreno de la película de Godard, Yo te saludo, María, algunos grupos católicos y de ultraderecha protagonizaban manifestaciones del mismo tipo en contra del director y de la sala que exhibía la película. Imágenes que inevitablemente a los españoles que tenemos cierta edad nos dan escalofríos y que yo, honestamente, pensé que no volvería a ver. A propósito de esto, me cuenta Leo Bassi que recientemente unos nietos de Blas Piñar protagonizaron un acto de vandalismo y violencia pegando a un actor en el escenario del teatro Bellas Artes de Madrid, durante el estreno de la función Me cago en Dios, de Íñigo Ramírez de Haro. Lo que indigna a Bassi, además obviamente del hecho en sí, es que el juez que dictó sentencia sobre los hechos lo haya saldado con una multa de 80 euros porque considera que “al ofender a una religión, se entienden reacciones fanáticas”.

Durante el tiempo que estuvo La Revelación en el teatro Alfil de Madrid, además de manifestaciones verbales, el teatro y sus espectadores sufrieron insultos y agresiones por parte de grupos de la ultraderecha radical española. Leo Bassi y su familia fueron amenazados de muerte y como colofón, alguien colocó una bomba en el teatro poco tiempo antes del principio de una función y al lado de su camerino que afortunadamente fue desactivada porque podría haber causado muchos muertos, ya que la sala estaba llena.

 

 

Su nuevo espectáculo, Utopía, nace después de “haber luchado durante tres años contra el oscurantismo del mundo nacional-católico de España… Ahí por lo menos —dice Bassi— había una pasión, un ideal, una visión del mundo y con cojones así… una pasión que no comparto absolutamente pero que existe”. Una pasión y un valor que no ha encontrado en los partidos de izquierdas, exceptuando a pequeños grupos de jóvenes que en alguna ocasión hicieron algún acto de apoyo al espectáculo frente al teatro.

Pese a todo esto el balance es positivo. En general está contento de la reacción del público al que toma de referencia para mejorar y matizar el espectáculo. “Yo tengo una idea clara de lo que quiero hacer y después del impacto con el público que en las primeras semanas reacciona y expresa todas sus opiniones, sus insultos o lo que sea, todo esto me ayuda a encontrar el camino para ser más eficaz. El espectáculo La Revelación tomó dos años en mi opinión para llegar a lo que yo quería decir”.

IMÁGENES DE LA REVELACIÓN


Le expreso mi admiración por su activismo en un momento en el que la sociedad parece que tiende a un cierto adormecimiento o resignación a lo que se le impone que viva. Me responde sin dudar ni un segundo, “precisamente, yo no puedo pensar en la vida sin activismo. Vivimos sólo una vez y yo quiero vivir en una sociedad que me gusta. Yo tengo sueños y cuando veo que hay situaciones que van contra de estos sueños y que obstaculizan una vida mejor yo no puedo hacer menos que manifestarme y manifestarme de la manera que yo conozco que es crear un espectáculo para denunciar esto, hacerme oír en la calle y hacer manifestaciones, hablar públicamente, si puedo, de mis opiniones. Yo lo veo como muy raro esta actitud de la gente pasiva. Yo pienso que son los demás los que están dormidos”.

Cita como ejemplo claro del adormecimiento social los acontecimientos en la franja de Gaza “un millón y medio de personas reducidas a vivir en una franja de tierra rodeados de muros y paredes, bombardeados… matan a mil trescientas personas como en una feria… si uno no puede sentir indignación por un hecho así significa que no es agnóstico pero apático e incluso enfermo, la sociedad está muy enferma”. También pone de manifiesto la actuación de la OTAN en Afganistán “están bombardeando aldeas, ciudades… en Afganistán cada día hay más muertos que lo que Hamas ha hecho en ocho años, ¿dónde está la condena a la OTAN? Yo me indigno, de verdad”, o me cita lo que sucedió durante la Guerra de Vietnam en que “el ejército americano llevó a Hirosima y Nagasaki a un cura para que bendijera las bombas atómicas que iban a lanzar sobre estas ciudades en las que, por cierto, ni había militares”.

Pese a que el espectáculo intenta dejar en evidencia la falta de acción de la izquierda y su adocenamiento, su opción es clara “nunca le voy a perdonar al señor Aznar sus pensamientos neoconservadores. Es nefasto. Esta guerra de Irak donde las fuerzas españolas han participado: nefasta. El partido socialista tiene todos los defectos del mundo pero, en mi opinión, tiene muchos menos defectos que la derecha, lo tengo esto muy claro”.

Su actitud vital ha cambiado con los años. Empezó apoyando la política israelí en contra de los árabes. “Soy más activista ahora que antes. Con veinte o veinticinco años yo puedo decir que era de derechas, pro americano y pro israelí. Yo fui a Israel. He ayudado, he hecho espectáculos para ellos, y tengo un diploma de Israel que agradece a Leo Bassi por sus servicios. No hay mucha gente que pueda decir lo mismo…El mundo del circo -continúa Bassi- es un mundo conservador. Mi padre y mi abuelo (es parte de una saga circense desde 1840), tenían miedo de las teorías del comunismo. Tenían miedo de que los comunistas pudieran quitarles el circo, por ejemplo. Pero la realidad es que el pequeño comerciante que vota sinceramente a la derecha, se queda siempre como pequeño comerciante mientras que arriba están los tiburones de siempre comprándose enormes casas, yates y timando a la gente”, y me pone como ejemplos recientes el desfalco de Madoff en Estados Unidos o la manera de hacer política de Berlusconi en Italia.

Hace una reflexión después de haber conocido y tomado conciencia de la situación en Israel y después de su lucha anticomunista en Polonia y Rusia, “yo tengo una sensación muy divertida de poder hablar así porque nadie me puede acusar de rojo o lo que sea. Yo en Polonia he luchado por la caída del Comunismo, porque pueden decir lo que quieran pero en 1980 yo hice espectáculos en Polonia con la policía secreta estalinista que me buscaba. Yo he luchado en las calles, he arriesgado mi vida con los rusos y ahora cuando veo Polonia como ha caído, ahora estoy pensando… me he equivocado”.

En opinión de Bassi, la crisis económica mundial es responsabilidad de un capitalismo salvaje sin control que ha sido propiciado entre otras cosas por la clase política norteamericana de los últimos años, “¿por qué ha caído Madoff? ¿Por qué cae Standford? Y por qué está cayendo todo… es porque durante ocho años el señor Bush ha creado una inmunidad a esta gente. Ha permitido a todos los estafadores mantener… porque daban dinero en cierta manera a los republicanos. Y esta gente ahora están saliendo como gusanos y…”, (en este punto intento quitar un poco de hierro a la conversación y sonrío, por la imagen de los especuladores- gusanos arrastrándose y eso, pero Bassi corrige mi actitud inmediatamente), “no es divertido porque son ellos los que han hecho crecer el precio de las casas, son ellos los que han hecho los desastres… si tú quieres comprar una casa, los bancos no tienen dinero y ¿por qué? Porque tienen agujeros hechos por esta gente. Esta gente era del American Entreprise Institute, que es la hermana de la FAES. El señor Aznar está continuamente ahí. Este discurso de que son los mismos de un lado o del otro es absolutamente falso, unos son incompetentes pero los otros eran ideológicamente motivados y esta ideología se está demostrando totalmente derrotada en este momento. Hay que decirlo”.

Volviendo a Utopía, hay una escena muy plástica y enternecedora en la que el personaje persigue una mariposa con un cazamariposas y no queda claro si sólo la persigue o si logra atraparla, “Es que la mariposa es aire… Esto quiere decir que esta esperanza no está muerta”. También hay otra escena muy agradable para los sentidos en la que Leo Bassi “interpreta” una canción utilizando copas con diferentes niveles de agua como instrumento. Entrecomillo “interpreta” porque cuando tiene a todo el público atrapado en la belleza de la música y en su destreza haciéndola, se las arregla para hacernos notar que no está haciendo música realmente sino que hay música de sala y que está emulando su interpretación, me explica “la primera idea es que el ser humano y hasta los payasos son tramposos también y quitar un poco esa idea idealista. También es demostrar que las personas pueden ser tramposas y hay que cuidarse. Yo podría haberlo hecho perfectamente, nadie hubiera visto la diferencia, pero es que tengo escrúpulos. Por ejemplo Madoff no tenía escrúpulos”.

Hablamos también de la miseria en buena parte del mundo y de la superpoblación, temas que también aborda en el espectáculo, “Yo he visto muchos lugares del tercer mundo con miseria ¿se habla de esto? Nunca. Yo creo que somos una especie como cualquier especie animal y tenemos dos niveles morales. Un nivel individual y después otro a nivel de la especie. Y si vamos a este ritmo de crecimiento, la especie va a anularse. Los millones y millones de personas y todas las miserias van a llegar al desastre. Y entonces, si uno ama la vida, si ama lo que somos, tenemos la obligación de tener hijos que queremos, hijos que podamos cuidar. Y transformar a la mujer en una fábrica de hijos como ha sido durante los primeros 4000 años de las primeras culturas, es criminal en mi opinión. Entonces, uno evidentemente un sistema de educación sexual para todos para que se sepa cómo se reproducen y por qué se reproducen y, dos, si hay accidentes, si las personas tienen embarazos que no quieren, no sólo es legítimo el aborto sino también hace parte de la salud de nuestra civilización”. Hace una crítica explícita en el espectáculo a la actitud de la Iglesia Católica que prohíbe del uso del condón y demoniza al aborto.

 

“Es lo que yo digo en el espectáculo, creo que el punto más importante del espectáculo es el final, la mariposa. Y también los 74.000 años. Hemos olvidado una cosa, que nuestra historia es muy larga y los cambios no se hacen en un día, se hacen en 1000 años, 50000 años. Por ejemplo, todos los valores de mayo del 68, después de cuarenta años, un debate de qué cosas han quedado? Era enorme todo lo que pasó ahí y las consecuencias tampoco han empezado. La píldora para la mujer, el anticonceptivo, la liberación sexual de mayo del 68 es una revolución como nunca se había vivido en 70.000 años. La libertad de la mujer, para decidir sobre su cuerpo y no transformarse en una fábrica. Y eso, mayo del 68 no ha penetrado en áfrica, no ha penetrado en India, no ha penetrado en América del Sur. También esta idea de la ecología nace en mayo del 68”.

Le discuto que sea tan simple cambiar la mentalidad de algunas culturas en estos aspectos, pero Bassi tiene bastante claro lo que dice y por qué lo dice, “pero no puedes empezar si no hay una autoridad moral y si tus argumentos son pobres. Si tus argumentos, como en mi opinión en ciertos aspectos la izquierda es pobre de argumentación, esto puede crear confusiones en las personas. Hay que crear argumentos que sean mucho más fuertes y mucho mejor establecidos, no obligar a las personas a hacer sino que las personas se asocien a la idea porque ven que es más agradable, más simpático. Esto es totalmente utópico, pensar que se puede hacer una revolución sin obligar a las personas a cambiar, simplemente por emulación, por ganas de vivir de otra manera porque es más simpático, porque es… mejor”.

Terminamos la entrevista con la misma o mayor energía que comenzó, “El bufón es por naturaleza optimista. Y cree en las cosas porque si no cree, eso es nihilismo puro y el bufón no es nihilista”.

También me anticipa su próximo espectáculo que se llamará Occidente, “quiero hacer crítica de cómo nosotros nos hemos comportado con los países árabes y será el argumento de un próximo espectáculo que se va a llamar Occidente. En un año y medio o dos años, yo necesito dos años para madurar una idea. Esta idea, Occidente, qué significa. Si uno mira bien la literatura, ¿qué es Occidente? ¿es judeocristiana o es de la Ilustración europea? ¿Es Occidente luchar por el laicismo? O ¿es Occidente luchar por sus raíces judeocristianas? Pero, ¿dónde está el judaísmo en nuestras raíces? A mí me gustaría saberlo. Todos estos argumentos en mi próximo espectáculo”.


Texto, Copyright © 2009 Paz Mediavilla.
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